En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El viejo marino


EL VIEJO MARINO

(En memoria de mi tío Mateo Goikoetxea +14-10-2001)

Me han dicho que por fin

zarpó el noble marino,

después de tristes meses

soltando poco a poco sus amarras.

Me han dicho que zarpó.

Yo no lo vi.

Pero como era un hombre

que llevaba la mar

en la mirada,

y en su afable sonrisa

la caricia de las olas a la playa,

y en sus curtidas manos

la fuerza y el vigor

de mil océanos,

supongo que zarpó

tal como siempre,

henchido el recio pecho

de coraje y de amor,

valiente y esforzado,

consciente de que pronto

estaremos con él al otro lado

en el ignoto Puerto

que el Destino nos tiene señalado.

Ahora me lo imagino

navegando incansable

el infinito mar de las estrellas

siempre a rumbo,

sin pérdidas ni riesgos,

guiado por el Faro refulgente

de la inmensa y amorosa

Luz Eterna.

Zarpó el viejo marino

casi sin avisar

para iniciar, él solo y por derecho,

la última y misteriosa singladura

que lleva al Más Allá.

El amargo y confortable sabor

de un trago de ginebra;

el humo gris-azul de un cigarrillo;

la piedra puenteando el oleaje;

la partida de mus nunca ganada;

el primer mar que miré cuando chiquillo;

la sensatez, el pundonor, la hombría,

la honradez, el valor, la fortaleza…:

todo eso es su recuerdo

para mí.

Zarpó el viejo marino

de manera impensada

una mañana

y, ¡Dios! —me duele cada micra

de mi alma—,

yo no lo vi.

2 comentarios:

  1. Que bonito poema Joe.
    Un bello homenaje para esos grandes hombres que muy a nuestro pesar y casi en contra de la supuesta inmortalidad que les conferimos y que se ganan por su desmedida hombría, un día tambien parten enseñando el camino. Lo malo es que parten, lo bueno es que llevan sus velas desplegadas.
    Un abrazo, cumpa

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  2. Lo cierto es que me salió del corazón, porque aunque Mateo era tío pegado (casado con una hermana de mi madre), le tenía un gran afecto. Para mí era el paradigma del vasco: noble, sincero, trabajador, honrado, cabal y sin fanatismos políticos. Un abrazo.

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