En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

De pájaros y hombres (Poema)




DE PÁJAROS Y HOMBRES


Vuela, vuela el colibrí
como una pequeña llama
de fuego multicolor
en la mañana de abril,
jugueteando entre las ramas,
visitando cada flor
mientras vigila el azor,
ocultado entre la fronda
del profundo robledal,
las piruetas de un ratón
que de su cueva redonda
no se debiera alejar.
Sobre el encalmado mar
avizora la gaviota
de inmaculado aleteo,
y en la azul inmensidad
el albatros se denota
compitiendo en galanteos.
Golondrinas y vencejos
atraviesan los espacios
como dardos de negror,
y los gorriones reviejos,
supervivientes y sabios,
picotean su ración.
Con el toque de oración
de las vetustas campanas
a la luz crepuscular,
se retira el avión
y se recoge la urraca,
y el mirlo se echa a cantar
empeñado en aferrar
la postrer luz de los cielos;
y en la verdinegra loma
con incesante graznar
entre carroña y estiércol
revolotean los cuervos;
y en los espacios eternos
donde resuena el silencio
arpegiado de dulzura,
el águila se recrea
en un planeo soberbio
dominando las alturas;
y lejos, mucho más lejos,
casi donde los luceros
nacen al anochecer
entre tímidos reflejos,
el cóndor hace un crucero,
un crucero de placer.
A veces soy colibrí
y otras me siento un azor.
Cuando me encuentro a un pelota
vuelo como una gaviota
y frente a injustos contratos
peleo como un albatros,
mas veloz desaparezco
cual golondrina o vencejo
si lo manda la ocasión,
volando como avión
para salvar el pellejo.
Tal que en su nido la urraca
me arrellano confortable
y dormito en mi butaca
después de una refacción,
disfrutando de la vida
lo mismo que hace el gorrión;
y como el mirlo, en la ducha,
entono mis sonsonetes
cuando ninguno me escucha.
A veces, en la carroña
me sumerjo como el cuervo,
con ese instinto protervo
que al espíritu emponzoña,
pero siempre me levanto
y resurjo en mis cenizas
reasumiendo la liza,
y remonto presto el vuelo
como el águila cimera
hacia lo alto de los cielos,
pretendiendo un cóndor ser
por llegar al firmamento
y besar a las estrellas
antes del amanecer.
Entretanto, igual que búho,
observo con atención
sabiendo que bien y mal
forman un perfecto dúo,
y hay que saber elegir
la mejor forma de actuar
en el momento oportuno.
(Servidor de ustedes)

4 comentarios:

  1. Hombre pájaro,
    te pintaste muy severo
    con una o dos plumas tiernas
    certero ha de ser aquel
    que no las quiere perder
    pues son las que inician vuelos.
    Las otras te atan al suelo.

    Un abrazo.

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  2. Gracias por tu comprensiva magnanimidad, chata, y por hacerme compañía, je, je. Abracetes magnánimos.

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