En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

jueves, 23 de febrero de 2012

miércoles, 15 de febrero de 2012

Más sobre la Reforma Laboral (y lo que te rondaré, morena...)

Acabo de recibir un correo con este interesante trabajo (felicitaciones a su autor), que me apresuro a publicar dada su refrescante aportación en estos tiempos de dudas y desesperanzas. De nada.

lunes, 13 de febrero de 2012

Trabajo para todos

¡Cómo cambian los tiempos...!

Vamos a ver, ¿quién quería ser ruso hace treinta años? Aparte de los rusos, claro... Pues nadie. Todo el mundo sabía que Rusia, o mejor dicho la URSS (para no dejarnos fuera del saco a ninguna de las pequeñas repúblicas comunistas que formaban parte del imperio bolchevique), era un país muy malo, lleno de gente muy mala y de muy mala leche, que mandaba a Siberia a todo bicho viviente después de fusilarlo por triplicado, y que amenazaba el orden mundial y los intereses de las naciones libres y democráticas del inmaculado Occidente occidental. 
Pero las cosas han cambiado.
Ahora Occidente se debate en una crisis económica de mil pares de cojones, generada por la Banca estadounidense y aprovechada por los "mercados" para hacerse de oro, y por los patronos -con el apoyo de gobiernos afines- para desmontar las escasas y desunidas fuerzas sindicales, apropiarse del control del mundo laboral y someter a los trabajadores a una presión como nunca se había ejercido desde antes de la Revolución Industrial.
Y es en este preciso momento cuando surge, como un rayo de luz en medio de la oscuridad, el señor Vladimir Putin, Presidente del Gobierno de Rusia, diciendo, por ejemplo, que va a aumentar los salarios y las garantías sociales de los trabajadores, que sabe que los ciudadanos no están satisfechos con la situación actual y que tal insatisfacción es justificada, que la diferencia de ingresos es "inadmisible", que las pensiones seguirán aumentando y que hará descender el precio de la vivienda.
¿Quién quiere ser ruso ahora?
¡Yo!

viernes, 10 de febrero de 2012

Dura lex, sed lex, je, je, je...

No hace falta ser un lince para ver, con claridad meridiana, que la Justicia es una señora que tiene muchos vicios -algunos muy feos, porque cobra- pero que, desde luego, no es ciega. Después de este bonito juego de palabras que acabo de inventarme yo solito -no se culpe a nadie, señor juez-, con el que creo que la mayoría de vosotros estará de acuerdo, voy al meollo de la cuestión. 
No hablaré de la condena al juez Baltasar Garzón, entre otras razones porque aún no me he matriculado en la Facultad de Derecho, pero sí de dos manifestaciones aparecidas en la Prensa nacional, diametralmente opuestas y en cierta medida relacionadas con la sentencia al osado magistrado que empapeló -entre otros- al general Pinochet.
Por un lado, la señora Gabriela Bravo, portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ha defendido que no se grabe en vídeo la declaración de don Iñaki Urdangarín porque "no todos los imputados son iguales"; por otro, la vocal del mismo CGPJ, doña Margarita Robles, refiriéndose al caso Garzón, ha manifestado que "la ley es igual para todos".
Tengo la impresión -no sé si compartida por muchos, aunque quizá sí- de estar en un partido de tenis en el que los contendientes no tienen nada que perder -o al menos así lo creen ellos-, pero donde los espectadores, girando sus cabezas de izquierda a derecha y de derecha a izquierda hasta la tortícolis, se juegan su futuro y el de sus hijos y nietos. 
No creo en la Humanidad, en el Derecho Internacional, en los Derechos Humanos ni en la Justicia, pero tengo unos enormes deseos de que me den motivos suficientes para creer en todas esas cosas tan bonitas.

martes, 7 de febrero de 2012

Heridos por inhalación de humo (?)

Dentro de la contundente terminología periodística moderna, que crea sus propias palabras y expresiones no a gusto del consumidor sino del usuario, sin duda en busca de lo que se considera una mayor efectividad en el impacto del hecho informativo sobre la desprevenida mente de los lectores, y que utiliza desde el famoso e inexistente "punto y final" hasta el sorprendente "preveyendo", pasando por anglicismos, neologismos y barbarismos sin cuento, hoy quiero llamar vuestra atención sobre titulares construidos en éstos o parecidos términos, cada vez más frecuentes en los medios: "Herido por inhalación de humo". 
Esta misma mañana he escuchado la frasecita en un informativo de Radio Nacional de España.
Pero, vamos a ver, señores: ¡¡¡ NADIE puede resultar herido por inhalación de humo !!!  Uno de los significados del verbo "herir", según nuestra Real Academia, es  "dañar a una persona o a un animal produciéndole una herida o una contusión"  Teniendo en cuenta que el humo no produce heridas o contusiones, salvo en el caso de que te ciegue y te rompas la crisma acantilado abajo, queda demostrado que la expresión en cuestión es otra de esas gilipolleces, fruto de la mal entendida creatividad torpemente modernista de algunos "profesionales" del periodismo. 
He dicho.

jueves, 2 de febrero de 2012

La ola de frío que nos invade

La ola de frío ha llegado, para alegría de los niños, de los incondicionales de la nieve y (sobre todo) de los medios de comunicación. Es curioso ver a los aguerridos reporteros en las mismas posiciones de todos los años, haciendo las mismas preguntas chorras de todos los años y comentando las gilipolleces de todos los años. De todos los años que nieva, claro, porque si no nieva los reportajes se centran en la sequía y en la desastrosa situación de las estaciones de esquí.
Por supuesto, estamos en "Alerta Amarilla" por nevadas y heladas. 
¿Qué significa esto?
Pues, la verdad, no lo tengo muy claro, porque la semana pasada estuvimos en la misma situación y no vi un copo en cien kilómetros a la redonda. Cuando yo era crío nevaba de cojones, y las heladas entre 2 y 6 grados bajo cero eran habituales durante todo el invierno. El día que yo nací, aparte de nacer todas las flores y cantar los ruiseñores en la pila del bautismo, hacía 8 grados bajo cero; a mediados de diciembre, ¿eh? Ahora mismo (a las 21,30) tenemos 2 grados bajo cero, que es una temperatura normal en el invierno vitoriano. Mejor dicho que era, porque con el cambio climático (del que nadie dice gran cosa, pero cuyos efectos son cada vez más notorios) lo que se lleva ahora en Vitoria desde diciembre hasta marzo son temperaturas mínimas de 5 grados y máximas de 12 o 15, y cuando los embalses tendrían que estar a rebosar, como consecuencia de las precipitaciones invernales, resulta que se encuentran al 65% de su capacidad. 
Por cierto, que ya se ha suscitado por ahí una discusión sobre si la ola de frío es polar o siberiana. También son ganas de tocar los huevos, ¿eh? Particularmente, si me quedo tieso como un chuzo, un pirulí de La Habana o la picha de un novio, me da igual que el frío venga del Polo, de Siberia o del coño de la Bernarda, pero así van las cosas en este jodido mundo.
Bueno, os dejo un par de fotos para compartir con vosotros la ola de frío. 
Poneos la bufanda.

2 febrero 2012 - 18 horas




2 febrero 2012 - 20 horas