En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

domingo, 30 de septiembre de 2012

sábado, 29 de septiembre de 2012

La Historia se repite.

El ser humano es el único animal que tropieza trescientas veces en la misma piedra. No tropieza más porque -por lo general- suele morirse antes. La Historia tiende a repetirse de tal manera que uno llega a pensar si no será cíclica, como la climatología. Ahora bien, puesto que una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis el ejemplo de los mencionados tropezones periódicos, con una pequeña diferencia temporal de 200 años... 
Que paséis un buen fin de semana (si es posible), chatos. De nada.







miércoles, 26 de septiembre de 2012

"La muralla", por Forges

A continuación el genial Forges nos deleita con un fragmento del famoso tema "La muralla", original de Quilapayún. ¡Ah!, qué tiempos aquéllos... y éstos.


"Forges" en El País (26-9-2012)

lunes, 24 de septiembre de 2012

A la estupidez (Poema)




A LA ESTUPIDEZ


¡Oh!, estupidez humana,
justificante bálsamo
que no alivia ni cura,
pero sí disimula las heridas.
Estupidez disuelta
en melifluas veladas sonrosadas
de barra abierta,
dudosos caballeros
y engalanadas damas.
Estupidez, más profunda
que la mar océana;
más refulgente
que el alma incandescente
de la mayor estrella;
aullido poderoso,
clamor intemporal
que inútil clama al Cielo
en un ancho de banda
de frecuencias ignotas,
que el oído del hombre
no percibe.
Estupidez:
paja en el ojo ajeno,
viga en el propio,
que ni podemos
ni queremos ver.
Estupidez:
vocablo escrito en rojo
con sangre derramada en mil batallas
por tantos infelices
que, estúpidos, creyeron las palabras
de guías y maestros,
de sabios y tiranos
—estúpidos falsarios—,
y, sin pensar,
pensaron que morir obedeciendo
era la gloria,
y jugarse la vida a cara o cruz,
en beneficio de otros,
la victoria.
Estupidez vestida de adefesio,
siguiendo los dictados de la moda.
Estupidez en bodas y congresos,
bautizos, funerales, manifiestos,
eventos deportivos y decretos.
Soberbia estupidez
del ser humano
que, siendo el más perverso
y vil gusano,
pretende dominar el universo.
¡Despierta, padre Adán,
y contempla tu raza, divertido!
Después de cien mil años,
nos hemos convertido
en una ínfima nuez
a punto de caer del árbol de la vida;
en una frágil nuez
que está podrida
por esa enfermedad inadvertida
llamada estupidez.
(Servidor de ustedes)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

De pájaros y hombres (Poema)




DE PÁJAROS Y HOMBRES


Vuela, vuela el colibrí
como una pequeña llama
de fuego multicolor
en la mañana de abril,
jugueteando entre las ramas,
visitando cada flor
mientras vigila el azor,
ocultado entre la fronda
del profundo robledal,
las piruetas de un ratón
que de su cueva redonda
no se debiera alejar.
Sobre el encalmado mar
avizora la gaviota
de inmaculado aleteo,
y en la azul inmensidad
el albatros se denota
compitiendo en galanteos.
Golondrinas y vencejos
atraviesan los espacios
como dardos de negror,
y los gorriones reviejos,
supervivientes y sabios,
picotean su ración.
Con el toque de oración
de las vetustas campanas
a la luz crepuscular,
se retira el avión
y se recoge la urraca,
y el mirlo se echa a cantar
empeñado en aferrar
la postrer luz de los cielos;
y en la verdinegra loma
con incesante graznar
entre carroña y estiércol
revolotean los cuervos;
y en los espacios eternos
donde resuena el silencio
arpegiado de dulzura,
el águila se recrea
en un planeo soberbio
dominando las alturas;
y lejos, mucho más lejos,
casi donde los luceros
nacen al anochecer
entre tímidos reflejos,
el cóndor hace un crucero,
un crucero de placer.
A veces soy colibrí
y otras me siento un azor.
Cuando me encuentro a un pelota
vuelo como una gaviota
y frente a injustos contratos
peleo como un albatros,
mas veloz desaparezco
cual golondrina o vencejo
si lo manda la ocasión,
volando como avión
para salvar el pellejo.
Tal que en su nido la urraca
me arrellano confortable
y dormito en mi butaca
después de una refacción,
disfrutando de la vida
lo mismo que hace el gorrión;
y como el mirlo, en la ducha,
entono mis sonsonetes
cuando ninguno me escucha.
A veces, en la carroña
me sumerjo como el cuervo,
con ese instinto protervo
que al espíritu emponzoña,
pero siempre me levanto
y resurjo en mis cenizas
reasumiendo la liza,
y remonto presto el vuelo
como el águila cimera
hacia lo alto de los cielos,
pretendiendo un cóndor ser
por llegar al firmamento
y besar a las estrellas
antes del amanecer.
Entretanto, igual que búho,
observo con atención
sabiendo que bien y mal
forman un perfecto dúo,
y hay que saber elegir
la mejor forma de actuar
en el momento oportuno.
(Servidor de ustedes)

domingo, 9 de septiembre de 2012

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He aquí una ocurrencia por completo inocente. Que disfrutéis un feliz domingo sin prima de riesgo.