En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Una cigüeña en la antena

Siempre me gustaron las cigüeñas, hasta cuando estaba en edad y momento de que me trajeran un bebé al menor descuido. Gracias a Dios se portaron bien, y sólo me trajeron los justos y necesarios, je, je. Ahora las veo pasar sobre los tejados de mi ciudad, y me quedo prendado de su elegancia, de ese dominio del cielo que parecen ejecutar sin el menor esfuerzo, plenas de agilidad, vigor y señorío. 
Hace un par de días fumaba un puro en el balcón de casa, cuando observé cómo una de estas preciosas aves realizaba su acicalamiento personal en la punta de una antena de telefonía móvil. No pude resistir la tentación de realizar una toma de vídeo, que quedó tal cual os muestro a continuación. Que la disfrutéis como hice yo. Feliz Año Nuevo a todos.

video

sábado, 13 de diciembre de 2014

Extraño (Nanorrelato)




EXTRAÑO

Era un tipo raro, anacrónico, extemporáneo y fuera de lugar. Los niños huían de él asustados, y los mayores le señalaban con el dedo mientras susurraban a sus espaldas:
—¡Mira, es ése al que le gusta la Navidad…!
(Servidor de ustedes)

jueves, 11 de diciembre de 2014

Aquel gran amor (Nanorrelato)





Les juro por lo más sagrado que fue el gran amor de mi vida. Aunque mi existencia se prolongara durante tres eternidades, no podría olvidarla. Se llamaba… ¡Caramba!, ¿cómo se llamaba …?
(Servidor de ustedes)

lunes, 24 de noviembre de 2014

El socio de Dios (Micro)






EL SOCIO DE DIOS

No era un buen día para mí. De hecho, era un día igual de malo que los novecientos anteriores. La diosa Fortuna me había abandonado y eso es algo que se nota enseguida, os lo aseguro.
Rumiaba mis amargos pensamientos a lo largo de la playa solitaria, aquella fría y gris mañana del noviembre norteño, cuando mi pie derecho colisionó con un objeto metálico que me pareció una lata de cerveza vacía. Me agaché para recogerla, con idea de arrojarla en el contenedor de envases más cercano, y mi sorpresa fue enorme al comprobar que se trataba de una lámpara de aceite como las que se describen en los cuentos orientales.
¿Sería mágica? Sonreí mientras me llamaba mentalmente imbécil por pensar siquiera aquella estupidez, pero saqué mi pañuelo del bolsillo y la froté con fuerza. Al instante surgió de su interior una chirriante nube blanca, que se convirtió ante mis ojos estupefactos en la figura de un hombre de rasgos orientales, de poblada barba negra, vestido en elegante seda verde y cubierto con un turbante multicolor.
—Soy el genio de la lámpara, amo. Me has liberado y en recompensa yo te concederé tres deseos. ¿Qué es lo que quieres?
Me había pillado desprevenido, pero siempre fui hombre de ágiles reflejos físicos y mentales:
—Que se haga mi voluntad…
—Hecho.
—…así en la Tierra como en el Cielo…
—Hecho.
—…desde ya mismo.
—Hecho.
Ahora Dios y yo somos socios al cincuenta por ciento.
(Servidor de ustedes)

jueves, 20 de noviembre de 2014

El extraordinario caso de lord Abevury (Micro)




EL EXTRAORDINARIO CASO DE LORD AVEBURY

El cadáver de lord Avebury, en posición decúbito prono, yacía sobre la inmensa alfombra persa de la biblioteca. La sangre había fluido abundantemente a través de los cuatro orificios de bala en su espalda, y empapaba el tejido y parte de la tarima.
Sherlock Holmes y el doctor Watson, su fiel amigo y ayudante, habían examinado con total meticulosidad la sala, los pasillos, las habitaciones cercanas y todo el jardín. Ahora contemplaban pensativos al difunto mientras fumaban sendos cigarrillos turcos.
Fue Watson quien rompió el silencio:
— Ni rastro de huellas; no hay arma homicida; nadie ha percibido sonido alguno; las ventanas no han sido forzadas; la puerta estaba cerrada y con la llave puesta por dentro; lord Avebury no llamó pidiendo auxilio, ni hizo sonar la campanilla para avisar a la servidumbre, ¿qué opina usted, Holmes…?
El sagaz detective meditó su respuesta durante unos instantes:
— Elemental, querido Watson: es imposible que este hombre esté muerto.
(Servidor de ustedes)


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Civilización (Micro)









CIVILIZACIÓN

Captamos las señales desde el confín del Universo y nos dirigimos velozmente hacia su planeta de origen.
Era éste una encantadora esfera azul cubierta de nubes blancas, que ocupaba el tercer lugar de un sistema de ocho principales, todos ellos girando en torno a una pequeña estrella de mediana edad.
De acuerdo con las órdenes del Supremo Consejo nos mantuvimos en órbita escuchando, recogiendo todo tipo de informaciones y aprendiendo sus idiomas más comunes, hasta que llegó el momento de partir sin establecer contacto, lo que nos desilusionó un poco.
—Aún son como niños -explicó nuestro comandante-: poseen un notable nivel tecnológico, pero dejan que sus congéneres mueran de hambre; dominan en cierto modo el campo de las comunicaciones, y las emplean para espiarse, insultar y dar malas noticias continuamente. Volveremos cuando alcancen la madurez.
(Servidor de ustedes)


sábado, 8 de noviembre de 2014

"Sic transit gloria mundi"




"SIC TRANSIT GLORIA MUNDI"

El vino de hoy
pronto se hará vinagre.
La rosa perfumada,
iluminada y vestida en arreboles,
mañana será sólo
una explosión de vida que murió
después de coronar con brevedad
su camino de espinas.
Los vergeles de ayer
hoy son desiertos;
los invictos soldados, un recuerdo;
las más gloriosas gestas, una sombra;
los niños bulliciosos,
que más que pajarillos
alegraban el pueblo con sus trinos,
son hoy tristes abuelos.
La nieve se fundió,
y estalló el verde
en una inmensa ola, que rodó
para envolver en brazos de pasión
las montañas y valles
y, al conjuro del beso
apasionado del Sol,
brotaron los cereales,
que el agosto abrasivo transformó
en mil dorados mares
y el lánguido septiembre
en vacíos eriales.
"Sic transit gloria mundi",
porque sólo el espíritu es eterno.
"Sic transit gloria mundi",
y el único camino verdadero
es la senda impecable
del guerrero.
"Sic transit gloria mundi", amigo,
y puedes protegerte
con joyas y vestidos,
con lujosas mansiones,
con acciones y discursos prepotentes,
mas nada impedirá
que atravieses desnudo
las puertas de la muerte
para entender, al fin, la gran verdad:
¿Qué importan
las efímeras glorias de este mundo,
ante la Eternidad?

(Servidor)

miércoles, 29 de octubre de 2014

Un paseo por el bosque

Ayer, martes, aprovechando el hermoso día que nos deparaba este otoñoverano que disfrutamos o sufrimos -nunca se sabe; ya veremos-, realicé una pequeña excursión entre micológica y fotográfica por la Sierra de Entzia. No voy a daros una lección de geografía. Baste con decir que la Sierra de Entzia se sitúa a unos 25 kilómetros al este de Vitoria-Gasteiz, es el inicio de la Sierra de Urbasa en tierras alavesas, y se llega hasta ella desde el pueblo de Salvatierra-Agurain subiendo el puerto de Opakua. Ahí puedes aparcar el coche y perderte entre pinares y -sobre todo- hayedos. 
Que es lo que hice yo.
Provisto de mi pequeña mochila, en la que cargaba un mínimo refrigerio, y de mi cámara fotográfica, me hundí en la fresca y profunda frondosidad para disfrutar plenamente del contacto con la naturaleza.
A finales de octubre, a pesar de que el agua empieza a ser muy necesaria, las setas aparecen por doquier, en un espectáculo maravilloso que es igual todos los años, pero siempre diferente. Aunque no soy un micólogo experto, sí recolecto y consumo algunas variedades (muy pocas) que me ofrecen garantía absoluta. Las demás, ahí se quedan para ornato del bosque y alimento de los bichitos, si gustan. 
Ya he mencionado que tiene que llover para que la temporada alcance su máxima intensidad, pero, entretanto, el paseante atento puede solazarse con el espectáculo variopinto que nos ofrecen los diferentes ejemplares con los que nos topamos a cada paso. 
Como, por ejemplo, los níscalos,

Níscalo - Rovellón  (Lactarius deliciosus)

 o las pardillas,

Reguero de pardillas
Pardilla (Clytocybe nebularis)
La pardilla es una seta muy curiosa, porque algunos la consideran un verdadero manjar (sobre todo en el País Vasco, donde es muy apreciada), y otros la definen como muy indigesta y hasta tóxica. Yo puedo decir, después de muchos años de experiencia con ella, que no la trago. Me da lo mismo consumirla pelada que sin pelar, en puré, en revuelto, a la plancha, al horno o en tortilla: siempre me provoca (provocaba, claro) unas diarreas de órdago. En cambio, la mayoría de mis familiares y amigos la consumen sin problemas. 
Una seta que me cae muy simpática, aparte de ser sabrosota, es la galamperna,
Galamperna (Macrolepiota procera)
 que por lo general aparece en los prados de montaña (aunque también lo hace en los claros del bosque), y puede tener más de 20 cm. de altura. Al horno o rellena de jamón y queso, igual que un "sanjacobo", es sencillamente deliciosa.
Las amanitas son abundantes, y aunque algunas son excelentes, como la cesárea, servidor sólo las contempla de lejos y las deja bien tranquilas, por aquello de más vale prevenir... Eso sí, les hago fotografías muy monas para dejar constancia de su presencia, je, je.
Amanita rojiza (Amanita rubescens)
Formación de amanita muscaria

A cada paso tropezamos con tocones repletos de hongos lignícolas que forman grandes familias y, aunque por lo general su interés gastronómico es nulo, el espectáculo resulta cuando menos llamativo.







Personalmente, aunque otros terrenos de la gastronomía me atraigan más que éste de los hongos y las setas, debo admitir que a la hora de elegir una variedad para llevar a mi plato siempre escogería la pie azul. Al horno, en revuelto o acompañando a carnes está buenísima y, además, hay pocas (por no decir ninguna) posibilidades de error.
En este caso no puedo mostraros la foto en su hábitat, porque ocupado en recolectarlas no me acordé de hacerla. Tendréis que arreglaros con ésta:
Pie azul (Lepista nuda)
Respetad la naturaleza en general y los hongos en particular. Cortadlos siempre con el cuchillo adecuado. No recolectéis aquellos ejemplares que os ofrezcan la más mínima duda. Pero, sobre todo, no destrocéis a patadas los que encontréis en vuestros paseos por el bosque. Recordad que nuestros hijos y nietos recibirán lo que nosotros dejemos.
Hasta la próxima.



martes, 28 de octubre de 2014

ECM* (Micro)

(*) ECM: Experiencia cercana a la muerte




ECM

Contemplé desde arriba mi cuerpo tendido sobre la mesa de operaciones. El cirujano y sus auxiliares se afanaban sobre aquel pecho inmóvil y sangrante, pero la escena carecía ya de interés para mí. Me elevé, alejándome velozmente del hospital.
Sobrevolé inmensas y verdes praderas, grandes rebaños, serpenteantes ríos caudalosos y altísimas montañas vestidas con el abrigo cálido de los profundos bosques: la naturaleza libre y salvaje que tanto había amado. Luego, entré en el túnel. No sentí temor. Sabía que alguien me esperaba al otro lado y así fue: una alta figura luminosa, que irradiaba seguridad y fortaleza y que me resultaba muy familiar, se interpuso en mi camino y me dijo con cierta sorna:
- No debiste cruzar el Mississippi, forastero; aquí no hay sitio para los dos. Vuelve grupas y reúnete de nuevo con los tuyos…
- ¿Era Dios?
- ¡No! ¡Era John Wayne …!

(Servidor de ustedes)
 

Cara a cara con la Muerte (Micro)




CARA A CARA CON LA MUERTE

Hoy me he encontrado cara a cara con la Muerte.
No era mi hora.
Me ha sonreído y se ha alejado presurosa calle abajo.
Llevaba una orden de desahucio en las manos.

(Servidor)







viernes, 24 de octubre de 2014

Tardes veraniegas

"Viejas tejiendo" - Acuarela de José Grimalt - josegrimaltarte.blogspot.com.es






TARDES VERANIEGAS

Aquellas tardes de estío,

del estío vitoriano;

de golondrinas volando

y de abejas rumoreando

las flores de tu vestido;

de comadres a la sombra,

moviendo en el mismo afán

la lengua y el delantal

y la aguja laboral

del punto o de la costura;

con cielos de azul celeste

festoneados de algodón,

y rojas puestas de sol

incendiadas de arrebol

en las cumbres del oeste.

Nuestros juegos de chiquillos

eran locas aventuras:

los cultivos, la espesura

de la jungla más oscura,

y salvajes alaridos

de guerreros agresivos

los gritos del labrador,

protegiendo con ardor

el fruto de su sudor

de nuestro ataque maldito.

¡Qué tardes...! Qué hermosa tarde

del estío vitoriano,

cuando yo cogí tu mano

y nos sorprendió tu hermano...

¡y se lo contó a mi madre!

En aroma perfumado

con acacia y madreselva

y maíz y enredadera

moría la luz postrera

y la noche había llegado,

y bajo el claro de luna

saqueamos los manzanos

de los incautos huertanos,

escapando de sus manos

con más o menos fortuna.

Aquellas tardes de estío

—cuando el futuro lejano

despreciábamos ufanos,

disfrutando como críos—,

del estío vitoriano…
  
(Servidor de ustedes)


miércoles, 8 de octubre de 2014

Exposición pictórica infantil

Supongo que me habréis dado por perdido, pero nada más lejos de la realidad. Ahora que ha pasado el verano retomo la actividad y os propongo que asistáis como invitados de honor a esta magnífica exposición pictórica, cuyos autores son mis nietos (6, 8 y 10 años) La más prolífica es mi nieta Edith, la mediana, capaz de superar en paciencia y detalle al mismísimo Velázquez. Que ustedesvosotros lo paséis bien.















Y que conste que así empezaron Picasso, Dalí y los otros, ¿eh?
Bueno, pues estoestó... estoestó... esto es todo, amigos.

sábado, 26 de julio de 2014

El Jardín Botánico de Santa Catalina (Trespuentes, Álava)

Si venís por Vitoria-Gasteiz y la climatología os es propicia, no dejéis de visitar el Jardín Botánico de Santa Catalina, situado a unos 10 km. al oeste de la capital alavesa y a unos pocos centenares de metros del hermoso pueblecito de Trespuentes, en el que, de paso, también podréis deleitaros caminando sobre un auténtico puente romano construido con unas piedras más gordas que mi cabeza.
Hacía muchos años que no pisaba la Sierra de Badaya, en cuyas primeras estribaciones se construyó el convento que ahora da nombre al jardín botánico, y lo cierto es que he disfrutado de un reconfortante paseo entre la multitud de especies vegetales que inundan el lugar. 
No tengáis miedo a pasar calor, porque hay muchas zonas umbrías en las que descansar a la fresca y sin agobios.
Mis amigos y yo frecuentábamos estos parajes hace 50 años, cuando el lugar era prácticamente desconocido. Nos resultaba a la vez misterioso y acogedor, y entre sus piedras y sus árboles nos sentíamos como dueños y señores del universo. Cosas de chavales.
Ahora está más civilizado, pero sigue siendo bonito.
Os dejo la reproducción del plano guía que entregan junto con las entradas, para que vayáis sobre seguro. ¡Ah!, y también un poema que escribí hace muchos años, basado en mis recuerdos de aquellos tiempos juveniles. ¡Qué tiempos...!






R E C U E R D O S

El polvo rebelde y amarillo
de los viejos caminos de la sierra
bravía e indomable de Badaya
ha cubierto otra vez mis botas desgastadas,
muchos años después
de aquellos tiempos de amor y de esperanza
cuando, abierto en el pecho el corazón,
enfrentamos la vida con confianza
amparados en la recia juventud.
Quiero verter mi tristeza en el recuerdo
de lo que pudo ser y fue de otra manera,
recorriendo el sendero otrora recorrido;
pisando las inalterables piedras;
rozando con mi cuerpo idénticas encinas;
clavándome en el alma las lágrimas de fuego
de unos llantos lavados por el juego
trivial y veleidoso de la vida,
donde murieron ensueños y quimeras.
Las ruinas del convento se mantienen
en pie sobre sus viejas piedras
que se abrigan con el musgo y con la yedra,
y recorren los mirlos la enramada,
y el jabalí se intuye en las laderas,
y el canto silencioso de los monjes
que adoraron a Dios en la montaña
resuena atronador en mis entrañas,
traído por el viento de los bosques.
Cuando ninguno de nosotros permanezca;
cuando estemos reunidos con los hombres
que elevaron a Dios este convento,
sus piedras hablarán de nuestro paso
y nos recordarán benevolentes,
porque a su sombra ingenuos planeamos,
con gozo y esperanza en el futuro,
amores y proyectos que dejamos
olvidados en las grietas de sus muros.
Bajé por el sendero lentamente,
cargando a mis espaldas con el peso
del vespertino sol y mis recuerdos,
y entoné en soledad viejas canciones
formando alegre dúo con el viento,
y saludé al espino albar y a las encinas
con sinceros y cordiales "¡hasta luego!"
pues, aunque no pudiese retornar sobre mi cuerpo,
siempre estarán conmigo en mis pupilas.
Sigue el pueblo tranquilo junto al río
y tu casa pequeña, allá en la orilla,
deshabitada, inhóspita, vacía,
entre juncos y chopos que la olvidan
como yo te olvidé por largos años,
hasta que en esta cálida tarde de otoño
el sendero me ha llevado a tu recuerdo,
a tu rostro infantil, a tus labios jugosos
que una noche besé, noche de ensueño.
Allí estaba la pérfida cancela
que separaba nuestro incipiente amor
bajo la tímida luz de las estrellas
o en el fragor del poderoso viento.
Mezclándose en las sombras de una noche
tu figura graciosa fundióse con la nada,
y aún recuerdo tu perfume y tu mirada
de traviesa niña-mujer enamorada,
y aquel último adiós como un lamento.
Habría estrangulado con mis manos
y esparcido sus entrañas por la tierra,
para escarmiento y escarnio de malvados
y alimento de las hambrientas fieras,
al hombre ruin, protervo y desalmado
que con flagrante abuso de confianza
transformó tu virtud de dulce niña,
tu juventud de adorable pujanza,
en pozo de miseria y de pecado.
No sé si tú me amaste o si te amé
pero honro tu memoria en mi recuerdo,
jurándote por los óleos consagrados
que no supe de ti y de tu pasado
sino después de muchos años y, ya ves,
son como son las cosas de este mundo.
Me llamaron cobarde tus amigas
en la Plaza Mayor, y yo me pregunté
si era cobarde por ser un vagabundo.
He recorrido de nuevo los lugares
donde en mi juventud olí la vida,
ese efluvio veloz y misterioso
que se lleva presencias tan queridas
hasta el fondo de la noche de los tiempos.
Cada piedra pisada es un recuerdo
y cada árbol un amigo en nuestra senda.
Nos alejamos volando con el viento
para al mismo lugar retornar luego.
¡Ay!, sierra brava de Badaya;
puente romano, desafiando
al tiempo todavía…
¡Ay!, señorial convento
de Santa Catalina…
¡Ay!, amores y juventud perdidos…
¡Ay!, vida mía...