En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

martes, 15 de diciembre de 2015

Debate político





Si alguna vez os dicen que me han visto en un mitin, o siguiendo un debate político en directo o por televisión, decidles que se han equivocado o que mienten como bellacos. Estoy dispuesto a prestar atención a cualquiera que pueda proporcionarme conocimiento en todos los campos del saber, pero no a seguir el juego a estos individuos que nos utilizan como peones para poder jugar ellos su particular partida de ajedrez, que siempre ganan aunque aparentemente pierdan, porque lo que realmente buscan es mantener un sistema en el que nosotros pagamos el pato y ellos lo disfrutan.
Los titulares que arriba he copiado, procedentes de un diario de difusión nacional, lo dicen todo.
He recordado una jota que cantaba mi cuñado, que decía más o menos así:

"Tu hermana y la mía se han peleado,
tu hermana y la mía se han peleado,
se han llamado putas y han acertado,
ay, ay, ay, y han acertado."

Pues eso.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Calificación moral

Acabo de saltarme a la torera el filme intitulado "A un paso de la muerte" ("Wrong Turn at Tahoe"), que nos ha sido amablemente ofrecido por Paramount Channel, entre corte y corte publicitario. 
La película es violenta de cojones.
Recuerdo que cuando era un jovenzuelo imberbe, existía en España una calificación moral señalada por la Iglesia, expuesta en las puertas de todas los templos, que marcaba la edad mínima permitida para acceder a las películas que se proyectaban en los cines de la ciudad. Tal calificación era como sigue: 
1.- Todos incluso niños. 2.- Para jóvenes. 3.- Para mayores de 16 años. 3-R.- Para mayores con reparos. 4.- Gravemente peligrosa.
Por supuesto, si los porteros albergaban la menor duda sobre la edad del aspirante a espectador, no le dejaban entrar a la sala y punto pelota. Aparte, claro está, de que si por casualidad lograbas acceder a una de esas películas que no eran "de tu talla", cometías un pecado mortal del copón y te pasabas un montón de tiempo arrepintiéndote de tal ofensa al Altísimo, por un lado, y por otro de haber pagado una pasta para ver una mierda, o como mucho "Siete novias para siete hermanos", calificada entonces en el 3 cuando hoy la ven hasta los niños de pecho.
Dicho esto, quede claro que "A un paso de la muerte" entretiene. Es una ensalada de malos muy malos y malos algo buenos, en la que se rompen cráneos con bates de beisbol, se despedaza a señoras atadas a una cama, se dispara a mansalva con especial recreo en rematar a los heridos que gimen y se arrastran, se entierra a la gente en canteras y se asesina a amigos y compañeros hasta en la escena final.
Pero lo más cojonudo es que a lo largo de toda la proyección en la pequeña pantalla -eso sí, fuera de horario infantil-, aparecía un cartelito indicando que la película era adecuada para mayores de 12 años.
Vamos, cultura de primer orden al alcance de todos los españoles, como el NO-DO.

domingo, 6 de diciembre de 2015

El tremendo problema de La Sauceda


Hace cincuenta años, cuando éramos jóvenes de alma y cuerpo, aprovechábamos todos los fines de semana, puentes y hasta vacaciones para disfrutar como enanos en nuestros refugios montañeros. Cargábamos las provisiones en nuestras mochilas, subíamos al tren, bajábamos en la estación más próxima a nuestro destino, y luego caminábamos cargados como mulas durante no menos de 4 kilómetros, hasta el recóndito lugar en el que pasaríamos aquellos días de disfrute de la naturaleza. 
Cortábamos la leña necesaria, teniendo especial cuidado en aprovechar árboles caídos y ramas secas, encendíamos un buen fuego, y con él calentábamos el lugar y cocinábamos nuestros guisotes con notable éxito, sobre todo teniendo en cuenta que a buen hambre no hay pan duro, je, je. 
Así era como se montaban las excursiones hace medio siglo.
Ahora, las cosas han cambiado.
La Sauceda es una diseminada población ubicada en el término de Cortes de la Frontera (Málaga), en pleno Parque Natural de los Alcornocales. Pues bien, hace unos días escuché decir a uno de esos ridículos presentadores que ahora pululan por todas las cadenas de televisión, propias y asociadas, que "en La Sauceda sólo tienen comida, cama y leña, pero no cobertura telefónica" (sic) 
Me quedé de piedra. Ese "sólo" me hizo pensar que el individuo valoraba más poder utilizar el móvil, que disfrutar a pleno pulmón del entorno natural semisalvaje, bien provistos de todo lo necesario para sobrevivir sin ningún problema.
Creo que nos estamos volviendo más gilipollas cada día que pasa, y tal evolución tiende a infinito.
Os dejo unos paisajes de La Sauceda, por si os apetece pasaros por allí. Pero ya sabéis que el móvil no funciona, ¿eh?

Cascada en La Sauceda
Cabañas

Puente rústico

jueves, 3 de diciembre de 2015

Cuento de OVNIs





CUENTO DE OVNIs

A las 8,30 de la mañana de un día de comienzos de la primavera de 1979, nuestro hombre viajaba a bordo de su SEAT-600 en dirección a su lugar de trabajo, en Aguilar de Campoó (Palencia), a unos 20 km. de distancia.
Circulaba por la N-627, dos kilómetros más allá de la pequeña población burgalesa de Trashaedo del Tozo. Hacía fresco, pero el cielo estaba despejado y la visibilidad era excelente.
Al superar un cambio de rasante, se encontró frente a frente con un objeto triangular posado sobre la carretera, que le impedía el paso por completo pues ocupaba toda la calzada. Sorprendido, quiso dar vuelta para alejarse por donde había venido, pero detuvo el coche tan en seco que se le caló, aunque no pudiera asegurar si fue él quien lo provocó como una reacción automática, o el motor dejó de funcionar por alguna causa ajena a su voluntad. Una casi invencible sensación de nerviosismo le embargó.
El triángulo estaba situado a unas decenas de metros e inmóvil. En apariencia era sólido y medía unos 10 metros de lado. Todo él despedía una luminosidad de color rojo-verdoso, y los vértices presentaban luces más intensas en rojo fuerte.
Nuestro viajero no sabía qué hacer. De pronto, y sin que se apreciara cambio alguno, el objeto se elevó en absoluto silencio y en vertical hasta una altura aproximada de 100 metros, y salió disparado en dirección a Aguilar (más o menos al NO), para girar luego velozmente hacia el N, perdiéndose de vista tras unas colinas. Nuestro sorprendido automovilista pensó que se iba a estrellar contra ellas, pero el aparato volvió a elevarse en vertical, superó los promontorios, descendió tras ellos y desapareció para siempre.
He titulado esta entrada como “cuento” porque todos sabemos que los OVNIs no existen (y menos como vehículos tripulados ajenos a nuestra civilización), por lo que queda claro que lo descrito aquí era la Luna, Júpiter, Venus o Arturo, pero si alguna vez os encontráis con este hombre y os cuenta su historia, no discutáis con él, porque está convencido de que se topó con una nave extraterrestre.
Y visto lo visto, no me extrañaría, ¿eh?

lunes, 30 de noviembre de 2015

Contra la tiranía


CONTRA LA TIRANÍA

Millones de refugiados en los países limítrofes, miles de mujeres violadas, niñas entregadas a la soldadesca, bebés despanzurrados, muertos de hambre por doquier, ejecuciones masivas y sin explicación alguna, terror ilimitado: el dictador había consolidado su poder y pretendía legitimarlo como vitalicio y sucesorio.
Teníamos que hacer algo, y teníamos que ser rápidos y contundentes.
No tardamos demasiado en adoptar una decisión unánime: grabamos un disco-protesta denunciando las atrocidades del régimen.
En dos meses vendimos cinco millones de copias.

domingo, 15 de noviembre de 2015

El último caballero





EL ÚLTIMO CABALLERO

¿Resurgirás un día,
Arturo, buen amigo,
del polvo del olvido,
para servir de guía
a nobles caballeros
de otra Tabla Redonda,
que incansables recorran
boscajes y senderos,
defendiendo el honor
del humilde ultrajado,
o el pudor recatado
de una doncella en flor?
¿Retornarás, quizás,
empuñando tu espada
Excalibur amada,
para que nunca más
puedan prevalecer
las burdas injusticias
y ruines inmundicias,
o el innoble placer,
sobre la honra serena,
la virtud bondadosa,
el primor de una rosa
y la verdad sincera?
Anhelo tu regreso,
mi buen rey y señor,
reforzado el valor
y con mi brazo presto
para empuñar la espada,
en abierto combate
contra el feroz embate
de la horda desalmada.
Aunque los férreos muros
de Camelot cayeron;
aunque sólo el silencio
se escucha, en un susurro
que hiere el corazón
y es un triste lamento
que vuela con el viento
igual que una oración;
aunque tus caballeros
duerman el sueño eterno
en el seno materno
del umbrío robledo,
yo espero confiado
que ondeen las banderas;
que petos y cimeras
retornen del pasado
y brillen bajo el Sol
naciente en la mañana,
tras de la trompa ufana
y del ronco atambor.
Cuando volváis al mundo,
mis bravos caballeros,
no encontraréis guerreros:
tan sólo un vagabundo
rodeado de corderos
a merced de los lobos;
tan sólo un pobre loco
en medio de los cuerdos.
Llamadme, os lo suplico,
y me uniré a la tropa
en busca de la Copa
que usara Jesucristo.
Las fuerzas del amor,
justicia y esperanza,
serán certeras lanzas
de un nuevo Camelot
que luzca eternamente
como un faro en la noche,
extinguiendo el reproche
y el miedo entre las gentes.
A Dios encomendado
aguardo tu regreso,
igual que espera el preso
su finiquito ansiado.
Aquí humilde te espero
desnudo como estoy,
pues el último soy
andante caballero.
Parezco un miserable,
pero, ¡soy un guerrero …!

martes, 10 de noviembre de 2015

Enigma arqueológico





ENIGMA ARQUEOLÓGICO

El sol caía a plomo sobre el Sáhara, transformando la arena en granulada lava y el sudor en agua caliente, por lo que la sombra de la tienda-laboratorio resultó un paraíso para el profesor Smith. Dejó el salacot sobre una silla plegable, se limpió la frente con un pañuelo terroso, encendió un cigarrillo y preguntó al profesor McGregor, el otro habitante del entelado cubículo, que escribía con rapidez en un viejo cuaderno de trabajo:
— ¿Qué tal, John? ¿Has conseguido traducir esa maldita tablilla...?
El aludido, sin responder pero visiblemente pálido, alargó el entreabierto cuadernillo a su compañero de expedición, que leyó: ‹‹Yo, Cornelio Tácito, historiador de Roma, juro por todos los dioses haber recibido esta información de labios de mi colega, el también historiador judío Flavio Josefo, y como cierta la garantizo y como tal he de defenderla hasta que el sepulcro engulla mis humildes restos. Así me habló Josefo: "Vi ponerse en pie al prefecto Poncio Pilatos, envuelto en una señorial túnica de color púrpura, y contemplé cómo se enfrentaba al pueblo congregado en la inmensa plaza. Todos sabíamos que iba a darles a elegir entre Barrabás y Jesús de Nazaret, por eso nos quedamos petrificados cuando de su boca surgió esta pregunta, que pasados muchos años aún no hemos conseguido explicar:
- ¿A quién queréis que ponga en libertad, a Bart Simpson o a Bob Esponja...?"››

viernes, 23 de octubre de 2015

Bienaventurado




BIENAVENTURADO

Bienaventurado tú,
mi buen hermano,
porque tuve hambre
y no me alimentaste;
porque sufrí la sed
y el agua me negaste;
porque temblé de frío
en la noche invernal
y no me cobijaste;
porque lloré de pena y de miseria
apoyado en el quicio de tu puerta
y me echaste los perros;
porque imploré tu amor y comprensión
y te burlaste,
soberbio y altanero,
coreado y divertido
por tus innumerables testaferros.
No me diste la muerte
por tus cobardes manos
pero ya muerto estoy:
sé bienaventurado,
¡oh!, dichoso de ti,
¡oh!, afortunado.
No fue maldad
tu mal hacer aciago,
sino mera inconsciencia
del que nada feliz en la abundancia,
sin ciencia ni prudencia
para entrever, al menos,
que todo en esta vida es enseñanza.
Hoy te toca aprender,
a sangre y fuego,
lo que aprendiera yo
con tu vil juego.
No gimas cuando el hambre
corroa tus entrañas.
No supliques el agua,
que te será negada.
Soporta estoico el frío
y piensa, divertido,
que más ligero caminas sin abrigo.
No supliques amor
—no seas bobo—,
que el hombre nace, vive y muere solo.
Y así, cuando la Muerte te recoja
al fin de tu jornada,
coincidirás conmigo
en que tener sin compartir
es tener nada.
¡Bienaventurado tú,
buen camarada,
que me negaste apoyos y confianzas,
porque ahora, por las llagas
de tus pútridas carnes laceradas
penetran, como un chorro de luz,
las enseñanzas!
(Servidor de ustedes)

sábado, 17 de octubre de 2015

Paso de gigante (Micro)




PASO DE GIGANTE


Morgan contempló a sus hombres, derrengados, famélicos, andrajosos, barbudos y desesperados.
La situación era insostenible.
Se puso en pie y gritó con todas sus fuerzas:
— ¡Adelante, muchachos! ¡Tenemos que dar un paso de gigante...!
Y lo dieron.
Ahora todos reposan en el fondo del precipicio.

MORALEJA: Cuidado con los líderes.



lunes, 28 de septiembre de 2015

Agua líquida en Marte


El planeta Marte


Hoy ha sido un lunes de grandes noticias: los independentistas catalanes han ganado las elecciones; los independentistas catalanes no han ganado las elecciones; Pep Guardiola se ha enfadado con no sé quién; el Papa ha vuelto a Roma después de su viaje triunfal por Cuba y los Estados Unidos, y, encima, la NASA ha tenido a bien informarnos -¡bendito sea Dios!- de que en Marte hay agua en estado líquido. Ahí es nada.
Uno, debido a su edad, es muy desconfiado en lo que se refiere a las declaraciones oficiales, sobre todo cuando emanan de determinados estamentos que, por lo general, no dicen esta boca es mía (o sea, suya) Uno es plenamente consciente, además, de que la memoria de la humanidad resulta ser tan débil como maleable, pero, claro, uno tampoco puede acordarse de todo aquello que debería recordar por su propio bien y por el común, y entonces uno tiene que fastidiarse y apechugar con las informaciones que recibe de los medios, y que -como el resto de los mortales- olvida en 24/48 horas más o menos.
Por eso aún recuerdo unas declaraciones del profesor Stephen Hawking, que decía ayer en Tenerife: "La raza humana tendrá que salir de la Tierra si quiere sobrevivir". No soy quién para poner en duda tal afirmación, pero como malpensado me digo: ¡Jodo!, Hawking metiéndonos el miedo en el cuerpo para que nos entren las ganas de abandonar el planeta antes del desastre, y la NASA -famosa por sus desinformaciones- asegurándonos que hay agua líquida en Marte. 
Aunque tengo muy mala memoria, puedo recordar los recortes presupuestarios que la NASA ha sufrido a lo largo de los años. Ahora disponemos de Internet, que quizás no resulte fiable al cien por cien, pero siempre nos dirá lo suficiente como para hacernos una idea de los problemas económicos sufridos por la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio a lo largo de las diferentes administraciones norteamericanas.
Si Hawking nos conmina a abandonar la Tierra y la NASA nos comunica que hay agua en Marte, ¿qué creen ustedes que podría suceder?
¿Quizá que la NASA  se asegurase la existencia durante los próximos 50 años, por ejemplo?
¡Caramba...!

Robot "Curiosity"

jueves, 17 de septiembre de 2015

Al sol que más calienta




Las palomas reposan tranquilas bajo el tibio sol de un mediodía de finales de verano. Algunas picotean partículas alimenticias en la yerba; otras se picotean entre ellas. Disfrutan del calorcillo, protegidas del fresco viento por los arbustos del jardín. Todo es paz y tranquilidad. Sólo el fotógrafo irrumpe -bien que de lejos- en su placidez, procurando molestar lo menos posible.
Cuando el fotógrafo se retira lentamente, con su cámara a buen recaudo, para saborear un cigarrillo en el otro extremo del jardín, suena una palmada como un disparo. Las aves se dispersan enloquecidas en todas direcciones. 
Habrá sido algún niño travieso.
Pues no.
Es un vejete de pelo blanco y espalda encorvada, que parece disfrutar asustando al grupo de volátiles. Algunas palomas vuelven de inmediato, y el anciano repite su disparo manual con una mueca ligeramente perversa en su arrugado rostro. Nueva desbandada.
Dicen algunos que las palomas son ratas con alas, pero supongo que es porque no conocen a las ratas ni a las palomas. Acaba de pasar una señora con su nieto, y le iba diciendo:
- Mira; mira las palomitas, qué guapas están ahí tomando el sol.
Que yo sepa, ninguna abuelita ha dicho nunca a su nieto eso de "Mira que guapas están las ratitas, nene"
Con el viejo fuera de escena, las palomas vuelven a ocupar sus cómodas posiciones en la yerba. 
Por poco tiempo. Una señorita hace su aparición acompañada por un "bóxer" jovenzuelo y juguetón, que carga contra las aves con más alegría y coraje que los sioux contra Custer. Esta vez la desbandada es total y definitiva, porque el can se hace dueño absoluto del jardín.
Así son las cosas.
Cabe extraer de lo anterior una utilísima moraleja: Permanece siempre atento, porque cuando más tranquilo estés vendrá alguien a tocarte los huevos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Estrellas fugaces, ¿ciencia o poesía...? ¡Mierda!



Desde que tuvimos uso de razón nos sorprendimos con aquellas preciosas bolas luminosas que cruzaban el cielo nocturno y se apagaban silenciosa y rápidamente: las estrellas fugaces.
Pronto nos enseñaron que se trataba de piedras viajeras, fragmentos de grandes meteoritos, de cometas o de planetas desintegrados, que eran atraídas por la gravedad terrestre y se consumían en la fricción con nuestra atmósfera. Sin embargo, siempre preferíamos otorgarles un cariz más poético, más misterioso y sugerente. Para algunos era las Lágrimas de San Lorenzo; para otros, almas que subían al Cielo; o señales maravillosas de próximos acontecimientos; o divinos otorgadores de deseos. Cuántos millones de enamorados, contemplando el cielo nocturno entre caricia y caricia, habrán mantenido un diálogo parecido a éste:
- ¡Mira, una estrella fugaz...!
- Pidamos un deseo.
- Que nos queramos siempre como ahora mismo.
- ¡Muac!
Pues todo eso ha cambiado de golpe, señores.
Acabo de leer en un diario que el astronauta Scott Kelly permanecerá un año en la Estación Espacial Internacional (ISS), y que su organismo producirá unos 80 kilos de heces (excrementos, caca), que al entrar en la atmósfera podrían parecer estrellas fugaces.
A partir de este momento, cada vez que vea una estrella fugaz sólo podré pensar en mierda.
Hay que reconocer que el Hombre tiene una especial habilidad para joderlo todo.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Green Capital

La ciudad de Vitoria (Vitoria-Gasteiz) fue declarada European Green Capital el año 2012. Un enorme letrero vegetal, situado en la Plaza de la Virgen Blanca, conmemora el hecho y proporciona lugar y motivo para que todos los turistas se hagan la correspondiente fotografía.

Plaza de la Virgen Blanca (Vitoria-Gasteiz)
Hasta aquí todo normal y correcto. Vitoria es una ciudad verde, limpia y ordenada.
El problema surge cuando ciento cincuenta metros más allá de este cartel, en pleno centro de la ciudad, en la calle Postas, te das de manos a boca con el letrerito que una comunidad de vecinos ha colocado en su portal:

Aviso vecinal en inmueble de la calle Postas, de Vitoria

Antiguamente, orinar en plena vía pública era un acto propio de cochinos o de prostatíticos crónicos, pero en la actualidad el hecho es tan corriente como tolerado, no sé si por dejación o por miedo a las consecuencias. El mismo día en que obtuve estas fotos vi a un tío meando en los jardines de la Plaza de Santa Bárbara, a cien metros de este portal y en plena celebración del mercado agrícola de los sábados. Era la una del mediodía y el lugar estaba lleno de gente. Bien es cierto que el hombre se protegió mínimamente entre el seto y un árbol.
Si viene usted a Vitoria el día 4 de agosto para disfrutar del comienzo de las Fiestas de la Virgen Blanca, no se le ocurra luego subir al casco viejo -calle Cuchillería, por ejemplo- para deleitarse con unos pintxos o simplemente tomar unos vinos: a las 10 de la noche es tal la cantidad de meada que corre por la calle y zonas limítrofes, que resulta prácticamente imposible mantenerse en pie. De hecho, mi mujer resbaló, cayó al suelo, se empapó y tuvo que cambiarse de arriba abajo. También hay que circular con mucha atención para no tropezar con los tipos que están regando la pared chorra en mano, o con las tías que acaban de bajarse las bragas entre dos coches. Este fenómeno se reproduce -con menor virulencia- todos los fines de semana.
Bueno, pues total que Green Capital sí, pero cuidado con las micciones inoportunas.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Confesión





C O N F E S I Ó N

Yo soy mi propio Partido
y no tengo más bandera
que el azul enaltecido
del cielo sobre la tierra.
He recorrido senderos
que nadie había pisado
y rozado los linderos
del futuro y del pasado.
He llorado como un niño
y cantado como un bardo.
La rosa me dio cariño
y sobriedad diome el cardo,
y las fauces invisibles
de la noche misteriosa
se cerraron intangibles
sobre mi alma cautelosa,
en una orgía de miedo,
en oleadas de espanto,
mientras cruzaba el hayedo
rumiando mis desencantos.
Enfrenté lo que enfrenté,
y lo que deba enfrentar
como un hombre aguardaré
que sabe que es inmortal.
No pretendo convencer
ni quiero imponer verdades.
Sólo busco envejecer
despreciando vanidades
y saboreando los granos
de enseñanza transmitida,
rebuscados con mis manos
en las pajas de la vida.
No creo en la Humanidad
ni acepto más salvadores
que el amor y la verdad
sin distinción de colores.
Yo soy mi propio Partido
y no tengo más bandera
que el azul enaltecido
del cielo sobre la tierra.
(Servidor de ustedes)

domingo, 16 de agosto de 2015

Tormenta




TORMENTA

Ese olor a tierra emborrachada
de tormentosa lluvia embravecida…;
ese veloz fulgor que rasga el cielo
mientras suena el timbal redondo y ronco
del trueno rodador en las alturas…;
esa danza alocada de las hojas
en los brazos de un viento apasionado
que a todas enardece
y a todas abandona,
y que arranca gemidos de dolor
a la arboleda,
desgajando los troncos poderosos
con más fuerza y vigor
que mil panteras…;
ese negro silencio
cuajado en nubarrones sigilosos
que se abomban en el etéreo ámbito
como henchido velamen
de un navío misterioso e infinito…;
ese trinar concluso y reprimido
de las inquietas e invisibles avecillas
que hallaron refugio sosegado
en rocas, en tejados
y en la ignota profundidad
del arbolado…;
ese diluvio universal localizado
en tiempos y extensiones bien concretas,
que crepita sobre ríos, montañas,
y casas de metal y de cemento,
y, sobre todo,
ese olor a tierra emborrachada
en lluvia tormentosa embravecida:
El espíritu tenaz se fortalece,
se yergue, se refuerza, se acrecienta,
se eleva, se supera, se enaltece
con la caricia brutal de la tormenta.
(Servidor de ustedes)

martes, 28 de julio de 2015

El farolillo rojo







EL FAROLILLO ROJO


El rojo farolillo de aquel tren
perdiéndose en el fondo de la noche
fue el punto de dolor y de reproche
que culminó tu adiós sobre el andén.
Te sigue todavía mi mirada
más allá de las vías solitarias,
buscando la ciudad imaginaria
donde por otro amor serás amada.
Allí, tu tibio cuerpo en otras manos
retemblará como un volcán ardiente,
y el fuego de otros labios sonrientes
te hará olvidar que un día nos amamos.
Qué idiotez fue, cuando éramos amantes,
jurarte amor eterno ilusionado
sin comprender, rendido y obcecado,
que todo en esta vida es inconstante.
Expiro lentamente el azul humo
del último cigarro que tenía,
dispuesto a soportar esta agonía
que en lágrimas estalla mientras fumo.
Fuera de la estación, en la ciudad,
hay músicas y risas bulliciosas
—preludio de veladas amorosas—,
que agudizan mi triste soledad.
Vacío de esperanza y de deseo
no sé quién soy, qué hacer ni adónde voy,
y el rojo farolillo del convoy
que te alejó es lo único que veo:
Mi Andrómeda, sin ti... muere Perseo.


domingo, 21 de junio de 2015

Hace trece años (Artículo en LA BOTICA Revista Literaria)

Por circunstancias que no vienen al caso, hoy me he topado con este artículo que escribí para la revista literaria LA BOTICA, y que fue publicado en el nº. 5, correspondiente al mes de diciembre de 2002. Os lo ofrezco aquí no porque sea bueno -que lo es, je, je-, sino porque me ha sorprendido que hayan transcurrido trece años desde entonces. 
¡Cómo pasa el tiempo...! 
Y no es lo más importante que haya pasado tanto tiempo, sino que cada vez nos queda menos para disfrutar las alegrías -o sufrir los tormentos- de esta estúpida vida que nos ha tocado en suerte. Por supuesto, lo de "estúpida" voy a ponerlo entre comillas, porque es un calificativo que depende única y exclusivamente de cada uno de nosotros. De todas formas, sed buenos...





Publicado en la revista literaria LA BOTICA, nº 5, diciembre 2002


"Cuando era niño quería ser bombero, domador, maquinista, vaquero, policía, marinero… Ahora me gustaría volver a ser niño" (Pensamiento durante el afeitado)



¿Qué poderosas razones mueven al escritor, la mayoría de las veces sin que él mismo sea consciente del inicio, del desarrollo y de la culminación del fenómeno creativo, a plasmar en unos folios la desconocida e imprevisible magnitud de sus sentimientos?
¡Yo qué sé…!
Corren tiempos extraños.
Antaño me enseñaron a cimentar y acrecentar el conocimiento utilizando la duda como punto de apoyo –“Hay que admitir todo y no creer en nada”-, pero hoy me encuentro inmerso en un océano de expertos que me ahoga poco a poco en su caudal de certezas inconmovibles. Ya nadie duda. Cuando mi padre decía “Está el tiempo mentecato: anda la sardina detrás del gato”, no podía imaginar que pocos decenios después la sardina se iba a constituir en permanente perseguidora del felino, y menos aún que este hecho sorprendente sería aceptado como algo absolutamente normal. Acabo de ver en televisión a una señorita que manifestaba estar dispuesta a todo (¿) para conseguir la fama. Y el público presente en el plató aplaudía a rabiar en vez de rociarla con agua bendita. Si Torquemada levantara la cabeza… Es un decir, no se asusten. Particularmente, prefiero que se quede donde está, pero, claro, ¿y si fuera cierto que con Franco vivíamos mejor? Bueno, es evidente que vivían mejor los que vivían mejor; los otros, no. Lo mismo que ahora. O como en los tiempos de Diocleciano, que me suena no sé de qué…
El caso es que ya nadie duda. Mil legiones de expertos profesionales en todas las ramas del saber cuidan nuestros cuerpos, orientan nuestras necesidades, administran nuestros deseos, juzgan nuestras actividades, persiguen nuestros desvaríos, sofocan nuestras perversiones, orientan nuestros espíritus y nos guían por el sendero interminable y sorprendente del progreso que conduce al nuevo orden mundial y a la perfecta globalización.
Ya nadie duda.
Cuando el hombre inventó la rueda, y con ella la filosofía, despertó a la realidad de un universo del que formaba parte en calidad de usufructuario, junto al resto de las especies animales, vegetales y minerales, consciente de que nadie le había concedido el título de propiedad sobre aquel cúmulo de maravillas que día y noche se mostraba infinito ante sus ojos atónitos. Incapaces de comprender la relación permanente entre la estirpe humana y la creación cósmica, los primeros grandes pensadores se hicieron ya aquellas tres preguntas que nadie ha sido capaz de responder convincentemente hasta nuestros días, en los albores del siglo XXI: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy? Y lo más extraordinario es que, en la actualidad, estas tres cuestiones trascendentales ni siquiera merecen unos segundos de reflexión a lo largo de nuestras alocadas y dilapidadas existencias. La sociedad se ha convertido en un tiovivo infernal que gira y gira cada vez más rápido, y en el que aquéllos que consiguieron subir se matan buscando la satisfacción de sus propios e inútiles placeres, mientras los que están fuera luchan con uñas y dientes, dejando el pellejo en el empeño, por encaramarse a él lo antes posible.
Hace mucho tiempo que dejé de confiar en la Humanidad. Por múltiples razones, entre las cuales no es la menor que el ser humano se defina como racional y después se pase la vida cometiendo atroces irracionalidades. No deja de ser francamente curioso que a un tipo bestial, lascivo, egoísta y despiadado se le califique de inhumano, cuando -¿debería citar algunos ejemplos?- su conducta no es sino un pálido reflejo individualizado de la actividad colectiva del Hombre desde que éste puso el pie -o la pata- sobre la faz de la Tierra, todavía no me explico por qué. La Humanidad recuperará mi plena confianza cuando se me demuestre que el hambre ha desaparecido del mundo; que la anorexia y la bulimia son un triste recuerdo; que la igualdad de las personas no es un simple artículo escrito en un papelajo que nadie se molesta en leer; que los jóvenes no se matan haciendo el chorra con sus magníficos cochazos o atravesándose el alma con una prometedora sobredosis; que los viejos no terminan sus días arrinconados en minicampos de concentración públicos o privados; que el amor es la fuerza imparable que emana de los corazones ardientes y no de las entrepiernas; que el sistema, en definitiva, puede, debe y va a ser cambiado. Porque somos como niños en una guardería: se nos provee de todo tipo de juguetes, desde videoconsolas y teléfonos móviles hasta sofisticados arsenales atómicos, y se nos educa día tras día, hora tras hora, para que perdamos el tiempo utilizándolos o deseándolos. Así nos olvidamos de pensar y quedamos incapacitados para ser nosotros mismos. Mientras tanto, los responsables de la guardería continúan gobernándola a su antojo, repartiendo premios y castigos según sus arbitrarios criterios. Y hasta nos convencen de que nuestra guardería -el planeta Tierra-, un minúsculo pedrusco de cuarenta mil kilómetros de circunferencia, que se mantiene en órbita en torno a una pequeña estrella llamada Sol, situada en un extremo de la Vía Láctea y rodeada por unos doscientos mil millones de estrellas de parecidas características, es la mejor y la única que alberga seres inteligentes (¿) en un Universo cuyo límite se encuentra a dieciocho mil millones de años-luz de distancia.
Y nadie duda.
Así, mientras los incontables batallones de expertos velan por nuestra placentera y satisfactoria existencia, sin la menor duda en su trabajo, con plena y absoluta seguridad, las páginas centrales de los diarios incluyen todos los días la lista de embarque de aquéllos que parten hacia el Infinito para buscar su propia respuesta a las tres preguntas fundamentales. Porque el Hombre nace, crece, se desarrolla, las pasa putas, se come los hígados, piensa que es un triunfador, se ríe del mundo, encula y es enculado, juega a ser Dios, hace el gilipollas, bombardea a sus semejantes, sufre, llora, se ríe -con o sin motivo- y, finalmente, a pesar de los expertos, muere. Y probablemente muere porque no ha sabido, ni podido, ni querido dar respuesta a las tres cuestiones: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy?
Y el escritor escribe, con un nudo en la boca del estómago y un irresistible picor en los lagrimales, porque es la única manera que tiene de establecer un diálogo constructivo consigo mismo y recuperar así su problemático, inestable e imprescindible equilibrio personal cuando todo parece derrumbarse a su alrededor.
Y no hay más cáscaras.

(Servidor de ustedes)

martes, 16 de junio de 2015

Te recuerdo





TE RECUERDO


Te contemplaba agarrado a los barrotes de la verja que rodeaba el inmenso jardín de tu mansión, mientras jugabas con tus hermanos en la piscina, atendidos todos por una legión de sirvientes, y luego me alejaba lentamente arrastrando mis viejas zapatillas y mordisqueando el pedazo de pan con chocolate que mi madre me había dado para merendar. Cuando iba a la escuela, con mi humilde cartapacio bajo el brazo, tú pasabas vestida de punta en blanco a bordo del lujoso automóvil en el que un chófer uniformado te llevaba al mejor colegio de la ciudad.
Pasó el tiempo y crecimos.
Te fuiste a la universidad y yo me puse a trabajar como pinche en un taller de coches. Durante varios años sólo pude verte fugazmente en alguna ocasión cuando llegaban los meses de verano. Un buen día me dijeron que habías vuelto y que ya eras doctora en Ciencias Exactas. Me encogí de hombros, porque era algo que escapaba a mi comprensión como oficial mecánico de segunda, pero me alegré por ti.
Algún tiempo después desapareciste para siempre.
Parece ser que te casaste con un forastero que se te llevó muy lejos. Decían que iba por tu dinero. Puede que fuera así; yo qué sé...
Lo que si sé es que han pasado muchos años y no puedo olvidarte.
¡Qué fea eras, cabrona...!