miércoles, 11 de abril de 2012

Soneto a medianoche



No más emplearé quince minutos
para dejar cerrado este soneto,
capricho contumaz en pecho neto,
opaco brillo en un diamante bruto.

La almohada en ágil pluma así transmuto
y acepto de la oscuridad el reto,
mostrando que no soy ningún paleto
al cosechar del intelecto el fruto.

Con los últimos humos de un cigarro
despido al viejo día y con mi verso,
dispuesto a dar en brazos de Morfeo.

Si bien acierto en el rimado o marro,
el tiempo lo dirá... ¡Que el Universo
disculpe comprensivo el devaneo!

(Servidor de ustedes)