En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

viernes, 23 de octubre de 2015

Bienaventurado




BIENAVENTURADO

Bienaventurado tú,
mi buen hermano,
porque tuve hambre
y no me alimentaste;
porque sufrí la sed
y el agua me negaste;
porque temblé de frío
en la noche invernal
y no me cobijaste;
porque lloré de pena y de miseria
apoyado en el quicio de tu puerta
y me echaste los perros;
porque imploré tu amor y comprensión
y te burlaste,
soberbio y altanero,
coreado y divertido
por tus innumerables testaferros.
No me diste la muerte
por tus cobardes manos
pero ya muerto estoy:
sé bienaventurado,
¡oh!, dichoso de ti,
¡oh!, afortunado.
No fue maldad
tu mal hacer aciago,
sino mera inconsciencia
del que nada feliz en la abundancia,
sin ciencia ni prudencia
para entrever, al menos,
que todo en esta vida es enseñanza.
Hoy te toca aprender,
a sangre y fuego,
lo que aprendiera yo
con tu vil juego.
No gimas cuando el hambre
corroa tus entrañas.
No supliques el agua,
que te será negada.
Soporta estoico el frío
y piensa, divertido,
que más ligero caminas sin abrigo.
No supliques amor
—no seas bobo—,
que el hombre nace, vive y muere solo.
Y así, cuando la Muerte te recoja
al fin de tu jornada,
coincidirás conmigo
en que tener sin compartir
es tener nada.
¡Bienaventurado tú,
buen camarada,
que me negaste apoyos y confianzas,
porque ahora, por las llagas
de tus pútridas carnes laceradas
penetran, como un chorro de luz,
las enseñanzas!
(Servidor de ustedes)

sábado, 17 de octubre de 2015

Paso de gigante (Micro)




PASO DE GIGANTE


Morgan contempló a sus hombres, derrengados, famélicos, andrajosos, barbudos y desesperados.
La situación era insostenible.
Se puso en pie y gritó con todas sus fuerzas:
— ¡Adelante, muchachos! ¡Tenemos que dar un paso de gigante...!
Y lo dieron.
Ahora todos reposan en el fondo del precipicio.

MORALEJA: Cuidado con los líderes.



lunes, 28 de septiembre de 2015

Agua líquida en Marte


El planeta Marte


Hoy ha sido un lunes de grandes noticias: los independentistas catalanes han ganado las elecciones; los independentistas catalanes no han ganado las elecciones; Pep Guardiola se ha enfadado con no sé quién; el Papa ha vuelto a Roma después de su viaje triunfal por Cuba y los Estados Unidos, y, encima, la NASA ha tenido a bien informarnos -¡bendito sea Dios!- de que en Marte hay agua en estado líquido. Ahí es nada.
Uno, debido a su edad, es muy desconfiado en lo que se refiere a las declaraciones oficiales, sobre todo cuando emanan de determinados estamentos que, por lo general, no dicen esta boca es mía (o sea, suya) Uno es plenamente consciente, además, de que la memoria de la humanidad resulta ser tan débil como maleable, pero, claro, uno tampoco puede acordarse de todo aquello que debería recordar por su propio bien y por el común, y entonces uno tiene que fastidiarse y apechugar con las informaciones que recibe de los medios, y que -como el resto de los mortales- olvida en 24/48 horas más o menos.
Por eso aún recuerdo unas declaraciones del profesor Stephen Hawking, que decía ayer en Tenerife: "La raza humana tendrá que salir de la Tierra si quiere sobrevivir". No soy quién para poner en duda tal afirmación, pero como malpensado me digo: ¡Jodo!, Hawking metiéndonos el miedo en el cuerpo para que nos entren las ganas de abandonar el planeta antes del desastre, y la NASA -famosa por sus desinformaciones- asegurándonos que hay agua líquida en Marte. 
Aunque tengo muy mala memoria, puedo recordar los recortes presupuestarios que la NASA ha sufrido a lo largo de los años. Ahora disponemos de Internet, que quizás no resulte fiable al cien por cien, pero siempre nos dirá lo suficiente como para hacernos una idea de los problemas económicos sufridos por la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio a lo largo de las diferentes administraciones norteamericanas.
Si Hawking nos conmina a abandonar la Tierra y la NASA nos comunica que hay agua en Marte, ¿qué creen ustedes que podría suceder?
¿Quizá que la NASA  se asegurase la existencia durante los próximos 50 años, por ejemplo?
¡Caramba...!

Robot "Curiosity"

jueves, 17 de septiembre de 2015

Al sol que más calienta




Las palomas reposan tranquilas bajo el tibio sol de un mediodía de finales de verano. Algunas picotean partículas alimenticias en la yerba; otras se picotean entre ellas. Disfrutan del calorcillo, protegidas del fresco viento por los arbustos del jardín. Todo es paz y tranquilidad. Sólo el fotógrafo irrumpe -bien que de lejos- en su placidez, procurando molestar lo menos posible.
Cuando el fotógrafo se retira lentamente, con su cámara a buen recaudo, para saborear un cigarrillo en el otro extremo del jardín, suena una palmada como un disparo. Las aves se dispersan enloquecidas en todas direcciones. 
Habrá sido algún niño travieso.
Pues no.
Es un vejete de pelo blanco y espalda encorvada, que parece disfrutar asustando al grupo de volátiles. Algunas palomas vuelven de inmediato, y el anciano repite su disparo manual con una mueca ligeramente perversa en su arrugado rostro. Nueva desbandada.
Dicen algunos que las palomas son ratas con alas, pero supongo que es porque no conocen a las ratas ni a las palomas. Acaba de pasar una señora con su nieto, y le iba diciendo:
- Mira; mira las palomitas, qué guapas están ahí tomando el sol.
Que yo sepa, ninguna abuelita ha dicho nunca a su nieto eso de "Mira que guapas están las ratitas, nene"
Con el viejo fuera de escena, las palomas vuelven a ocupar sus cómodas posiciones en la yerba. 
Por poco tiempo. Una señorita hace su aparición acompañada por un "bóxer" jovenzuelo y juguetón, que carga contra las aves con más alegría y coraje que los sioux contra Custer. Esta vez la desbandada es total y definitiva, porque el can se hace dueño absoluto del jardín.
Así son las cosas.
Cabe extraer de lo anterior una utilísima moraleja: Permanece siempre atento, porque cuando más tranquilo estés vendrá alguien a tocarte los huevos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Estrellas fugaces, ¿ciencia o poesía...? ¡Mierda!



Desde que tuvimos uso de razón nos sorprendimos con aquellas preciosas bolas luminosas que cruzaban el cielo nocturno y se apagaban silenciosa y rápidamente: las estrellas fugaces.
Pronto nos enseñaron que se trataba de piedras viajeras, fragmentos de grandes meteoritos, de cometas o de planetas desintegrados, que eran atraídas por la gravedad terrestre y se consumían en la fricción con nuestra atmósfera. Sin embargo, siempre preferíamos otorgarles un cariz más poético, más misterioso y sugerente. Para algunos era las Lágrimas de San Lorenzo; para otros, almas que subían al Cielo; o señales maravillosas de próximos acontecimientos; o divinos otorgadores de deseos. Cuántos millones de enamorados, contemplando el cielo nocturno entre caricia y caricia, habrán mantenido un diálogo parecido a éste:
- ¡Mira, una estrella fugaz...!
- Pidamos un deseo.
- Que nos queramos siempre como ahora mismo.
- ¡Muac!
Pues todo eso ha cambiado de golpe, señores.
Acabo de leer en un diario que el astronauta Scott Kelly permanecerá un año en la Estación Espacial Internacional (ISS), y que su organismo producirá unos 80 kilos de heces (excrementos, caca), que al entrar en la atmósfera podrían parecer estrellas fugaces.
A partir de este momento, cada vez que vea una estrella fugaz sólo podré pensar en mierda.
Hay que reconocer que el Hombre tiene una especial habilidad para joderlo todo.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Green Capital

La ciudad de Vitoria (Vitoria-Gasteiz) fue declarada European Green Capital el año 2012. Un enorme letrero vegetal, situado en la Plaza de la Virgen Blanca, conmemora el hecho y proporciona lugar y motivo para que todos los turistas se hagan la correspondiente fotografía.

Plaza de la Virgen Blanca (Vitoria-Gasteiz)
Hasta aquí todo normal y correcto. Vitoria es una ciudad verde, limpia y ordenada.
El problema surge cuando ciento cincuenta metros más allá de este cartel, en pleno centro de la ciudad, en la calle Postas, te das de manos a boca con el letrerito que una comunidad de vecinos ha colocado en su portal:

Aviso vecinal en inmueble de la calle Postas, de Vitoria

Antiguamente, orinar en plena vía pública era un acto propio de cochinos o de prostatíticos crónicos, pero en la actualidad el hecho es tan corriente como tolerado, no sé si por dejación o por miedo a las consecuencias. El mismo día en que obtuve estas fotos vi a un tío meando en los jardines de la Plaza de Santa Bárbara, a cien metros de este portal y en plena celebración del mercado agrícola de los sábados. Era la una del mediodía y el lugar estaba lleno de gente. Bien es cierto que el hombre se protegió mínimamente entre el seto y un árbol.
Si viene usted a Vitoria el día 4 de agosto para disfrutar del comienzo de las Fiestas de la Virgen Blanca, no se le ocurra luego subir al casco viejo -calle Cuchillería, por ejemplo- para deleitarse con unos pintxos o simplemente tomar unos vinos: a las 10 de la noche es tal la cantidad de meada que corre por la calle y zonas limítrofes, que resulta prácticamente imposible mantenerse en pie. De hecho, mi mujer resbaló, cayó al suelo, se empapó y tuvo que cambiarse de arriba abajo. También hay que circular con mucha atención para no tropezar con los tipos que están regando la pared chorra en mano, o con las tías que acaban de bajarse las bragas entre dos coches. Este fenómeno se reproduce -con menor virulencia- todos los fines de semana.
Bueno, pues total que Green Capital sí, pero cuidado con las micciones inoportunas.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Confesión





C O N F E S I Ó N

Yo soy mi propio Partido
y no tengo más bandera
que el azul enaltecido
del cielo sobre la tierra.
He recorrido senderos
que nadie había pisado
y rozado los linderos
del futuro y del pasado.
He llorado como un niño
y cantado como un bardo.
La rosa me dio cariño
y sobriedad diome el cardo,
y las fauces invisibles
de la noche misteriosa
se cerraron intangibles
sobre mi alma cautelosa,
en una orgía de miedo,
en oleadas de espanto,
mientras cruzaba el hayedo
rumiando mis desencantos.
Enfrenté lo que enfrenté,
y lo que deba enfrentar
como un hombre aguardaré
que sabe que es inmortal.
No pretendo convencer
ni quiero imponer verdades.
Sólo busco envejecer
despreciando vanidades
y saboreando los granos
de enseñanza transmitida,
rebuscados con mis manos
en las pajas de la vida.
No creo en la Humanidad
ni acepto más salvadores
que el amor y la verdad
sin distinción de colores.
Yo soy mi propio Partido
y no tengo más bandera
que el azul enaltecido
del cielo sobre la tierra.
(Servidor de ustedes)

domingo, 16 de agosto de 2015

Tormenta




TORMENTA

Ese olor a tierra emborrachada
de tormentosa lluvia embravecida…;
ese veloz fulgor que rasga el cielo
mientras suena el timbal redondo y ronco
del trueno rodador en las alturas…;
esa danza alocada de las hojas
en los brazos de un viento apasionado
que a todas enardece
y a todas abandona,
y que arranca gemidos de dolor
a la arboleda,
desgajando los troncos poderosos
con más fuerza y vigor
que mil panteras…;
ese negro silencio
cuajado en nubarrones sigilosos
que se abomban en el etéreo ámbito
como henchido velamen
de un navío misterioso e infinito…;
ese trinar concluso y reprimido
de las inquietas e invisibles avecillas
que hallaron refugio sosegado
en rocas, en tejados
y en la ignota profundidad
del arbolado…;
ese diluvio universal localizado
en tiempos y extensiones bien concretas,
que crepita sobre ríos, montañas,
y casas de metal y de cemento,
y, sobre todo,
ese olor a tierra emborrachada
en lluvia tormentosa embravecida:
El espíritu tenaz se fortalece,
se yergue, se refuerza, se acrecienta,
se eleva, se supera, se enaltece
con la caricia brutal de la tormenta.
(Servidor de ustedes)

martes, 28 de julio de 2015

El farolillo rojo







EL FAROLILLO ROJO


El rojo farolillo de aquel tren
perdiéndose en el fondo de la noche
fue el punto de dolor y de reproche
que culminó tu adiós sobre el andén.
Te sigue todavía mi mirada
más allá de las vías solitarias,
buscando la ciudad imaginaria
donde por otro amor serás amada.
Allí, tu tibio cuerpo en otras manos
retemblará como un volcán ardiente,
y el fuego de otros labios sonrientes
te hará olvidar que un día nos amamos.
Qué idiotez fue, cuando éramos amantes,
jurarte amor eterno ilusionado
sin comprender, rendido y obcecado,
que todo en esta vida es inconstante.
Expiro lentamente el azul humo
del último cigarro que tenía,
dispuesto a soportar esta agonía
que en lágrimas estalla mientras fumo.
Fuera de la estación, en la ciudad,
hay músicas y risas bulliciosas
—preludio de veladas amorosas—,
que agudizan mi triste soledad.
Vacío de esperanza y de deseo
no sé quién soy, qué hacer ni adónde voy,
y el rojo farolillo del convoy
que te alejó es lo único que veo:
Mi Andrómeda, sin ti... muere Perseo.


domingo, 21 de junio de 2015

Hace trece años (Artículo en LA BOTICA Revista Literaria)

Por circunstancias que no vienen al caso, hoy me he topado con este artículo que escribí para la revista literaria LA BOTICA, y que fue publicado en el nº. 5, correspondiente al mes de diciembre de 2002. Os lo ofrezco aquí no porque sea bueno -que lo es, je, je-, sino porque me ha sorprendido que hayan transcurrido trece años desde entonces. 
¡Cómo pasa el tiempo...! 
Y no es lo más importante que haya pasado tanto tiempo, sino que cada vez nos queda menos para disfrutar las alegrías -o sufrir los tormentos- de esta estúpida vida que nos ha tocado en suerte. Por supuesto, lo de "estúpida" voy a ponerlo entre comillas, porque es un calificativo que depende única y exclusivamente de cada uno de nosotros. De todas formas, sed buenos...





Publicado en la revista literaria LA BOTICA, nº 5, diciembre 2002


"Cuando era niño quería ser bombero, domador, maquinista, vaquero, policía, marinero… Ahora me gustaría volver a ser niño" (Pensamiento durante el afeitado)



¿Qué poderosas razones mueven al escritor, la mayoría de las veces sin que él mismo sea consciente del inicio, del desarrollo y de la culminación del fenómeno creativo, a plasmar en unos folios la desconocida e imprevisible magnitud de sus sentimientos?
¡Yo qué sé…!
Corren tiempos extraños.
Antaño me enseñaron a cimentar y acrecentar el conocimiento utilizando la duda como punto de apoyo –“Hay que admitir todo y no creer en nada”-, pero hoy me encuentro inmerso en un océano de expertos que me ahoga poco a poco en su caudal de certezas inconmovibles. Ya nadie duda. Cuando mi padre decía “Está el tiempo mentecato: anda la sardina detrás del gato”, no podía imaginar que pocos decenios después la sardina se iba a constituir en permanente perseguidora del felino, y menos aún que este hecho sorprendente sería aceptado como algo absolutamente normal. Acabo de ver en televisión a una señorita que manifestaba estar dispuesta a todo (¿) para conseguir la fama. Y el público presente en el plató aplaudía a rabiar en vez de rociarla con agua bendita. Si Torquemada levantara la cabeza… Es un decir, no se asusten. Particularmente, prefiero que se quede donde está, pero, claro, ¿y si fuera cierto que con Franco vivíamos mejor? Bueno, es evidente que vivían mejor los que vivían mejor; los otros, no. Lo mismo que ahora. O como en los tiempos de Diocleciano, que me suena no sé de qué…
El caso es que ya nadie duda. Mil legiones de expertos profesionales en todas las ramas del saber cuidan nuestros cuerpos, orientan nuestras necesidades, administran nuestros deseos, juzgan nuestras actividades, persiguen nuestros desvaríos, sofocan nuestras perversiones, orientan nuestros espíritus y nos guían por el sendero interminable y sorprendente del progreso que conduce al nuevo orden mundial y a la perfecta globalización.
Ya nadie duda.
Cuando el hombre inventó la rueda, y con ella la filosofía, despertó a la realidad de un universo del que formaba parte en calidad de usufructuario, junto al resto de las especies animales, vegetales y minerales, consciente de que nadie le había concedido el título de propiedad sobre aquel cúmulo de maravillas que día y noche se mostraba infinito ante sus ojos atónitos. Incapaces de comprender la relación permanente entre la estirpe humana y la creación cósmica, los primeros grandes pensadores se hicieron ya aquellas tres preguntas que nadie ha sido capaz de responder convincentemente hasta nuestros días, en los albores del siglo XXI: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy? Y lo más extraordinario es que, en la actualidad, estas tres cuestiones trascendentales ni siquiera merecen unos segundos de reflexión a lo largo de nuestras alocadas y dilapidadas existencias. La sociedad se ha convertido en un tiovivo infernal que gira y gira cada vez más rápido, y en el que aquéllos que consiguieron subir se matan buscando la satisfacción de sus propios e inútiles placeres, mientras los que están fuera luchan con uñas y dientes, dejando el pellejo en el empeño, por encaramarse a él lo antes posible.
Hace mucho tiempo que dejé de confiar en la Humanidad. Por múltiples razones, entre las cuales no es la menor que el ser humano se defina como racional y después se pase la vida cometiendo atroces irracionalidades. No deja de ser francamente curioso que a un tipo bestial, lascivo, egoísta y despiadado se le califique de inhumano, cuando -¿debería citar algunos ejemplos?- su conducta no es sino un pálido reflejo individualizado de la actividad colectiva del Hombre desde que éste puso el pie -o la pata- sobre la faz de la Tierra, todavía no me explico por qué. La Humanidad recuperará mi plena confianza cuando se me demuestre que el hambre ha desaparecido del mundo; que la anorexia y la bulimia son un triste recuerdo; que la igualdad de las personas no es un simple artículo escrito en un papelajo que nadie se molesta en leer; que los jóvenes no se matan haciendo el chorra con sus magníficos cochazos o atravesándose el alma con una prometedora sobredosis; que los viejos no terminan sus días arrinconados en minicampos de concentración públicos o privados; que el amor es la fuerza imparable que emana de los corazones ardientes y no de las entrepiernas; que el sistema, en definitiva, puede, debe y va a ser cambiado. Porque somos como niños en una guardería: se nos provee de todo tipo de juguetes, desde videoconsolas y teléfonos móviles hasta sofisticados arsenales atómicos, y se nos educa día tras día, hora tras hora, para que perdamos el tiempo utilizándolos o deseándolos. Así nos olvidamos de pensar y quedamos incapacitados para ser nosotros mismos. Mientras tanto, los responsables de la guardería continúan gobernándola a su antojo, repartiendo premios y castigos según sus arbitrarios criterios. Y hasta nos convencen de que nuestra guardería -el planeta Tierra-, un minúsculo pedrusco de cuarenta mil kilómetros de circunferencia, que se mantiene en órbita en torno a una pequeña estrella llamada Sol, situada en un extremo de la Vía Láctea y rodeada por unos doscientos mil millones de estrellas de parecidas características, es la mejor y la única que alberga seres inteligentes (¿) en un Universo cuyo límite se encuentra a dieciocho mil millones de años-luz de distancia.
Y nadie duda.
Así, mientras los incontables batallones de expertos velan por nuestra placentera y satisfactoria existencia, sin la menor duda en su trabajo, con plena y absoluta seguridad, las páginas centrales de los diarios incluyen todos los días la lista de embarque de aquéllos que parten hacia el Infinito para buscar su propia respuesta a las tres preguntas fundamentales. Porque el Hombre nace, crece, se desarrolla, las pasa putas, se come los hígados, piensa que es un triunfador, se ríe del mundo, encula y es enculado, juega a ser Dios, hace el gilipollas, bombardea a sus semejantes, sufre, llora, se ríe -con o sin motivo- y, finalmente, a pesar de los expertos, muere. Y probablemente muere porque no ha sabido, ni podido, ni querido dar respuesta a las tres cuestiones: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy?
Y el escritor escribe, con un nudo en la boca del estómago y un irresistible picor en los lagrimales, porque es la única manera que tiene de establecer un diálogo constructivo consigo mismo y recuperar así su problemático, inestable e imprescindible equilibrio personal cuando todo parece derrumbarse a su alrededor.
Y no hay más cáscaras.

(Servidor de ustedes)

martes, 16 de junio de 2015

Te recuerdo





TE RECUERDO


Te contemplaba agarrado a los barrotes de la verja que rodeaba el inmenso jardín de tu mansión, mientras jugabas con tus hermanos en la piscina, atendidos todos por una legión de sirvientes, y luego me alejaba lentamente arrastrando mis viejas zapatillas y mordisqueando el pedazo de pan con chocolate que mi madre me había dado para merendar. Cuando iba a la escuela, con mi humilde cartapacio bajo el brazo, tú pasabas vestida de punta en blanco a bordo del lujoso automóvil en el que un chófer uniformado te llevaba al mejor colegio de la ciudad.
Pasó el tiempo y crecimos.
Te fuiste a la universidad y yo me puse a trabajar como pinche en un taller de coches. Durante varios años sólo pude verte fugazmente en alguna ocasión cuando llegaban los meses de verano. Un buen día me dijeron que habías vuelto y que ya eras doctora en Ciencias Exactas. Me encogí de hombros, porque era algo que escapaba a mi comprensión como oficial mecánico de segunda, pero me alegré por ti.
Algún tiempo después desapareciste para siempre.
Parece ser que te casaste con un forastero que se te llevó muy lejos. Decían que iba por tu dinero. Puede que fuera así; yo qué sé...
Lo que si sé es que han pasado muchos años y no puedo olvidarte.
¡Qué fea eras, cabrona...!

martes, 9 de junio de 2015

De película



DE PELÍCULA

—Fue tan sólo un beso…
—Fue algo más que un beso…
En un telefilme
los protagonistas
se decían eso.
Por más que discurro
el significado
del diálogo abierto
de los dos amantes,
su fondo no acierto.
Pues, vamos a ver,
si fue sólo un beso,
¿puedo colegir
que después de dado
ambos dos queridos
perdieran el seso?
Cabe en lo posible
—que un beso es un beso—,
pero al menos uno
salvó su razón
pues que defendió
que fue sólo eso.
Ahora bien, el otro
amador sincero
dejaba entender,
con mirada fija
de gato de yeso,
que fue más que un beso.
¿Qué cosa fue, pues?
¿Un viaje a la tierra
de nunca jamás…?
¿Una glosa loca
a la libertad…?
¿La tela de araña
tejida en silencio
con hilos de miedo
y sed de maldad…?
—Fue algo más que un beso…
¿Un trozo de queso
untado en el pan…?
¿La noche, la vida,
el amor, la duda,
el negro recuerdo
de un día fatal…?
¿La profanación
profunda y total
del himen honrado
antes virginal…?
En fin, yo no puedo
sacar conclusión
de lo que he escuchado
en esta ocasión,
después de poner
toda mi atención
en un burdo filme
de televisión.
—Fue tan sólo un beso…
—Fue algo más que un beso…
Fue una tomadura
de pelo alevosa
mayor que un expreso.

miércoles, 13 de mayo de 2015

La Bestia (Micro... gilipollez)




LA BESTIA

En la hora sexta del sexto día del sexto mes del sexto año del sexto siglo del sexto milenio, la Bestia surgió del Averno lanzando un pavoroso alarido que heló la sangre de los infelices mortales e hizo temblar los puntales del Universo:
— ¡Joder!, ya he vuelto a dejarme el paraguas en el autobús…

viernes, 8 de mayo de 2015

Cosas que pasan (Micro)







COSAS QUE PASAN

El 14 de julio, a las 8,30, en el lago Morgan, el pescador Irving McGregor enganchó con su anzuelo el cadáver del inventor John Douglas Carpenter, que una semana antes había anunciado el descubrimiento de un motor que funcionaba permanentemente sin combustible.



martes, 31 de marzo de 2015

Contraste de pareceres (Relato)





CONTRASTE DE PARECERES

—“Érase una vez un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania. Era rico, respetable, feliz. Un día abandonó a su mujer por una amante joven; amó; no fue amado; y su vida acabó en un desastre” —El profesor don Florencio Satrústegui Quintanilla, doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, más conocido por el alumnado como Portafolios y Chivoloco, seco de cuerpo y de carácter, largo y apergaminado, hizo una breve pausa, carraspeó, se ajustó sus gafas de montura dorada y, sin soltar el libro que había estado leyendo, se encaró con su joven y abundante auditorio—: Este párrafo sólo puede originar en nosotros dos sentimientos: la más excelsa devoción y una reverencial envidia. ¡Qué expresividad…! ¡Qué capacidad de síntesis…! Podemos afirmar, sin temor a error, que Nabokov ha completado el relato en apenas tres líneas.
              El profesor Satrústegui prosiguió su encendida disertación sobra la obra y valores de su escritor preferido mientras, en la última fila del hemiciclo, el alumno Martínez comentaba con un compañero:
               —Pues a mí el Nabokov me parece un camueso y un pederasta. Al tío le iban las niñitas más que a un tonto una piruleta. Yo creo que Lolita es su autobiografía. Donde estén Hemingway, Vargas Llosa y el mismo Skármeta…
             —Martínez, haga usted el favor de bajar aquí y tenga la bondad de compartir con todos nosotros sus, sin duda, interesantes puntos de vista…    ¿Baja usted, o habré de subir yo a buscarle?, ¡caramba!  —Don Florencio le había sorprendido in fraganti. Era inútil hacerse el tonto o el remolón. Bajó, sin prisa pero sin pausa y se detuvo junto al profesor, que conminó—: Ahora repita usted palabra por palabra su comentario, si quiere mantener alguna esperanza de aprobar esta asignatura. —No había alternativa, así que el bueno de Martínez obedeció dócilmente, provocando la carcajada de un centenar de gargantas juveniles. El profesor Satrústegui, rojo de ira, fue incapaz de contener su furia vengadora—: Pero…, pero…,  ¡es usted un ignorante iconoclasta, un blasfemo y un gamberro de la peor especie! —gritó como un poseso, desencadenando otra carcajada que superó a la anterior en trescientos decibelios.
             —Y usted, un gilipollas —replicó Martínez, hondamente herido en su amor propio.
          Sin saber cómo, se encontraron rodando por el suelo dándose de puñetazos e intentando estrangularse mutuamente. A duras penas consiguieron separarles los de Seguridad cinco minutos más tarde, para conducirles de inmediato a presencia del Rector. La entrevista fue larga, pero su contenido nunca trascendió. Eso sí, al día siguiente el profesor Satrústegui comenzó su clase de la siguiente manera:
             —Hoy hablaremos de la vida y obra de sor Juana Inés de la Cruz…
(Servidor de ustedes)

sábado, 21 de marzo de 2015

Inhumano (Micro)




INHUMANO

Su rostro era la bondad personificada. En cada gesto derrochaba cariño, deferencia, amabilidad y mesura. Sus palabras eran tiernas caricias al oído, y de sus labios jamás surgía una expresión procaz o malsonante. Nadie podía imputarle un acto indecoroso, injusto o jurídicamente punible.
Conforme a los parámetros sociales habituales, resultaba… inhumano.
¡Por eso me costaba tanto confiar en él…!
(Servidor de ustedes)

Cuidado con las profecías




CUIDADO CON LAS PROFECÍAS

Los tarimaras vivían cerca del nacimiento del Gran Río. No eran muchos; apenas diez docenas de individuos morenos, bajitos y delgados, incluidos los niños que, por supuesto, también eran bajitos y delgados. No poseían nada porque la selva les daba todo: refugio, calor, medicinas y alimentos. Hasta los arcos y flechas que utilizaban para cazar y pescar eran de uso común.
Todo era de todos.
También la profecía, escrita con extraños signos sobre una corteza de árbol, que el hechicero les leía con voz sobrecogedora las noches de plenilunio: “Llegarán desde el poniente un día cualquiera, cuando no les esperéis, navegando las aguas del Gran Río en sus grandes canoas, y ése será el principio de vuestro fin…”
Nadie sabía quién había sido el profeta, ni falta que hacía. No hay peor ciego que el que no quiere ver y a río revuelto ganancia de pescadores… y de hechiceros. De hecho, la profecía había sido escrita por un tal Manuel Pires do Nascimento, un brasileño al que la tribu había recogido medio ahogado siete u ocho décadas antes, y que volvió a la civilización luego de recuperarse física y mentalmente, no sin antes haber dejado preñadas a varias jóvenes tarimaras. Cualquier persona capaz de traducir el portugués sólo habría leído en la reseca corteza: “Estas tías están buenísimas; ya me he tirado a seis. Esta noche me espera la hija del jefe.”
Pues bien, como queda dicho con anterioridad, el bueno de Manuel había desaparecido de la memoria tribal –he ahí uno de los inconvenientes de no utilizar historiadores o archiveros-, pero el significado de su ilegible mensaje se mantenía vigente gracias al esfuerzo del abuelo del hechicero, del padre del hechicero y del hechicero actual y superviviente, porque resultaba enormemente útil a la hora de ejercer la indiscutible autoridad sobre cada miembro de la tribu. Era evidente que cualquiera que llegara por el río tendría que venir de poniente, porque el nacimiento estaba no muy lejos de allí, a levante; lógicamente, cuando no les esperasen, porque, ¿cómo iban a esperar a alguien cuya llegada a fecha fija desconocían?; en grandes canoas, claro, porque para navegar el Gran Río se necesitaban embarcaciones fuertes y seguras, lo que ellos sabían de sobra pues navegaban todos los días.
Pero nadie cuestionaba el significado de la profecía.
Por eso, cuando aquella soleada mañana el hechicero lanzó al aire su mortífero alarido de alarma, hombres, mujeres y niños se abandonaron a la corriente con un cuchillo clavado en el corazón.
La profecía se había cumplido.
El profesor Martins, su equipo de colaboradores y la tripulación del “Reina de la Mañana”, todos ellos participantes en una expedición biológica internacional a las fuentes del Gran Río, contemplaron sorprendidos y aterrados el macabro desfile que las aguas les ofrecían. Ignoraban la existencia de aquella tribu; es más, habían dado por supuesto que cualquier presencia humana terminaba muchas millas antes.
El profesor Martins siguió con la vista los cadáveres que el río arrastraba inexorablemente hacia el olvido, mientras murmuraba:
- Caramba; caramba…
(Servidor de ustedes)

jueves, 19 de marzo de 2015

Censurables censuras



El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) ha cancelado la exposición "La bestia y el soberano", en la que se exhibía esta obra de los artistas Ines Doujak y John Barker, intitulada "Haute couture 04 Transport". Parece ser que el conjunto de marras representa a don Juan Carlos I vomitando unas plantitas, mientras es sodomizado por una mujer indígena (ignoro de qué país), que a su vez es penetrada por un perrazo de aúpa. Como siempre, los motivos de la cancelación no están claros, la Casa Real no ha tenido nada que ver en el asunto, y -como decía mi padre- entre todos la mataron y ella sola se murió.
Que conste que el asunto me importa un bledo. Es más, la obra en sí misma me parece de muy dudoso gusto artístico, hablando como simple usuario que tiene que pagar entrada en cada museo de cada ciudad del mundo, si quiere ver de cerca las decepcionantes obras de arte que algunos modernos creadores ponen a nuestro alcance visual. Lo que en realidad me conturba, me sonroja y me indigna, es que diarios acrisoladamente democráticos -en principio-, como EL CORREO y EL PAÍS, ofrezcan la información con todo lujo de detalles, pero sin permitir que los lectores puedan realizar comentarios. No es la primera vez, por supuesto; es más, de hecho se trata de una actitud tercamente repetitiva: cuando el protagonista de la noticia es alguien de la Casa Real -sobre todo don Juan Carlos- se suprime el habitual apartado de comentarios. 
En mi opinión es una censura muy censurable, sobre todo en un país en el que existen libertad de expresión y de Prensa.
- ¿Eh? ¿Está usted tonto, o qué...?

miércoles, 18 de marzo de 2015

Cómo escribir una novela




CÓMO ESCRIBIR UNA NOVELA

“Sentado en el largo banco de madera, único mobiliario de la angosta y solitaria sala, esperaba que se abriera la puerta de roble tras la cual el abad controlaba con mano de hierro vidas y haciendas.”
Todo escritor sabe que lo más difícil de cualquier obra es enfrentarse a la página en blanco, así que he decidido ofrecerte el primer párrafo para que no tengas problemas. Ahora sólo has de rellenar otras 700 páginas y listo.
¡Ah!, y si encima puedes firmar Ken Follet, ni te cuento…
De nada.

jueves, 12 de marzo de 2015

Publicidad engañosa



Creo que la publicidad es el arte de engañarnos en provecho de terceros, y no habrá quien me saque de ahí ni de broma. Por eso no me gusta. Dicho esto, es obvio que la publicidad siempre será más o menos engañosa, aunque el engaño puede tener dos direcciones diferentes: una hacia el usuario (nosotros) y otra hacia el publicista (que puede resultar autoengañado en sus teóricos resultados)
Ejemplo de este último caso lo tenemos en el presente cartel, que el Ayuntamiento de Vitoria ha distribuido profusamente por toda la ciudad, siguiendo la moda actual de las campañas en pro de la transparencia (a buenas horas, mangas verdes) El propósito del publicista, visto sin duda con los mejores ojos por su clientela, consiste en convencernos de que el "nuevo portal de transparencia municipal" nos va a permitir ojear hasta debajo de las alfombras de la casa consistorial, y para ello coloca la lupa -símbolo de inmaculada nitidez- ante el edificio municipal, sin darse cuenta de que lo verdaderamente transparente es la lente en sí, ya que el edificio sigue tan herméticamente macizo, sellado e impenetrable como siempre.
En consecuencia, el cartel nos proporciona una verdadera alegoría de la actual realidad política: todas las actividades de nuestras instituciones son transparentes, pero ustedes no van a ver ni torta.
Con lo que puede conseguir exactamente el efecto contrario al pretendido.
Pues eso.