En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

viernes, 13 de mayo de 2011

Un paseo por el bosque de Armentia

Como ya sabréis -y si no, os lo digo yo-, Vitoria-Gasteiz, mi pueblo, ha sido elegida Capital Verde Europea 2012, lo que no está nada mal teniendo en cuenta como andan las cosas por ahí; por Fukushima, sin ir más lejos.
La verdad es que si consigues sobrevivir al invierno, Vitoria es una ciudad bastante acogedora. Sobre todo cuando hace buen tiempo. 
El otro día aproveché una tarde espléndida para darme una vuelta por el Bosque de Armentia, apenas a 4 kilómetros del centro de la ciudad, una de las preciosas zonas verdes con las que contamos por estos pagos. Rodearlo a pie, siguiendo los caminos perfectamente marcados (los hay para paseantes, jinetes y ciclistas), te lleva una hora y media aproximadamente; cruzarlo de norte a sur, media hora, con salida a los Montes de Vitoria.
La verdad es que se trata de un bello lugar, carajo.
Aquí os dejo unas fotos, para que podáis disfrutar del paisaje.

Basílica de San Prudencio de Armentia


En el sendero


Berrosteguieta


El monte Gorbea, visto desde Armentia


Arco triunfal


Pino, cielo y nubes

viernes, 29 de abril de 2011

Fin de semana



FIN DE SEMANA

Ya asoma el astro rey por el Levante
besando el cielo azul ilusionado,
mientras dejan las aves su recado
de alegría y amor en dulce cante.

Es un hermoso día que, no obstante,
alguno mirará desalentado
cual triste penitencia de pecado,
en su trabajo ruin, duro y constante.

Pero alegra tu cara, compañero,
porque empieza del viernes la mañana
y es preludio del ocio placentero

tanto en zona rural como en urbana:
en cada vuelta, el ágil minutero
te va acercando el fin de la semana.

(Servidor)

jueves, 28 de abril de 2011

El motor de orina

Como a la cama no te irás sin saber una cosa más, antes de acostarme os dejo esta información que acabo de ver por pura casualidad -y de la que no tenía pajolera idea-, que deja en mantillas a los famosos "motores de agua", ya citados en este blog. La doctora Gerardine Botte, profesora de Química e Ingeniería Biomolecular en la Universidad de Ohio (USA), ha desarrollado -o está en ello- un sistema para utilizar el pis como combustible. El fundamento es el mismo que el de los motores de agua, es decir que realiza la electrolisis de la urea (con un 95% menos de energía y mayor producción de H), y se utiliza el hidrógeno como combustible. Las ventajas son evidentes, ¿no? ¡Seremos nuestra propia gasolinera...! ¿Quién dijo que las centrales nucleares eran la única solución para el abastecimiento energético?
Ahora, una cosa está clara: nos requisarán la orina, la pondrán a la venta a 2 euros el litro, y la comercializarán los mismos que hoy nos venden los combustibles y la electricidad.
¡Al tiempo...!

La profesora Gerardine Botte

miércoles, 27 de abril de 2011

"Águila y nopal"

Aquí os ofrezco otro de nuestros temas, compuesto por mi amiguete Kepa Agirre (música y voz) y por un servidor (letra) Si os gusta, de perlas; si no, os cambiáis de blog y ya está. 




martes, 26 de abril de 2011

La noria de la vida

imagen tomada de www.valledeayoracofrentes.com


Gira la noria de la vida lenta
para el suave bebé recién nacido,
pero el que ve su pelo encanecido
la juzga más veloz que una tormenta.
De pronto te sumerge y atormenta
en los negros abismos del olvido,
y en la vuelta siguiente, renacido,
placeres y alegrías te presenta.
Atentos ved el giro de esta noria,
pues repite tenaz su recorrido
por aguas que olvidó nuestra memoria:
el pasado es futuro merecido
de rotundo fracaso o de victoria,
que acecha nuestro paso, sumergido.
(Servidor)

sábado, 23 de abril de 2011

El fin del sistema

No os perdáis estas interesantísimas declaraciones del escritor y economista José Luis Sampedro, y meditad sobre ellas, que falta nos hace. 




viernes, 22 de abril de 2011

High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP)

Supongo que muchos de vosotros ya tendréis noticias sobre HAARP. Si no es así, podéis documentaros automáticamente. Hoy he recibido este vídeo, que, cuando menos, no deja de ser curioso. Teniendo en cuenta que tenemos por ahí cositas como ECHELON, CHEMTRAILS y otras zarandajas, a ver si al final va a ser cierto que entre cuatro cabrones nos tienen cogidos por las pelotas, más de lo que pensábamos...


martes, 19 de abril de 2011

Consecuencias de la Ley Antitabaco

No sé si la famosa Ley Antitabaco española ha logrado los objetivos previstos; de hecho, ni siquiera sé si era prioritaria dentro de la problemática nacional. De lo que sí estoy seguro -porque lo he visto y vivido- es de que ahora se bebe y fuma en la calle, con el consiguiente riesgo añadido para los fumadores; sobre todo en invierno, claro (por las posibles congelaciones)

Ahora los bares están vacíos y la calle a rebosar


En la imagen siguiente, el dibujante, con gran perspicacia y notable sentido del humor, ha profetizado el futuro de nuestros históricos "estancos" (tiendas de venta de tabaco en España) La evolución es imparable, por lo visto.




lunes, 18 de abril de 2011

Vitoria-Gasteiz, mi pueblo

Creo que ya es hora de que conozcáis un poquito mi pueblo. No creáis todo lo que veáis, pero sí el 70% por lo menos, ¡je!, ¡je! Nunca he sido dado a alabar ciudades o pueblos, pero mentiría si dijera que no tengo un cierto aprecio a este lugarejo. ¡Ojo!, si vais a daros una vuelta por aquí, aunque sea verano, no olvidéis meter algún jersey en la maleta, por si acaso; otro nombre que se da a Vitoria, humorísticamente, es Siberia-Gasteiz. No es para tanto -sobre todo para los que vivimos en ella-, pero hay una anécdota que resulta muy ilustrativa: Fernando de Amárica, ínclito pintor vitoriano, durante una de sus estancias en Madrid charlaba con un conocido, que le preguntó:
- Don Fernando, ¿qué tal ha sido el verano en Vitoria este año...?
- ¡Ah!, muy bueno... Cayó en miércoles.
También existe un acertijo, muy conocido por estos parajes: 
- ¿Cómo se distingue a uno de Vitoria en una playa nudista...?
- Porque lleva un jersey al hombro.
Pues eso.

Pintura de Fernando de Amárica







sábado, 16 de abril de 2011

Sabiduría oriental



SABIDURÍA ORIENTAL


A China fue Zapatero
para lograr el empuje
necesario
que nos sacara primero
-al menos eso deduje-
del armario
donde nos metió la crisis
que dura más de tres años,
y pusiera,
pasada esta ingrata tisis,
al país sin más engaños
en primera
división de la fortuna,
como miembro rutilante
del G8;
pero la suerte es muy tuna
y el que avanza vacilante
cae al bocho.
Según este gobernante,
de euros nueve mil millones
orientales
era el grandioso montante
con que los chinos, simplones,
nuestros males
remediarían graciosos,
al propiciar el reflote
de las Cajas,
que así se harían colosos
de la Banca y su pitote
sin más bajas.
Dura poco la alegría
de los pobres en la casa
-es un hecho-,
por eso al siguiente día
China matizó esta guasa
por derecho:
— Pondremos pasta hasta hartarnos
cuando estemos bien seguros,
¡recarajo!,
de que podemos hincharnos
sacando vagones de euros
a destajo.
(Servidor de ustedes)





jueves, 14 de abril de 2011

Romance de Segismundo





ROMANCE DE SEGISMUNDO, O CUIDADO CON EL RADAR

En la tierra castellana,
la que Machado cantaba,
pasose lo que pasó
cuando el Sol más calentaba
en un día de domingo,
bien entrada la mañana.
Aquí narraré los hechos
tal como me los contara
un buen amigo de Burgos,
de noble y firme palabra.
Por poner un cierto nombre
al mozo de nuestra historia,
paréceme Segismundo
-de calderoniana gloria-
apelativo adecuado
para utilizar ahora;
aunque sin ser verdadero,
a nuestros fines se acopla.
No olviden vuesas mercedes
que, al ser la historia muy cierta,
conviene mucho ocultar
quién fuera el protagonista,
para mantener segura
la integridad del artista.
Mas pasemos a los hechos
que el burgalés me contara,
pues os han de sorprender
y hasta llenar de algazara.
Llegose el buen Segismundo
 de sus padres a la casa
con idea de yantar
en la bien provista mesa,
cosa habitual los domingos
al norte y sur del planeta.
La estancia alcanza bien presto
donde su madre trajina,
-que algunos la llaman “kitchen”
y aquí le dicen cocina-,
deleitándose su olfato
con los aromas que llegan
de cazuelas y sartenes
que en el fuego borbotean.
La mujer rompe el encanto
y le pide, muy nerviosa,
que corra a comprar el pan
a la otra aldea cercana,
antes de que el personal
se siente en torno a la mesa,
pues que ella no pudo hacerlo
por estar atareada.
- No tengas cuidado, madre,
madre del alma querida,
porque antes de un cuarto de hora
me tendrás en la cocina
con dos panes bajo el brazo,
o con lo que tú me digas.
Salta Segismundo a bordo
de su máquina plateada,
un potro de seis cilindros,
de seis cilindros en línea,
que pasa de cero a cien
antes de doblar la esquina,
y entre una nube de polvo
enfila la carretera
dejando detrás el pueblo
y el olor a gasolina,
y antes de quince minutos
el mozo ya está de vuelta
satisfecho y sonriente
con la compra recién hecha,
y todos los comensales
celebran la su grandeza.
Una semana después
llega una carta maldita
a nombre de Segismundo
por la DGT expedida:
Trescientos euros de multa
le ha costado el viaje de ida,
y otros trescientos eurejos
le ha costado el de venida,
porque la Guardia Civil
estaba bien prevenida
cubriendo con su radar
la ruta desguarnecida,
y el límite de 50
es válido noche y día.
Considera Segismundo
-en sus manos la misiva-
que nunca barras de pan
fueron tan encarecidas.




miércoles, 13 de abril de 2011

Romancejo del "sushi"



ROMANCEJO DEL “SUSHI”

¡Ay!, bocaditos de “sushi”
de la tierra japonesa…
si poco me ilusionabais
cuando estabais en mi mesa
recién hechos, frescos, blandos,
dignos de mesa francesa,
menos me gustáis ahora
recubiertos de impureza.
Como vasco y español
prefiero buena cazuela
de patatas con chorizo,
un guisado de lentejas,
unas chuletas asadas,
o unas fabes con almejas.
No menosprecio tampoco
el jamón con alcachofas,
las patitas de cordero,
un filete y papas fritas,
o unos huevitos rellenos,
aunque mi mente esté abierta
a cualquier experimento.
Bien sabe Dios que intentara,
en otro tiempo glorioso,
degustar una bandeja
que de “sushi” recién hecho
por los lados rebosaba.
Todo quedó en un intento,
pues, por más que lo intentaba,
ese manjar japonés
más bien se me atragantaba,
aunque estaba cocinado
por gente de mi confianza.
Conque ahora, visto lo visto,
con la nación japonesa
puesta en estado de alerta
y bien radiactivizada,
que se coman todo el “sushi”
Akihito y su compaña.
(Servidor de ustedes)






miércoles, 6 de abril de 2011

110 kilómetros por hora

Como sabéis, el límite de velocidad en autopista aquí, en España, ha pasado de 120 a 110 km/h. Las autoridades correspondientes se apresuraron a cambiar las señales, como era preceptivo.

Ésta es la señal que figura en todas las autopistas.






Sin embargo, después de recorrer en automóvil algunas decenas de kilómetros, he observado un error de bulto en estas señalizaciones. Las autoridades han olvidado un pequeño detalle, que debe ser tenido en cuenta para aumentar la seguridad vial. Tal como yo lo veo, la señal correcta tendría que ser la siguiente:






lunes, 4 de abril de 2011

11.500 toneladas de agua radiactiva serán vertidas al océano

Hace poco dije que no volvería a tocar el tema de Fukushima salvo que fuera necesario, y hoy no tengo más remedio que volver por mis fueros.
Hasta ahora, la flota pesquera japonesa, una de las mayores del mundo, se ha dedicado a perseguir y liquidar ballenas por todos los océanos, con el beneplácito de sus autoridades, la vista gorda de los demás Gobiernos, y siempre por "motivos científicos", el principal de los cuales era llenar los platos de los muchísimos clientes que demandaban este tipo de carne. A partir de hoy, la flota pesquera japonesa y el resto de las flotas del mundo van a tener que pescar sardinas en lata.
Y es que la empresa TEPCO, operadora de la central nuclear de Fukushima, va a verter en el Océano Pacífico 11.500 toneladas (aprox. 575 camiones-cisterna) de agua radiactiva; de un agua radiactiva que "sólo" supera 100 veces los límites legales de seguridad. Así podrá utilizar esos tanques para almacenar aguas residuales mucho más radiactivas todavía.
Estamos hablando de 11,5 millones de litros, que van a contaminar toda la flora y la fauna hasta límites geográficos imposibles de determinar a priori, sin olvidar que el pescado es el segundo producto alimenticio de Japón.
Vuelvo a recordar que todo esto no habría pasado si Fukushima hubiera sido, por ejemplo, una central fotovoltáica.
Ahora bien, ¿con qué derecho está TEPCO contaminando nuestro planeta -que es de todos, señores- sin encomendarse a Dios ni al diablo?; ¿quién le ha autorizado a verter al mar esas 11.500 toneladas de ponzoña?; ¿qué ocurrirá con el agua más contaminada que volverá a llenar los depósitos que se queden vacíos?
La energía nuclear no es limpia, barata ni segura.
Y los directivos de TEPCO merecen ser juzgados por crímenes contra la Humanidad.





NOTA.- Acabo de leer un artículo del que se desprende que la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) hace trampas. Bueno, la central no; sus rectores y las correspondientes autoridades relacionadas con el asunto, o sea todos. Su circuitos de refrigeración vierten al Ebro agua caliente, que hace que la del río pase de 5,3º a 21º al recibir este caudal. En teoría, Garoña está autorizada para que la variación de temperatura no supere los 3º. La correspondiente eutrofización ya está causando problemas en las especies fluviales. 
La energía nuclear no es barata, ni limpia, ni segura.

domingo, 3 de abril de 2011

Invasión a la Tierra: Batalla Los Ángeles (Battle: Los Angeles)

La he visto, y no volveré a hacerlo.
Así como "Independence Day" o las "Men In Black" tienen su punto, ésta presenta una trama parecida a "Skyline" o "Distrito 9", y está especialmente indicada para devoradores compulsivos de palomitas, amantes de los tiros, de las explosiones y de los efectos especiales, pero que nunca fueron adiestrados en el arte de degustar una buena película.
Felicito cordialmente a sus realizadores, puesto que ya han conseguido recuperar los 70 millones de dólares que gastaron en su rodaje.
Milagros del marketing.
Si en vez de publicidad tuviéramos verdadera información, y, sobre todo, imparciales y certeras críticas cinematográficas, otro gallo cantaría.
Y hasta sería posible que el cine volviera a exhibir, con orgullo, su actualmente inmerecido título de "séptimo arte", y recuperase los espectadores que va perdiendo año tras año, gracias a la proyección continua de tonterías como ésta, envueltas siempre en el atractivo "papel de regalo" que le brinda la publicidad.


viernes, 1 de abril de 2011

Pinacoteca de la crisis económica

Os ofrezco ahora, pezqueñines, una muestra pictórica que ha llegado a mis manos por los cauces habituales, y que considero digna de general alabanza. En ella se desarrolla el tema de la crisis económica con profundidad, rigor, valentía, sentido común y cierta dosis de humor. No olvidéis enseñársela a vuestros niños, porque la cultura es un tesoro personal que hay que ir incrementando poco a poco.
No me lo agradezcáis; es lo menos que puedo hacer por todos vosotros.







Mis felicitaciones al autor (o autores) de estas excepcionales obras de arte.

jueves, 31 de marzo de 2011

El motor de agua

Hace muchos años que tengo muy claro que nos engañan como a verdaderos imbéciles que somos, y uno de los engaños más grandes es el que se refiere a los problemas energéticos derivados del uso de combustibles fósiles, con su contaminación añadida. ¿Habéis observado que el petróleo puede subir o bajar de precio, pero la gasolina y el gasóleo nunca bajan? ¿Quiénes nos venderán -o, al menos, lo intentarán- los combustibles del futuro?: los mismos que hoy en día llenan nuestros depósitos a precio de oro.
No voy a extenderme más. Eso sí, os dejo tres vídeos muy interesantes. Si disponéis de 15 minutos, no dejéis de verlos; merece la pena.
Bendita sea Internet, porque hace que la verdad sea cada vez más difícil de ocultar. 
Cualquier día nos la cierran; ya veréis...


5 millones de dólares en un día

El actor Leonardo Di Caprio recibirá 5 millones de dólares por rodar un anuncio para una compañía china de telefonía. El rodaje le supondrá un día de trabajo.
¿Alguien tiene dudas de por qué el mundo está como está...?
Sin comentarios; sólo algunas imágenes ilustrativas.





miércoles, 30 de marzo de 2011

Fukushima, mon amour, o el tiempo todo lo borra.



No sólo tenemos una débil memoria, sino que nos bombardean continuamente con un cúmulo de información que lo único que consigue es distraernos. Quizá, precisamente, ése sea su objetivo.
Las consecuencias del incidente en la central nuclear de Fukushima son imprevisibles, y más para nosotros, que carecemos de datos fiables. Intuimos que la cosa ha sido -y será- gorda, pero esperamos anhelantes cualquier comentario que nos tranquilice de una vez por todas.
Pero dentro de poco -al tiempo- todo estará olvidado.
¿Quién recuerda el fallo de la central de Three Mile Island, en Pensilvania? ¿Quién recuerda, siquiera, el mes en que se produjo la crisis de Chernobyl? ¿Quién es capaz de retener en su memoria los incidentes habidos en centrales nucleares españolas...?
De nuestros fallos de memoria se beneficia el "lobby" nuclear, que sólo tiene que esperar el paso del tiempo para seguir haciendo de las suyas. El tiempo siempre juega a su favor, porque nuestra memoria es débil, pero su codicia no.
Las partículas de yodo 131, procedentes de Fukushima, han llegado a la costa este de China; cuatro de los seis reactores de esta central han vertido material radiactivo al aire y al mar; la gente evacuada no podrá regresar "próximamente" a sus hogares; el nivel de yodo radiactivo en el mar, cerca de la central, es 3.335 veces superior al límite de seguridad legal; hay plutonio en el suelo de las instalaciones, y una nube radiactiva alcanzó California el pasado viernes, día 18, y se extendió luego hacia Utah, Nevada y Arizona, pero los medios de comunicación ya no publican la noticia en primer lugar, ni en segundo, ni en tercero; ahora hay asuntos más importantes que tratar...
Y en pocas semanas nadie se acordará de Fukushima.
Eso es lo que están esperando. Como siempre.
Hablan de cubrir con telas los reactores; de desmantelar por completo las instalaciones... 
Una cosa es cierta: el daño ya está hecho, y si Fukushima hubiera sido una central térmica, todo eso no habría pasado.
Aunque desmonten pieza a pieza la central nuclear de Fukushima -lo que puede llevar años-, la zona ya está maldita, y los restos nucleares, se pongan donde se pongan, seguirán activos durante 20.000 años.
No voy a escribir más sobre este asunto (salvo que sea absolutamente necesario), pero tampoco voy a olvidar.
No olvidéis vosotros.
La energía nuclear no es barata, ni limpia, ni segura.

martes, 29 de marzo de 2011

La primavera la sangre altera



No hay duda de que la primavera la sangre altera. Si no estáis de acuerdo, fijaos en este ejemplar de ánade real, también llamado azulón, fotografiado por mi hija en el Parque de Salburúa, en las cercanías de Vitoria, el pasado fin de semana. Ya sé que la fotografía es casi pornográfica, y que atenta contra la intimidad del afectado, pero la culpa es suya por mostrar sus atributos en público, sabiendo que había niños cerca, y, sobre todo, fotógrafos.

domingo, 20 de marzo de 2011

A 10.000 kilómetros de Fukushima

Explosión en la central nuclear de Fukushima


He dejado que pasen los días; voluntaria y conscientemente...
Me he estado conteniendo para no soltar una sarta de exabruptos contra todos los que nos han vendido la energía nuclear como "la más económica, limpia y segura", aduciendo, además, que es "la única que puede satisfacer nuestras necesidades energéticas para el futuro", cuando Greenpeace ya ha presentado un proyecto que cubriría 56 veces la necesidad de energía eléctrica en España en el año 2050, utilizando únicamente las renovables.
Mi primera intención fue escribir un artículo poniéndome por sombrero hasta a la madre que los parió, pero no tiene sentido. He leído muchísimos comentarios desde que empezó la crisis de Fukushima, y observo con cierto desaliento que aún hay gente -no sé si de buena fe, o movida por intereses particulares- que defiende la necesidad de las centrales nucleares. Es más, algunos venían a decir que no se utilice la catástrofe de Fukushima para despotricar contra la energía atómica, pues se trata de un simple accidente sin mayor trascendencia, que no invalida la necesidad de las plantas nucleares para un futuro energético seguro.
¡Manda cojones...!
¿Es que no son capaces de ver que si Fukushima hubiera sido una central eólica, solar o hasta térmica, el problema no habría existido, a pesar de terremotos y tsunamis...?
Los problemas de las nucleares son siempre los mismos. Mientras funcionan regularmente -tengo una instalada a 40 km. de mi casa- todo va bien, si exceptuamos la gestión de sus residuos, que son transportados de matute y enterrados en lugares más bien ignotos, y que permanecen activos durante 20.000 años. ¡¡¡20.000 años, señores...!!! Un legado envenenado que recibirán por sorpresa las  siguientes doscientas generaciones de seres humanos, sin comerlo ni beberlo. Pero cuando fallan -y no ha sido ésta la primera vez, ni será la última-, cuando se "descontrolan", no hay hijo de madre que las vuelva a controlar, al menos de inmediato. No son como el motor de un coche, que se para con girar la llave de contacto. Así que ahora, en Japón, hay gente directamente afectada por las radiaciones -trabajadores y bomberos de la central-, incremento de los niveles radiactivos hasta en Tokio, y contaminación radiactiva de aguas y alimentos, sin contar con los problemas que surgirán con la pesca en el mar y en los ríos. Y estos problemas no se limitarán a Japón, sino que se extenderán y afectarán a una gran parte del mundo.
No voy a prodigarme en exceso. A buen entendedor...
Quiero terminar remarcando que la energía nuclear, aunque lo asegure el mismísimo obispo de Calahorra, no es limpia, ni barata, ni segura, y, aunque os creáis a salvo en el cálido confort de vuestros hogares, todos corremos el mismo riesgo que los habitantes de Fukushima. ¡Son necesarios 20.000 años para que los residuos radiactivos dejen de ser peligrosos...! No lo olvidéis, queridos.
He compuesto este poema para conmemorar la efemérides. Espero que os guste.


NUCLEARES, NO; GRACIAS…

Hoy falló la central de Fukushima;
ayer en Chernobyl brotó la muerte;
mañana sufrirán la misma suerte
ciudadanos de Londres o de Lima.
Me duele el corazón; me da la grima
pensando cómo el rico se hace fuerte
tras el dinero cruel, frío e inerte,
sin que pierda un comino su autoestima.
Nos vendieron muy bien las nucleares
los expertos y técnicos al uso,
sin dudas, ni problemas, ni pesares,
pero ahora el mundo grita: “¡Yo os acuso
de emponzoñar las tierras y los mares,
y tendréis que pagar por tal abuso…!




Al poco de terminar este trabajo, me he dado de bruces con un artículo periodístico que describe las opiniones de las buenas gentes que viven junto a la central nuclear de Santa María de Garoña, que dista unos 70 km. de Burgos y 30 km. de Vitoria, en línea recta. El título no puede ser más sugerente: "Garoña pasa de Fukushima".
Y es que ahí está el problema, precisamente; en que una vez instaladas, todo el mundo pasa de ellas, hasta que pasa lo que pasa.
Vivimos en un mundo de "expertos" en todos los campos. Ellos nos guían, nos aconsejan, nos tranquilizan y nos dicen que no nos preocupemos cuando ocurre lo peor. Las centrales nucleares son a la sociedad lo que la endoscopia al enfermo: te la meten por cualquier agujero, y ya está. Con una salvedad, cual es que el doctor retira el instrumental endoscópico una vez terminado el examen, pero las centrales atómicas te las meten por el culo con abundante vaselina propagandística, y se quedan ahí -sin ningún problema, en apariencia- hasta que los casos de cáncer se multiplican por mil, o hasta que explotan.
No sé si Dios existe, pero estamos en sus benditas manos...


miércoles, 9 de marzo de 2011

Siguen tomándonos el pelo

Ferrari FF
Antes de irme a dormir leo esta interesante noticia: "Vendida toda la producción de 2011 del Lamborghini Aventador"
Sigo leyendo, y compruebo que también están vendidos todos los Ferrari FF.
Son cochecillos que andan por los 700 CV y cuestan unos 260.000 euros.
Yo no he podido comprar ninguno. ¿Y vosotros...?
"Los de siempre" siguen descojonándose de nosotros, los siervos, a la puta cara.
Pido perdón a los lectores por el lenguaje empleado, pero me vienen a la mente los 4 millones de españoles que están en el paro (algunos de los cuales tendrán la suerte de cobrar 400 euros/mes durante medio año), y los cientos de millones de buenas gentes que pasan hambre en el mundo, y me sube la sangre a la cabeza.
¿Dónde está la crisis?
Donde siempre ha estado: en las minúsculas vidas de todos los pequeños habitantes del planeta, que, como disciplinadas hormigas obreras, trabajamos y morimos para que "ellos" sigan disfrutando de sus lujuriosas prerrogativas.

Lamborghini Aventador




jueves, 3 de marzo de 2011

Aston Martin pasa de coches eléctricos

Aston-Martin Vantage 2011




En plena crisis económica; con los precios de los combustibles por las nubes y la contaminación atmosférica asfixiando las grandes ciudades; cuando todo el mundo -en teoría- busca alternativas racionales y económicas al transporte por carretera, los directivos de Aston-Martin se han descolgado en Ginebra con eso de que ellos pasan de la electricidad en los automóviles. Concretamente, el jefazo de la firma, Ulrich Bez, ha declarado: “Yo no concibo el motor eléctrico como una innovación. El profesor Porsche ya construía este tipo de coches en 1914. Podían recorrer 80 km a 80km/h”
El asunto no admite discusión, por supuesto. 
No admite discusión porque a los que están en disposición de adquirir este tipo de cochecillo (unos 200.000 euros, entre una cosa y otra), lo del gasto, la contaminación, los límites de velocidad y el bien común les importa un huevo. Ellos tienen dinero suficiente para pagar las multas que sea necesario y hasta las amistades para eludirlas, si fuera menester; y la pureza del aire o del agua no les preocupa, ya que disponen de suntuosas mansiones con naturaleza privada, depuradoras de última generación y aire acondicionado hasta en la sopera. 
Ellos son, en su mayor parte, los responsables de toda esa problemática.
Y no me digáis que soy tendencioso, por favor.
Asomad la cabeza al mundo y mirad atentamente.

martes, 1 de marzo de 2011

MAL DE MUCHOS... ¡EPIDEMIA!



Aquí os dejo otro de mis interesantes relatos, que espero os llene de satisfacción y regocijo (dentro de su natural dramatismo) Es algo que, tal como está el mundo, le puede pasar a cualquiera; así que mucho cuidado, jovenzuelos...



MAL DE MUCHOS... ¡EPIDEMIA!


—¿Quería usted verme, señor comisario?
El hombre maduro y corpulento, de cabello cano y abundante peinado hacia atrás, ocupado en firmar documento tras documento con una magnífica estilográfica de oro al otro lado de la amplia mesa de despacho, levantó sus ojos inteligentes y perspicaces, que parecían brillar con luz propia tras las negras y anticuadas gafas de concha, hacia el recién llegado.
—Pase; pase, Valdivielso —invitó con un gesto de su mano diestra, sin soltar la pluma—. Siéntese, por favor.
El inspector-jefe, alto, delgado, moreno, barbudo y sonriente, vestido con pantalón vaquero, cazadora negra de cuero, camisa leñadora a cuadros blanquirrojos y botas de media caña, obedeció a su superior ocupando una silla frente a él.
—Lamento el retraso, jefe —dijo, en tono de disculpa—, pero he estado dando vueltas toda la mañana con el asunto del violador.
—Sí; lo sé. No se preocupe. Precisamente me gustaría saber si hay alguien en su grupo que pueda asumir la dirección de ese caso.
El rostro de Valdivielso expresó cierta sorpresa.
—Por supuesto, jefe. González, sin ir más lejos, está capacitado de sobra y conoce todos los detalles. Pero el caso es mío y me gustaría solucionarlo personalmente.
—Las necesidades del servicio están por encima de nuestras preferencias, Valdivielso, y le necesito para otra investigación.
—Usted manda. Soy todo oídos.
—Bien. Escuche con atención. Ya sabe que si hay algo que me resulte especialmente molesto es tener que repetir las explicaciones.
—Adelante. Le escucho.
—El director del Hospital General, buen amigo mío, me ha enviado un expediente que contiene, entre otras cosas, los historiales clínicos de un par de docenas de pacientes terminales que fallecieron en el centro durante los últimos seis meses.
—Estando en fase terminal es lógico que fallecieran…
—Evidentemente, pero no que lo hicieran meses antes del plazo previsto por la ciencia y de fallo cardíaco, cuando sus constantes ofrecían un cuadro en apariencia estabilizado.
Valdivielso se removió en la silla, inquieto e interesado. Como buen cazador había olfateado la presa.
—¿Un psicópata suelto por las salas del hospital?
—Creo que no es tan sencillo —replicó el comisario—. Me inclino a pensar en una red organizada con meticulosidad e inteligencia para practicar la eutanasia de forma masiva.
—¡Hostias…! Usted perdone, jefe. ¿Cómo lo han descubierto?
—Podría decirse que por casualidad, pero yo estoy convencido de que la casualidad no existe. Mi amigo revisaba la documentación antes de dar su visto bueno para que fuese archivada, cuando se apercibió de algunas notables coincidencias. Naturalmente, se dedicó a estudiar a fondo la cuestión, examinando los historiales letra por letra, hasta que sus vagas sospechas se materializaron en certidumbre absoluta: alguien se ha cargado a dieciocho personas en pocos meses…
—¿Cómo?
—Imposible saberlo. Las presuntas víctimas están enterradas, la mayoría desde hace mucho tiempo, y no podemos solicitar al juez una orden de exhumación general basándonos en conjeturas. Y aquí es donde entra usted en juego.
—¿Cuándo empiezo, jefe?
—Espere. No sea impaciente. Todos los casos tienen su origen en la quinta planta, afectan a enfermos desahuciados y, curiosamente, los fallecimientos se produjeron entre las dos y las cinco de la madrugada.
—¡El equipo de enfermería, jefe! ¡Está clarísimo! Alguna niñata iluminada por el espíritu de la salvación eterna, que quiere evitar sufrimientos a los pobres moribundos.
—Eso creímos al principio, pero lo hemos descartado definitivamente después de una cuidadosa investigación sobre todo el personal. Nos inclinamos más por los acompañantes nocturnos de los enfermos.
—¡Joder…! Perdone, jefe. No se me había ocurrido.
—Corren rumores sobre la existencia de una secta autodenominada "Paz a los hombres de buena voluntad", que preconiza el derecho a morir con dignidad y, por supuesto, la eutanasia. Es posible que algunos de sus miembros hayan conseguido introducirse en el hospital como cuidadores, en aquellos casos en que los familiares no pueden velar a sus enfermos. Como usted sabe, este tipo de servicios se contrata verbalmente y no hay posibilidad de comprobar listado alguno en el hospital, toda vez que la asistencia es ajena al establecimiento.
—Y, ¿qué quiere que haga, jefe?
—Usted ocupará inmediatamente una cama en esa planta, como enfermo de cáncer de pulmón. Su expediente está preparado ya, con todos los detalles anatómico-fisiológicos y clínicos. Es un historial completo y real. Para todo el mundo, usted será un paciente en fase terminal. Una ambulancia le recogerá en su domicilio esta tarde, a las cinco, e ingresará en la habitación 506. Estará solo, dada su extrema gravedad, para favorecer la acción en caso necesario. Diga a las enfermeras que carece de familia y que necesita de alguien que le asista por las noches. Ellas se encargarán de expandir el tufillo del cebo. Por lo demás, compórtese como un paciente normal, pero no olvide su pistola y su transmisor. Dos hombres permanecerán de guardia permanente en la sala de visitas, a la espera de su llamada. Deberá dormir durante el día, cuando pueda, y vigilar sin descanso por la noche, porque la persona que se siente al pie de su cama podría ponerle en dificultades... insalvables, diría yo.
—¡Y tan insalvables! Desde luego, jefe, menuda papeleta… Aparte de aburrirme como una ostra, me pueden mandar al otro barrio sin que me entere.
—Amigo mío, usted eligió ser policía. Si lo desea, le proporcionaré el traslado a oficinas pero, eso sí, después de que resuelva este caso.
Valdivielso comprendió que estaba todo dicho y, maldiciendo en voz baja, salió del despacho. Puso en orden los papeles de su mesa, dio instrucciones a González y se marchó a casa.
A las cinco y media, embutido en una especie de sudario blanco, con el anagrama del hospital en el pecho, yacía en su cama de la habitación 506. Había depositado la pistola y el transmisor en un cajón de la mesilla, porque no podía ocultarlos debajo de la almohada. No hay razón para que un moribundo utilice tales instrumentos.
Las enfermeras le habían confirmado que una señora vendría para acompañarle por la noche, como así fue. La mujer se presentó puntualmente, a las diez. Dijo que se llamaba Eladia y que cobraba siete mil pesetas por noche; le ahuecó la almohada, le acercó un vaso de agua, le preguntó si necesitaba algo más y se durmió como una bendita, aprovechando una cómoda butaca reclinable.
Valdivielso pasaba las horas comiéndose los hígados en aquella absurda situación y poniendo especial cuidado en no deglutir las decenas de píldoras que las enfermeras le proporcionaban. Sin embargo, todo transcurría dentro de la más estricta normalidad.
Cierto día, el noveno desde su ingreso, Eladia le dijo que debía atender a otro enfermo, y que desde aquella noche le cuidaría otra mujer, excelente compañera y muy buena persona. Valdivielso se felicitó por el cambio, dudando de que el caso estuviera acercándose al final, pero esperando que, al menos, la nueva fuese una conversadora amena en vez de un topo dormilón como su predecesora.
La sustituta se llamaba Manuela y tenía aspecto de profesional de la lucha libre, aunque daba la impresión de ser una mujer amable y simpática a pesar de su feroz apariencia.
El inspector-jefe habría seguido su representación con paciencia benedictina y sin más precauciones, de no haber sido porque percibió las extrañas miradas que la mujer le lanzaba, suponiéndole distraído con la lectura de un libro. Se puso en guardia inmediatamente. Sus músculos estaban tensos y su cerebro despierto, como el tigre dispuesto a saltar sobre la presa.
—Hala, señor Valdivielso: a tomar su pastillita para que pueda dormir toda la noche de un tirón —dijo la enfermera que acababa de entrar en la habitación, dirigiéndose hacia él píldora en mano.
Abrió la boca, obedientemente, simulando engullir el fármaco, pero, como siempre, lo retuvo bajo la lengua y, cuando la enfermera se dio la vuelta, lo escupió en silencio sobre el rincón opuesto con idea de hacerlo desaparecer más tarde.
—¡Enfermera, espere! —gritó la señora Manuela desde su butaca, dando un bote grotesco para ponerse en pie—. ¡Ha escupido la pastilla!
—¿Qué me dice? —dijo la chica, volviendo sobre sus pasos—. ¡Es cierto! Eso está muy mal, señor Valdivielso; pero que muy mal… Ande, sea bueno y tráguela, que es por su bien.
—¡No, no y no! —aulló el inspector-jefe, cerrando la boca con todas sus fuerzas e intentado saltar de la cama.
Pero fue inútil.
La señor Manuela le inmovilizó con una presa digna de un campeón y la enfermera, con un golpe magistral, le introdujo la pildorita, redonda y sonrosada, hasta más allá del garganchón.
—Ve cómo no ha pasado nada, ¡caramba! —dijo la enfermera, encaminándose hacia el pasillo—. Si sólo es un somnífero para que pueda dormir a pierna suelta...
El inspector-jefe Valdivielso sintió que su cuerpo se desmadejaba y que su cerebro se negaba a obedecerle. Una profunda somnolencia se adueñaba de él y, poco a poco, fue hundiéndose en el mundo del silencio. Antes de dormirse por completo, creyó ver cómo la señora Manuela se acercaba al lecho con una jeringuilla, y le pareció sentir el pinchazo de la aguja en el brazo mientras escuchaba las últimas palabras de la mujer:
—¿Ves qué bien, chiquitín mío? Se terminaron tus dolores en este valle de lágrimas. Una inyección de aire en las venas y dentro de cinco minutos estarás con los angelitos.
A las tres de la madrugada, el señor comisario fue despertado por el incesante repiqueteo de su aparato telefónico. Lo descolgó, procurando no molestar a su esposa que, acostumbrada a este tipo de interrupciones, dormía plácidamente.
—Dígame —susurró.
Al otro lado del hilo, alguien preguntó:
—¿Es usted, señor comisario?
—Sí, demonios; soy yo. ¿Quién es? ¿Qué sucede?
—Soy Rodríguez, señor comisario: uno de los que están de guardia en el hospital.
—¡Vale, Rodríguez! ¿Qué coño pasa?
—Pues que el inspector Valdivielso acaba de fallecer de un ataque cardíaco, jefe.