En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

domingo, 25 de marzo de 2012

Especule usted

Casualmente me he encontrado con este vídeo, que nos ilustra bastante bien sobre la especulación de los mercados de deuda. La verdad es que no tiene desperdicio. Que lo disfrutéis...




jueves, 22 de marzo de 2012

El señor Bakunin, la revolución y yo

No creo que Mijaíl Aleksándrovich Bakunin y yo tengamos mucho en común, aunque de una cosa estoy bien seguro: ambos somos profundos pensadores. Él, a partir de sus  estudios filosóficos, y yo desde mi amplio dominio de la estupidez. 


Me he topado hoy con una sentencia del amigo Bakunin, que desconocía (reconozco que soy un inculto) y que me ha parecido muy interesante, sobre todo por las deducciones que podemos hacer cuando ha transcurrido un tiempo más que prudencial desde que fue expresada.
Dijo el bueno de Mijaíl: "Para escapar de su miserable suerte, el pueblo tiene tres caminos: dos imaginarios y uno real. Los dos primeros son la taberna y la iglesia. El tercero es la revolución social."

Hay que reconocer que la frase queda de puta madre, sobre todo viniendo de quien viene, un muchachuelo de buena familia que recorrió el mundo -más o menos perseguido, según la época de su vida-, haciendo acopio de conocimiento y experiencia mientras el pueblo las pasaba canutas, como es habitual en él (en el pueblo, claro) Pero, aparte de eso, uno se pone a pensar en revoluciones sociales, desde la toma de La Bastilla hasta la independencia de los Estados Unidos, pasando por Cuba, Sudamérica o la Revolución de los Claveles, y constata que al final el poder pasa a manos de ciertos privilegiados -diferentes pero iguales a los anteriores-, y que el pueblo, tan jodido como siempre, no tiene más camino que refugiarse en la taberna o en la iglesia. Entonces uno piensa: "¿Merece la pena hacer otra revolución?"
Y uno, muy triste, la verdad, no sabe qué responder, pero siente en el fondo de su corazón que un mundo mejor no sólo es posible, sino imprescindible.

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Qué queréis que os diga?





¿QUÉ QUERÉIS QUE OS DIGA?

¿Qué queréis que os diga…?
Desde que apenas levanté
medio metro del suelo
mi padre me enseñó,
con ejemplo certero,
a discernir muy bien la diferencia
entre un burdo rufián
y un caballero,
la palabra y el hecho,
la recta honorabilidad de una persona
y la falsa dignidad
que da el dinero.
En mi infantil corazón
quedó grabado a fuego
que respetar al débil
y enfrentar con valor
al poderoso
es un continuo juego,
una feroz partida
en la que algunos
pierden su honestidad
por no perder la vida.
Y mi padre me dijo,
paseando junto al río
aquel verano
perdido entre las nieblas
del olvido,
en sincera y cordial conversación
de padre e hijo,
que honrar, y defender,
y amar, y respetar, y engrandecer
al niño, al anciano, a la mujer,
a todos por igual,
es un deber
y también que,
por más que se discuta,
el hombre y la mujer
podrán ser diferentes
pero jamás contrarios,
pues la geometría natural
los ha trazado
formando para siempre
dos inmortales ángulos
que son complementarios.
La vida me mostró
—Dios le bendiga—
que tuvo mucho acierto
el comentario,
y siendo así las cosas
desde la perspectiva
del otoño de mi vida,
¿qué queréis, entonces,
que os diga?
(Servidor de ustedes)

domingo, 18 de marzo de 2012

La tormenta es mi guía







LA TORMENTA ES MI GUÍA

Me amenazó
con sus zigzagueantes
dedos de fuego.
Rugió sus advertencias
en truenos redondeados
y broncos;
en explosiones iracundas
envueltas con celofán opaco
de blandas nubes negras.
Me susurró al oído
amorosas consejas,
traídas y llevadas por el viento
entre dulces gemidos
y alaridos.
Lloró por mis desmanes
fría lluvia,
en torrente indomable
desatada
contra el sucio cristal
de mi ventana
y el muro empecinado
de mi alma.
Y después se marchó
desesperada.
Más sé que volverá,
pues no hice caso
de sus rectos consejos,
y, en vez de conducirme como sabio,
sigo haciendo el payaso
y el pendejo.

(Servidor de ustedes)

sábado, 17 de marzo de 2012

¿Por qué?




¿ P O R   Q U E ?


¿Por qué nacen las estrellas?
¿Por qué mueren los amores?
¿Por qué los hombres se matan
defendiendo sus errores?
¿Por qué lloran las doncellas?
¿Por qué los pájaros cantan?
¿Por qué doblan las campanas?
¿Por qué tiritan los pobres
en las gélidas mañanas
famélicos y sin mantas?
¿Por qué lucen los salones
sus brillantes luminarias
entre joyas y joyeles,
mientras los humildes parias
rebuscan por los rincones?
¿Por qué vestís pieles bellas
de inocentes animales
que mató vuestra sevicia?
¿Por qué se dicen cabales
si abusan de la botella?
¿Por qué impera la codicia?
¿Por qué manda el vil dinero?
¿Por qué a los hombres honrados
que trabajan con esmero
les aplasta la injusticia?
¿Por qué ámbitos elevados
vuela el águila real,
mientras corre el ciego topo
en un túnel sin final
bajo la tierra horadado?
¿Por qué cae la nieve pura?
¿Por qué nos alumbra el sol?
¿Por qué somos incapaces
de compartir pan y amor
para borrar amarguras?
¿Por qué los sabios audaces,
con la ciencia pertrechados,
defienden que este planeta
es el único habitado
argumentando falaces?
¿Por qué no quedan carretas?
¿Por qué explotan las granadas?
¿Por qué a quien dice verdades
con cajas muy destempladas
le mandan a hacer puñetas?
¿Por qué dictan militares,
o clérigos, o juristas,
y el orden establecido
proscribe a los anarquistas
y foguea a los seglares?
¿Por qué el bosque ha florecido
y el río canta feliz?
¿Por qué el feroz cazador
aniquila a la perdiz?
¿Por qué la niña ha crecido?
¿Por qué molesta en las noches
el cricquear de los grillos
al sensible vecindario,
que no protesta el martirio
atronador de los coches?
¿Por qué disfrutan quemando?
¿Por qué mata el asesino?
¿Por qué marchóse mi abuelo
a comprar tabaco y vino
y aún le estamos esperando?
¿Por qué venimos al mundo?
Eso lo tengo muy claro:
para aprender se ha nacido
y pasarán por el aro
magnates o vagabundos.
Diez mil veces renacidos
alcanzarán el saber;
a todas estas preguntas
podrán por fin responder
con adecuado sentido...
¡y ya no habrá más "¿por qué?"!

(Servidor de ustedes)

lunes, 12 de marzo de 2012

La Sanidad pública es innecesaria.

Queridos amigos y colegas, como bien sabéis -y si no es así, ahora mismo os lo estoy diciendo- tengo el vicio de pensar (de vez en cuando) Es una reacción automática ante ciertos, aunque no por completo identificados, estímulos, que se produce de forma sorprendente y que me deja alelado por un período de tiempo que varía entre dos segundos y varios meses.
Ahora, precisamente, estoy pensando que si yo mismo alucino por un tubo con las consecuencias de mi preclara inteligencia, qué no os ocurrirá a vosotros, dulces y alocados animalillos, tan alejados de mi cociente intelectual...
Pero a lo que vamos. 
Sucede que acabo de tener una de esas grandes ideas que hacen caer reinos, que despiertan a los durmientes, que guían a los desorientados, que elevan los espíritus y que, en definitiva, son dignas -cuando menos- de un Nobel. En plena crisis económica, resulta más que evidente que el Estado tiene que realizar ímprobos esfuerzos para mantener en funcionamiento el aparato de la Sanidad pública, cuyo coste de decenas de miles de millones de euros es una losa que tiende a aplastar la economía nacional. 
Pues aquí viene lo bueno: ¡la Sanidad pública es innecesaria...!
Lo único que tenemos que hacer es ir todos a la privada, y pasar las facturas al Gobierno democrático de la nación.
Y ya está ...
De nada, majos.

martes, 6 de marzo de 2012

Extraño fenómeno

Hace mucho tiempo leí que la plantilla de exorcistas de Turín había sido notablemente incrementada, con el fin de combatir de manera adecuada la ola de sucesos extraños, manifestaciones indeseables (no políticas) y posesiones diabólicas que se estaba produciendo en la ciudad italiana. Hasta entonces yo había creído que los exorcistas eran personajes de leyenda. Hombre, sí que recordaba haberlos estudiado dentro de la jerarquía sacerdotal católica, con los diáconos, subdiáconos y acólitos, pero que no me parecía que estuvieran en funcionamiento, caramba. 
¡Y vaya si lo están...! 
Pero, claro, no me extraña, porque pasan cosas raras, muy raras, que sólo pueden ser explicadas mediante la presencia de fuerzas ocultas y poderosas, que juegan con nosotros como si fuéramos sus particulares peones de ajedrez.
Esta tarde estaba con mi esposa en un supermercado, cuando hemos llegado a la conclusión inamovible de que necesitábamos un pimiento rojo. Desconocíamos la ubicación de los vegetales en cuestión, por lo que nos hemos puesto a la tarea de recorrer con la vista banastas y estanterías para dar con ellos. De pronto, una joven empleada sudamericana y morena (¿vudú?, ¿magia negra?) nos ha preguntado qué buscabamos. Siguiendo sus amables indicaciones hemos localizado los pimientos en apenas un minuto. Mi esposa ha seleccionado un excelente ejemplar -al que he dado mi inmediata aprobación-, lo ha metido en una bolsa de plástico translúcido, lo ha cerrado, pesado y etiquetado, y lo ha introducido en la cesta de la compra.
Todo normal, ¿verdad?
¡Ay!, amigos, eso pensaba yo hasta que ha llegado la hora de pagar.
- Tienen que pesar el pimiento -nos ha dicho la cajera.
- Ya lo hemos pesado -ha respondido mi esposa.
- Pues no tiene etiqueta.
- ¡Vaya, por Dios!
- Se habrá caído por ahí. ¿Quiere ir a pesarlo?
Como siempre que ocurren estas cosas, he dejado a los clientes esperando en la fila, me he lanzado como loco a la búsqueda de la frutería, he vuelto a pesar el puto pimiento de los cojones, he regresado a la caja a toda leche y listo. 
Pero lo más curioso estaba por llegar, porque, ¿saben ustedes dónde hemos encontrado la famosa etiqueta -que muestro a continuación- al llegar a casa?
Pues perfectamente pegada en la parte baja derecha del abrigo de mi esposa.
Inexplicable e incomprensible. Vamos, digo yo...

La etiqueta misteriosa


lunes, 5 de marzo de 2012

Actualidad rusa

Bueno, pues ya han sido las elecciones en la madre Rusia, y ya ha salido elegido Presidente de la nación -como estaba previsto- don Vladimir Putin. Dicen que ha habido pucherazo; que se han producido notables irregularidades; que se reclutó a gente para votar por cuadruplicado, al módico precio de 54 euros. ¿Mentiras? ¿Verdades? ¿Quién sabe...? De cualquier forma, y teniendo en cuenta que -como sucede en cualquier país democrático- será muy difícil llegar a la verdad, quizá sea mejor dejar la cosa como está y no protestar mucho, en evitación de males mayores. 
Como los que sufre la damisela de esta foto.

La Policía se lleva detenido a un opositor en San Petersburgo. / Afp
Porque observen ustedes que el pie de la fotografía indica que la Policía se lleva a "un opositor", pero una de dos, o el opositor se ha afeitado bien antes de oponerse, o es una moza con todas las de la ley.
Aunque eso es lo de menos. 
Lo realmente importante es que en la imagen aparecen con claridad doce personajes, a saber: siete policías, tres reporteros, un tío (a la derecha) tocándose los huevos (en sentido metafórico) y la opositora en cuestión.
Un despliegue de la leche para conseguir que dos hombretones como castillos arrastren por la vía pública a una indefensa muchachuela.
¡Viva la democracia!
¡Y la igualdad ...!
Lo que hay que ver...

jueves, 1 de marzo de 2012

Monólogos con la espada

Imagen tomada de www.bosquemingshu.com
Espada, mi fiel espada,
destructora en la batalla
de cualquier cota de malla
por más dura y acerada:
yo sin ti no fuera nada,
tú sin mí muy poco fueras,
y las gentes venideras
nos unirán en la Historia,
pues fuimos uno en victoria
frente a traiciones arteras.

Silenciados los clamores
de fierros y mesnaderos,
nos contemplan los luceros
cuando llegan los albores
del día, que, bullidores,
los pájaros enramados
celebran esperanzados.
Estoy abrazado a ti
y tú te apoyas en mí...
como dos enamorados.

Debajo, el valle profundo;
encima, el azul del cielo;
los pies firmes en el suelo,
paramos por un segundo
el cronómetro del mundo
y contemplamos serenos
cómo se han venido a menos
de otros tiempos las grandezas,
y cómo, con mil vilezas,
siempre se agravia a los buenos.

Oigan los montes mi llanto,
que no lo oirá nadie más
aunque por siempre jamás
me persiguiera el espanto.
¡Vive Dios!, que duele tanto
este solitario andar,
este continuo penar
entre las sombras oscuras,
que se abren las sepulturas
para mirarnos pasar.

Bendita sea la vida,
porque nos dio la experiencia
que formó nuestra conciencia
para que fuera aguerrida
y cualquier acometida
soportara con valor,
y despreciando el dolor
mantuviera la certeza
siempre firme en mi cabeza
de que hay un mundo mejor.

Conocimos a la Muerte
-esa negra compañera-
desde la lucha primera,
y aunque quiso nuestra suerte
que siempre mi brazo fuerte
la alejara con tu filo,
sé que he de ser su pupilo.
La respeto y no la temo,
pues la gobierna el Supremo
con justicia y con sigilo.

Está cayendo la noche
sobre el bosque silencioso,
y el arroyo rumoroso
se derrama en un derroche
de perlas, divino broche
con que se orna la montaña
sobre la roca y la braña,
mientras la desolación
me devora el corazón
más fiera que una alimaña.

¿Qué fue de aquellas doncellas
que alegraban mis mañanas
con sus canciones galanas,
siempre risueñas y bellas...?
Moran entre las estrellas,
igual que mis compañeros
de tantos lances guerreros,
y es tan cruel mi soledad
que lamento de verdad
no haberme ido yo primero.

Mas sigamos el sendero
a la luz de la alborada
yo, mi caballo y mi espada.
Sea mi guía señero
y mi maestro primero
el Cielo en su inmensidad,
que nunca su caridad
me dejara abandonado,
ni perdido, ni humillado
a pesar de mi maldad.

(Servidor de ustedes)