En este blog se permite fumar, aunque recomiendo no hacerlo en agradecimiento a una excelente homeópata a la que debo mucho. Se prohibirá terminantemente el día en que desaparezcan las armas atómicas, las centrales nucleares y sus residuos, la contaminación, la desertización y la pederastia. ¡Ah!, se me olvidaba, también se pueden dejar comentarios.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Entrevista con el Horrible Asesino del Martillo

ENTREVISTA CON EL HORRIBLE ASESINO DEL MARTILLO

¡Caramba!, sí que es usted difícil de localizar… (Me lanza una mirada burlona mientras saborea pausadamente un carajillo)
Si quieres, para otra vez me anunciaré en las páginas amarillas, ¡no te jode…! Estás hablando con el Horrible Asesino del Martillo, tío gili. Soy el enemigo público número uno; el cero cero cero cero cero cero siete del hampa más osada y criminal de este jodido país.
Disculpe si le he ofendido, señor… A todo esto, ¿cómo debo llamarle?
HAM a secas, o, si lo prefieres, señor HAM.
Ham con ham comida de tontos (murmuro, y el pájaro se mosquea blandiendo amenazador el gigantesco martillo)
Cuidado con las coñas, chaval, que te clavo al suelo como si fueras una escarpia.
Por favor, no se enfade usted, señor HAM. Es que estoy tan nervioso que no sé lo que me digo. Es la entrevista más importante, más impresionante, que he realizado. Puede llevarme al Nacional de Periodismo; al Pulitzer… ¿Le parece que empecemos?
Venga, ¡coño!
El asesino profesional, ¿nace o se hace?
Vaya mierda de pregunta, señor periodista, pero, en fin, qué le vamos a hacer… En lo que a mí respecta soy un verdadero self made man, o sea, que me hecho a mí mismo, ¡puñetas! De pequeño me regalaron un martillo de plástico, de ésos que hacían ¡chuí!, ¡chuí! cuando lo golpeabas contra algo. Pronto descubrí que al meter en el plástico un par de buenas piedras el martillo no hacía ruido, pero, en cambio, mis compañeros daban unos berridos de aúpa, lo que resultaba mucho más divertido. Después, poco a poco, la circunstancias de la vida me fueron empujando casi sin darme cuenta hasta mi actual situación, de la que me encuentro más que satisfecho, si bien es cierto que el gran salto lo propició, hace muchos años, un colega tuyo con motivo de una entrevista muy parecida a ésta, cuando yo iba para pintor. Él fue, en realidad, mi primera víctima.
Cuente; cuente…
Ni una palabra. Es mi secreto e irá conmigo a la tumba. Pregunta otras cosas.
Está bien. Comprendo que no desee reabrir viejas heridas. ¿Prefiere usted a Bisbal o a Chenoa? (Silencio) ¿Es usted partidario de la virginidad hasta el matrimonio? (Silencio) ¿Practica el sexo seguro o lo hace a pelo y caiga quien caiga? (Silencio) ¿Piensa dejar de fumar a corto plazo? (Silencio) ¿Cuál es su personal opinión sobre doña Isabel Pantoja? (Silencio y sorbo de carajillo. Sus ojos se están poniendo rojos. Creo que es por el carajillo) ¿Prefiere las tetas naturales o con silicona? (Silencio) ¿Aceptaría el matrimonio entre gays o lesbianas? (Silencio) Me parece que no tiene usted muchas ganas de hablar, pero comprenda que mi trabajo como periodista es desnudar su alma ante mis lectores. ¿Considera que Iñaki Sáez es el entrenador idóneo para la Selección Nacional, o que, por el contrario, debería tomar las riendas del equipo Javier Clemente? (Silencio) ¿Cuál es el tipo de mujer que prefiere? (Silencio. Ha pedido otro carajillo y se lo traga de golpe. Su diestra se aferra al mango del martillo y tengo la impresión de que lo va a partir) ¿Le parece justa la última expulsión del Gran Hermano?
Escribo el final de esta entrevista en una cama de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General. No puedo aún explicarme con claridad lo sucedido. Sólo recuerdo que se puso en pie de un salto enarbolando el martillo, y lo descargó con descomunal fuerza, primero sobre la mesa y luego sobre mi cráneo, mientras aullaba como un poseso: Has descubierto mi secreto, ¡cabrón!: a tu colega me lo cargué por hacerme las mismas preguntas gilipollas que tú. ¡Muere, baboso…!
Cerca de mí, sobre la mesilla, descansa despanzurrado y sin vida mi magnetófono japonés.

Presencia extraterrestre en la Historia


Os dejo este enlace, que os conducirá por el sendero misterioso e inquietante de nuestra Historia, caminando junto a extraños seres venidos del espacio exterior. ¿Verdad o mentira? Yo cada vez estoy más convencido de que aquí han pasado (y pasan) cosas muy raras, y de que no tenemos ni idea. Y si alguien la tiene, por razones desconocidas para nosotros se calla como un muerto. Agradezco la información a mi compadre Alfonso Ozcáriz, de Monterrey (México)

jueves, 26 de noviembre de 2009

El Raval (Barcelona): problemas en el barrio


Parece ser, según informa la cadena española Tele 5, que en el barrio de El Raval, de Barcelona, los vecinos están teniendo problemas con los habituales del "mal vivir", que no contentos con drogarse y realizar sus otras habituales actividades, invaden terrazas y pisos durante la noche, provocando los sustos correspondientes, y roban todo lo que pueden. Una señora, que oyó pasos en su terraza a las 5 de la mañana, llamó a la Policía, que llegó a tiempo para detener a un individuo de dudosa catadura, que gozaba de las excelencias de la noche catalana en terraza ajena. Como los problemas vienen de atrás, los vecinos exigen, como siempre, soluciones prontas y adecuadas, pero parece que éstas no llegan. A mí se me ocurre una que, por lo menos, proporcionará cierta satisfacción al personal (quizá os parezca muy drástica, pero a grandes males, grandes remedios): dado que los ciudadanos pagamos los salarios de alcaldes, concejales, policías y jueces, propongo que si los problemas denunciados por la gente no se solucionan en plazo razonable, todos ellos sean suspendidos de empleo y sueldo hasta que el asunto quede definitivamente zanjado. ¿Que tal...?

OVNI fotografiado en Loco (Texas)















La fotografía de este OVNI cilíndrico fue tomada con una cámara POLAROID (ojo), por el granjero texano Carroll Wayne Watts, cerca de la localidad de Loco (Texas), el día 11 de Junio de 1.967. Unos meses antes,Wayne había sido invitado a entrar en una nave similar, pero declinó la oferta, aunque en una segunda oportunidad no la rechazó. Los detractores -como siempre- aducen que se trata de un montaje, y que Carroll Wayne era poco menos que un pirado, sin embargo parece que estuvieron implicados hasta los famosos (antes de la película, que conste) "hombres de negro". Es muy fácil desacreditar a la gente, sobre todo 40 años después. Sin embargo, queda en pie la eterna pregunta: ¿usted montaría un cristo semejante, que sólo le reportará problemas, para conseguir una fama que, como mucho, le desacreditará para siempre lo mismo que a su familia? Aquí hay algo raro...
(La primera fotografía, de mi archivo, fue distribuida por AP Europa, y publicada por el diario La Gaceta del Norte, de Bilbao, el día 27 de Febrero de 1.968)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Nos espían?


Puede que nadie nos esté espiando, pero lo que es seguro es que pueden hacerlo en cuanto se les ponga en las narices.
Aquí en España, concretamente, se ha suscitado en las últimas semanas un arduo debate entre Gobierno y oposición sobre la utilización de SITEL (Sistema de Intercepción de Telecomunicaciones), que permite un control absoluto de la comunicación, siempre -en teoría, claro- con autorización judicial. Es algo parecido, aunque en pequeño, a ECHELON, que vigila, recibe y procesa las comunicaciones por satélite o Internet de todo el mundo.
Así que no os preocupéis al ver que las cámaras del centro comercial os están grabando: total, "ellos" saben hasta cuándo vamos a mear...

martes, 24 de noviembre de 2009

El fantasma de la reforma laboral


Basta mencionar la posibilidad de una crisis económica para que haga su aparición el fantasma de la reforma laboral, y, por supuesto, si por desgracia la crisis se confirma -como en la actualidad- el asunto se pone al rojo vivo. Bien es verdad que los problemas monetarios no los causan los trabajadores -ellos son los sufridores más impotentes-, y sí los tejemanejes del dinero, que es cobarde y avaricioso por definición, pero las cosas son como son y no creo que vayan a cambiar en los próximos tiempos. Es curioso observar cómo en tales circunstancias, y casi a la vez, comienzan a escucharse las voces de quienes predican las bondades de las centrales nucleares, fuente limpia, barata y sencilla de una energía prácticamente ilimitada, pero ésta es otra cuestion...
En cuanto al asunto de la reforma laboral, me ha parecido muy apropiado utilizar el término "fantasma", porque su sola mención siembra la inquietud entre los trabajadores. Quizá sea porque las reformas siempre tienden a beneficiar a los empresarios, y nunca traen aparejados repartos de beneficios, generosos incentivos o suculentas primas. Yo tengo la opinión de que, para cualquier empresario, el trabajador ideal sería aquél que pagase por su puesto de trabajo. Es más, si se pudieran sacar los empleos a pública subasta, mejor que mejor. Y no se trata de esclavitud, ¿eh? Los esclavos no cobraban, pero había que alimentarles, cosa que no sucedería con los que ganaran la subasta. Al final, en este sistema social que nos hemos montado no sé cómo, puede deducirse que la labor del empresariado es ganar dinero, para poder ganar más dinero, que permita ganar más dinero. La de algunos trabajadores, en los tiempos que corren, parece ser la de no dar un palo al agua, pero ésta también es otra cuestión.
La reforma laboral siempre tiende a abaratar costes, economizar los despidos, facilitar los traslados y cambios de puesto, y reducir plantillas. No recuerdo ningún caso -no digo que no lo haya, ¿eh?- en que un empresario haya decidido subir los salarios un 10% más de lo que le pedían sus operarios. Casos contrarios hay por decenas de miles. Si no, que se lo pregunten a los trabajadores de la cadena Hyatt Hotels Corporation, de Boston (USA)

Hoy es un buen día para morir

video

Durante un recital en la Sala Dendaraba, de Caja Vital Kutxa, acompañado magistralmente a la guitarra por Rosa Arcediano.

HOY ES UN BUEN DÍA PARA MORIR

Hoy es un buen día

para morir;

estoy de acuerdo, sí.

Alce Veloz,

y Galgo Corredor,

y Nube Blanca,

y Cántaro de Lluvia,

y Lobo Gris, sí:

¡hoy es un buen día

para morir!

Podemos saludar

a las sombras que avanzan

con la hoguera encendida

y con la danza,

pero el Espíritu del Todo,

que habita igual

en las limpias estrellas

que en el lodo,

anuncia que se fue

el tiempo de esperanza.

Ya no quedan praderas.

Han talado los bosques

para vender madera.

De la cumbre más alta

de la sierra

al fondo del barranco

se asienta y prevalece

la loca inmadurez

del Hombre Blanco.

El volcán de la guerra

abrasa sin piedad

la Tierra entera.

El mundo está encerrado

entre fronteras

y en vez de yerba verde

hay carreteras.

Sólo existen dos leyes:

el dinero

y que dos veces da

quien da primero.

Los jóvenes se pierden

en la droga;

nuestras muchachas todas

adoran de rodillas

a la Moda,

y los viejos guerreros,

que anunciaron

de un nuevo amanecer

rosada aurora,

mueren en las esquinas

como perros.

Ya no quedan chamanes,

ni jefes valerosos

despreciando a la muerte

que protejan al débil

contra el feroz abuso

de los fuertes.

En vez de navegar

mares abiertos

de saber,

en los que hundir

el espíritu inquieto

como red,

el Hombre se sumerge

en Internet.

El tippi confortable

abierto al cielo

fue aplastado

debajo del pesado

rascacielos.

No queda ni un rescoldo

de limpio sentimiento

o de verdad

en esa inmensa cárcel

que ellos llaman

ciudad,

regida por el diablo

sonriente

de la Publicidad.

Quiero salir de aquí.

Quiero ser piedra,

o arena de desierto,

o arboleda,

o nube que recorra

los espacios

alejada del cielo

y de la tierra.

Estoy de acuerdo, sí,

Alce Veloz,

y Galgo Corredor,

y Nube Blanca,

y Cántaro de Lluvia,

y Lobo Gris:

hoy es un buen día

para morir...

¡porque nos hemos olvidado

de vivir!




lunes, 23 de noviembre de 2009

Humor breve


- Mamá, no me gusta mi hermanito...
- Calla, hijo, y sigue comiendo.


- ¿De dónde eres?
- De Don Benito. ¿Y tú?
- De Donostia.
- ¡Hombre!, no es para ponerse así...


Diálogo entre el veraneante urbanita y el campesino:
- ¡Qué manzanas más grandes tiene usted...!
- Pues las pequeñas, no.


A bordo de un avión en caída libre:
Lord inglés: Místeg piloto, ¿tomag tiega prongto...?
Piloto andaluz: ¡Jodé; te va jartá tú de tierra, maxo...!


¿Cuál es el único animal que jode con la pata...?
El pato.


No es lo mismo "Tejidos y novedades en el piso de arriba", que "Te jodes, no ves nada y encima te pisan"


- Papa, papa, ¿qué está más cerca, Madrid o la Luna?
- ¡Que bobo eres, chaval! ¿Podemos ver Madrid desde aquí...?


- ¿Qué es un ángulo recto?
- El que hierve a 90 grados.


Segundo corolario del Principio de Arquímedes:
"Todo cuerpo sumergido en un líquido durante tiempo suficiente, se ahoga"


El sargento, intimidando a los reclutas:
- ¡Aquí no hay más cojones que los míos...!
Vocecita:
- ¡Y los míos...!
Sargento, iracundo:
- ¡He dicho que aquí no hay más cojones que los míos...!
Vocecita:
- ¡Y los míos...!
Sargento, al borde de una apoplejía:
- ¡Un paso al frente el que ha dicho eso!
Se adelanta un recluta como Arnold Schwarzenegger multiplicado por tres.
Sargento:
- ¡Aquí no hay más cojones que los míos y los de ése...!


- Papá, yo no quiero ir a Nueva York...
- Calla, hijo, y sigue nadando.


En la oficina de reclutamiento de la Marina:
- O sea, que usted quiere alistarse...
- Sí, señor.
- ¿Sabe nadar?
- ¿Qué pasa; que no hay barcos, o qué...?


La abuela contando un cuento al nietecito, para que se duerma:
- Iba Caperucita Roja por el bosque, llevando en la mano una cesta con dulces para su abuelita, que estaba enferma en cama, cuando apareció el malvado lobo...
Nietecito:
- Abuela, déjate de chorradas y cuéntame cuando estabas de puta en Logroño.


Pistolero en el "saloon":
- ¿Quién se llama Smith?
Viejecito canijo y esmirriado:
- ¡Yo! ¿Qué pasa?
Paliza tremebunda. Viejecito desmadejado en el suelo. Pistolero dirigiéndose a la puerta.
Viejecito (tronchándose de risa):
- ¡Te jodes, que yo no me llamo Smith...!


¿Cuál es el colmo de la fuerza?
Doblar una esquina.

Los jóvenes españoles prefieren Internet a la TV


El 63% de los menores de 10 a 18 años encuestados para un informe del Foro de la Generación Interactiva en España, presentado por la Fundación Telefónica, prefieren Internet a la televisión si les obliga a escoger. En total, el 88% de los adolescentes se declara usuario de Internet. Entre los niños de 6 a 9 años, el porcentaje se queda en el 71%.

Es que lo contrario sería un disparate. No voy a entrar ahora a debatir si Internet es bueno o malo para los críos, jóvenes y público en general, pero lo que está muy claro es que la televisión actual es infumable, al menos en España. Dispongo de 27 cadenas, porque no he entrado ni entraré en el juego de la TV de pago, y es raro encontrar un programa que merezca la pena. Además, si por casualidad aparece, queda fragmentado cada 15 minutos por bloques de publicidad de entre 3 y 18 minutos, más o menos, así que yo mismo, la mayoría de las veces, me dedico a enredar en Internet en lugar de ver televisión. Lo más curioso de la publicidad en televisión es que se prodiga, sobre todo, en las cadenas más "populares"; en aquéllas sintonizadas por el público más corriente, o sea el que dispone de menor poder adquisitivo, que, en consecuencia y por esa razón, nunca va a adquirir los productos lujosos que se anuncian cada minuto. Ésta es una apreciación mía, lógicamente, pero hace ya unos cuantos años que escuché un comentario de unos publicistas televisivos, preocupados porque sus campañas no obtenían los resultados apetecidos, y corrían el riesgo de que sus clientes empezaran a cancelar anuncios. Parece que tal cosa no ha sucedido: o bien las campañas publicitarias cumplen con lo previsto, o bien los anunciantes no se han dado cuenta de que están tirando el dinero. Yo hace mucho tiempo que declaré mi enemigo personal a la publicidad, así que no me extraña en absoluto que los jóvenes prefieran Internet, igual que un servidor. Pero la culpa no es nuestra, que conste...

domingo, 22 de noviembre de 2009

OVNI sobre Zanesville (Ohio)


Esta foto, distribuida por UPI-CIFRA, fue publicada en El Correo Español, de Bilbao, el día 8 de Febrero de 1.967. Desconozco la fecha en que se tomó la instantánea, pero es sorprendente el parecido del objeto con el que fue fotografiado en Santa Ana (California), que también se puede ver en este blog.

Aterrizaje de un OVNI en Curico (Chile)















Otro interesantísimo caso que acabo de localizar en mis archivos secretos. El suceso tuvo lugar en Curico (Chile), el 29 de Noviembre de 1.965. La noticia fue difundida por la Agencia EFE, y publicada en La Gaceta del Norte, de Bilbao, el 5 de Diciembre del mismo año. Como siempre, y en buena lógica (no tan buena), los detractores argumentarán que se lo inventó, que estaba borracho o drogado, o que fue lo que ideó para eludir alguna otra responsabilidad pendiente. Pero si fuera así, el joven Reyes podía haber dicho que se le apareció Ursula Andress con el famoso bikini, o que se había caído por un terraplén con su bicicleta, o que le había secuestrado el padre de su novia. Pero no: el tipo va y dice que vio aterrizar un objeto que era como "dos platos hondos sobrepuestos, con ventanillas en forma de ojales, sin patas ni ruedas para apoyarse en el suelo". Y, encima, va y añade: "Por la puerta del aparato, en forma de media luna, bajaron tres pequeños seres de aproximadamente 80 centímetros de estatura. Uno se dirigió al poste de luz más cercano y apagó la bombilla. El otro tomó un puñado de tierra. El tercero, con una herramienta, cortó hojas del álamo más cercano. En el interior quedaron aguardando otros dos tripulantes." ¡Coño!, hay que reconocer que el amigo Alejandro Reyes podría haberse buscado una excusa más simple, ¿no? En vista de lo visto, o Reyes flipaba por un tubo (cosa harto dudosa), o vio algo que realmente merecería más atención por parte de todos noso... vosotros. Porque, además, casos como el que nos ocupa los hay a centenares, y ése es el quid de la cuestión. (Acordaos de ampliar la noticia con el botón izquierdo del Micky Mouse)

sábado, 21 de noviembre de 2009

"Alakrana": se van despejando las incógnitas


El tiempo es como un rompehielos: le cuesta abrirse camino, pero poco a poco, empujando por allí y por aquí, consigue por fin abrir un estrecho sendero, a través del cual se llega dificultosamente a la verdad.
Parece ser que, efectivamente, España no entregó el rescate a los piratas del "Alakrana"; lo hizo la tripulación de un avión P-3 Orión, que lanzó la pasta sobre un punto prefijado, desde 200 metros de altitud, procedimiento utilizado también -por lo visto- en el caso del "Playa de Bakio". Yo sigo pensando que lo malo es que nos toman por idiotas, y lo peor... que normalmente lo somos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

La eterna cuestión


LA ETERNA CUESTIÓN

Aviso al respetable: Todos los hechos, situaciones y personajes descritos en la presente narración son absolutamente imaginarios, y no tienen relación con otros similares que usted pudiera recordar. (Creo…)


Corría el mes de Febrero del año del Señor 4.100 d.C. Martes. Poco antes del almuerzo. Don Augusto Peñalba Mejillón, Director General de Transportes Terrestres, Aéreos y Espaciales —máximo responsable, en consecuencia, de la D.G.T.T.A.E, Dirección General de Transportes Terrestres, Aéreos y Espaciales— revisaba con suma atención los importantes documentos que su secretaria acababa de depositar ante él, sobre la inmaculada mesa de acero inoxidable lacada en blanco, comparando datos, cantidades y porcentajes con la información que mostraban las tres pantallas que tenía enfrente, al alcance de sus manos. En el grandioso y funcional despacho el silencio era casi absoluto, apenas roto por el ligero crujido de los papeles manipulados o el teclear pausado y minucioso del funcionario en sus computadoras, a pesar de que en el exterior innumerables aeronaves cruzaban el cielo en todas direcciones, y de que abajo, a trescientos cincuenta pisos de distancia, los vehículos terrestres se amontonaban en vano intento por llegar a su destino lo antes posible. Y es que, si la circulación era un problema general en cualquier parte, en Lepe, una ciudad con ciento cincuenta millones de personas, capital de la República Monárquica Federal de España desde hacía más de mil doscientos años, el tráfico resultaba simplemente demencial.

Don Augusto emitió un gruñido y agitó la cabeza varias veces en inequívoco signo de aprobación: la propuesta para el Consejo de Ministros estaba, definitivamente, terminada. Su inmediato superior —el señor ministro— le había dado carta blanca y prometido todo su apoyo con tal de que rebajes drásticamente la cifra de tres mil doscientos muertos de la última Semana Santa. El nuevo Director General —el anterior había dimitido a consecuencia, precisamente, de ese dato— prometió hacer todo lo que esté en mi mano, con el fin de mejorar la situación y erradicar la siniestrabilidad.

Y lo había hecho. ¡Nada de campañas publicitarias! ¡Nada de Volver depende de ti! ¡Nada de incrementar los efectivos policiales y los detectores! ¡Nada de Póntelo; pónselo…! El toro estaba agarrado por los cuernos. Y bien agarrado, ¡cojones…! ¡Se van a enterar éstos de quién es Augusto Peñalba…! Mil ochocientos ciudadanos habían perdido la vida en accidentes de magnetocarretera, y el resto en vuelo atmosférico o interplanetario, sobre todo en la Luna, Marte y el Cinturón de Asteroides. Si los demás países no querían tomarse el asunto en serio, allá ellos. Pero aquí las cosas iban a cambiar.

El proyecto de ley que don Augusto acababa de preparar contenía varias modificaciones al Código de Circulación y Vuelo, pero la principal venía expresada en el capítulo 3º, párrafo 12: Ningún vehículo terrestre podrá rebasar la velocidad de 300 kilómetros por hora, bajo ningún concepto. Ninguna aeronave atmosférica podrá rebasar la velocidad de 10.000 kilómetros por hora. Ninguna astronave podrá superar la velocidad de 150.000 kilómetros por segundo dentro del Sistema Solar. Los fabricantes deberán modificar los sistemas propulsores de sus vehículos de acuerdo con la normativa, siendo directamente responsables ante la Ley del incumplimiento de la misma.

Don Augusto repasó detalladamente el documento final y, satisfecho, lo entregó a su secretaria para que lo hiciera llegar al señor ministro de inmediato. Quince minutos después el videoteléfono se iluminó, y el rostro preocupado de su jefe apareció en pantalla:

—Augusto, ¡macho!, ¿qué has hecho? ¿Quieres que se nos echen encima todos los fabricantes de vehículos, los talleres de reparación, los tanatorios, las distribuidoras de combustibles y el público en general?

—¡Coño!, ministro, tú me pediste reducir el número de muertos. Con ese plan, te garantizo un sesenta por ciento menos, como mínimo.

—Vale, vale, yo lo voy a presentar, pero mucho me temo que nace muerto. Aunque estoy de acuerdo contigo y haré lo que pueda, ¿eh? De momento, y hasta el Consejo de Ministros, lo mantendremos absolutamente en secreto. No quiero filtraciones. ¿De acuerdo?

—Completamente. Gracias por tu comprensión.

El plan de don Augusto no llegó al Consejo. Fue sustituido, tres semanas después, por el anuncio de que se incrementarían notablemente los detectores y las dotaciones policiales, y por una campaña en prensa, radio y cosmovisión cuyo eslogan era: Tú eres la seguridad en persona. ¡Demuéstralo!

Durante esos veintiún largos días, don Augusto consiguió recuperar a su mujer y a sus dos hijos, secuestrados por una misteriosa y desconocida organización que se evaporó sin dejar rastro, fue testigo en vivo y en directo de cómo su magnetomóvil último modelo y su confortabilísimo estratocóptero saltaban por los aires hechos migas, y tuvo que cambiar de casa, porque su chalet fue destruido inexplicablemente por un meteorito indetectado, que algunos dijeron haber visto caer desde una aeronave negra y sin identificación.

¡Cosas que pasan…!

Fotografía de un OVNI (California)


Esta fotografía fue tomada por Rex Heflin, del Departamento de Policía de Carreteras de Los Ángeles (California), el día 3 de Septiembre de 1.965. Los detractores aducirán que el policía lanzó una tapa del cubo de la basura por los aires, pero la pregunta es, ¿para qué leches quiere un policía fotografiar la tapa de un cubo de basura, si puede con ello perder hasta su empleo?
La publicación es de "El Correo Español", de fecha 23-9-65
A que es bonita, ¿eh?

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Alakrana", o ¿quién ha pagado el pato?


Liberación del "Alakrana"

Caamaño asegura que España "como país" no pagó el rescate.
El ministro de Justicia ha añadido que "es lo que puedo, sin duda, afirmar y me consta"

EFE
El ministro de Justicia español, Francisco Caamaño, aseguró hoy en Roma que España "como país" no ha pagado por el rescate del atunero "Alakrana", liberado el pasado martes tras 47 días secuestrado por piratas frente a las costas de Somalia.

"Yo sólo puedo sostener que España como país no lo ha hecho. Y efe, dijo el ministro de Justicia, en referencia al pago de un posible rescate por el barco, secuestrado el pasado 2 de octubre.

"Que se hayan encontrado soluciones en el ámbito internacional para una situación compleja, difícil, creo que eso lo comprendemos todos, y también lo pueden comprender quienes tienen que interpretar la ley y el derecho en cada momento", agregó.

¡Ostras, Pedrín...!, ahora sí que me han hecho la pilila un lío, porque si el excelentísimo señor ministro de Justicia, don Francisco Caamaño, a tenor de su cargo el hombre más justo de toda la nación y, por consiguiente, el más alejado de cualquier atisbo de mentira, ha declarado lo que más arriba se indica, ¿qué podemos deducir ahora los sufridos y jodidos ciudadanos de a pie?
Una cosa es evidente: en estos momentos, los piratas somalíes se están corriendo una juerga del recopón a cuenta de los 4 millones de dólares que "España como país no ha pagado"
Me estoy volviendo mico dándoles vueltas al magín para explicarme lo ocurrido.
Y creo que he dado con la clave: el dinero ha sido entregado a los secuestradores por un tal Martínez. ¿Qué tiene que ver Martínez en este embrollo?, se preguntarán ustedes. Él es la piedra angular del asunto. Verán:
Cuando los piratas formalizaron su petición monetaria, de acuerdo con "la parte contratante de la segunda parte" (o sea, los que iban a pagar), éstos (Gobierno, Gobierno y armadores, o Gobierno-armadores-obispo de Calahorra), en definitiva los "paganos", decidieron que no era digno ensombrecer el sagrado nombre de la patria en una operación tan cochambrosa, e idearon un plan con objeto de conseguir el anonimato más anónimo posible. Para tal fin, se cursaron las órdenes oportunas al correspondiente director de la correspondiente entidad bancaria, el cual, debidamente instruido, puso con todo esmero los correspondientes dineros en una bolsa como ésas que salen en los dibujos animados, ésas que llevan marcado el signo $, y la entregó a su hombre de plena confianza, Martínez, diciéndole:
- Martínez, hijo mío, voy a confiarle una difícil y peligrosa misión: Tiene que partir usted inmediatamente hacia Somalia, hasta un punto cercano a la costa que le será mostrado por mi secretaria, y entregar esta bolsa al señor Abdul Alí Mustafá, al que reconocerá en el acto porque llevará un "Khalasnikov" al hombro, una flauta bajo el brazo y una flor en el ojal. Si le preguntan quién le envía, usted diga que va por cuenta propia, y que ésos son los ahorros de toda su vida, ¿entendido?
Martínez llevó a cabo su misión con éxito completo, como hemos podido comprobar, y aquí paz y después gloria.
Desde mi punto de vista, y de acuerdo con lo manifestado por el señor ministro, ésta es la única explicación posible. Y, si es así, que no esperen a Martínez en su casa hasta por lo menos el mes de Mayo: ¡se estará corriendo la juerga con los sanguinarios piratas...!

Extraños sucesos en Wertminster (Inglaterra)


He aquí otro interesante documento extraído de mi archivo secreto, que nunca jamás verá nadie salvo vosotros.
Como podéis comprobar, la cosa va de una serie de extraños sucesos que tuvieron lugar en Warminster, condado de Wiltshire, al suroeste de Inglaterra. Cabe destacar el escaso interés de quienes publican la noticia, que no sólo se equivocan en el nombre de la población (Wertminster por Warminster), sino que, encima, le dan un aire jocoso-cachondeístico para dorar la píldora.
Pero, claro, los hechos están ahí, y como todos sabemos que los OVNI no existen, nos tronchamos de risa, hasta que se coloca encima de nuestro coche un disco de 50 metros de diámetro.
Bien, el caso es que en el condado de Wiltshire se encuentra, por ejemplo, el mundialmente conocido monumento megalítico de Stonehenge, lo cual ya es pajolera casualidad, ¿eh? Como supongo que leeréis el artículo, no voy a extenderme mucho más. Si acaso, resaltar el avistamiento de un objeto luminoso "en forma de cigarro" (típica nave nodriza, si los OVNI existieran), por parte del reverendo Graham Phillips, párroco de la iglesia de Heytesbury, y que los acontecimientos tuvieron lugar entre la Navidad de 1.964 y Marzo de 1.965.
Eso sí, no olvidéis que los OVNI no existen (porque no se ha demostrado científicamente su existencia), y que estamos solos en un Universo de más de 100.000 millones de años-luz de diámetro (mientras la Ciencia no nos diga otra cosa) Amén.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Necrológica


Ayer falleció en Todtnau (Alemania), a la edad de 90 años, la señora Bertha Bernauer, mi consuegra. Sufrió los horrores de la guerra, las miserias de la posguerra y vivió en directo el "milagro alemán". Perdió a su amado esposo Fritz en 1.996, pero tuvo el consuelo y la compañía de sus hijos y nietos hasta el fin de sus días. Tenía una voz de terciopelo, un corazón de oro y una voluntad de acero.
No te olvidaremos, porque formas parte de nuestras vidas.
Descansa en paz, querida Bertha.

martes, 17 de noviembre de 2009

El placer está en tus manos

SE GASTA 14.000 EUROS EN LA CAMPAÑA

La Junta de Extremadura enseña a masturbarse: "El placer está en tus manos"


La capacidad de las administraciones españolas en descubrir nuevas formas de tirar el dinero público es inagotable. Según desvela Periodista Digital, la última ocurrencia ha sido de la socialista Junta de Extremadura que ha puesto en marcha una campaña para fomentar la masturbación.


La verdad, no he querido profundizar en la noticia. Me he quedado tan sorprendido como si me hubieran dicho que un marciano estaba esperando el autobús debajo de mi casa. Vamos a ver; examinemos la cuestión desde un punto de vista racional: desde que el Hombre (genéricamente) apareció sobre la faz del planeta hace ya algún tiempo, todos sus miembros venían provistos de los correspondientes órganos genitales, lo mismo las hembras que los machos, y sin duda sabían utilizarlos (individual y colectivamente) porque aquí estamos nosotros para corroborarlo. Pero, ¡recoña!, si lo saben hasta los animales: yo he visto a una yegua masturbándose con un poste de madera en pleno monte (que, por cierto, me quedé alucinado) Observad que ya en la Biblia se habla del onanismo o "pecado solitario", creo recordar que bastante mal, por cierto. Cuando estábamos en Primaria se nos amenazaba con el fuego eterno a largo plazo, y con la ceguera y enfermedades horribles de inmediato. Cierto es que no hicimos ni puto caso, pero ésa no es la cuestión. La cuestión es que a quién demontre se le puede ocurrir destinar 14.000 euros para enseñar cómo debe uno/a masturbarse adecuadamente. Pues a alguien que se lo hizo mal de jovenzuelo, ¡seguro...!

El "Alakrana" ha sido "liberado"


Liberado el atunero 'Alakrana' tras el pago de un rescate

MOGADISCIO — Los piratas somalíes liberaron este martes al atunero español 'Alakrana' y a sus 36 tripulantes tras el pago de un rescate de cuatro millones de dólares, poniendo fin a un cautiverio de casi mes y medio.

"Permítanme que les confirme que el pesquero 'Alakrana' navega libremente hacia aguas más seguras", anunció en Madrid el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una rueda de prensa, asegurando que "todos los miembros de la tripulación se encuentran sanos y salvos". Interrogado por el supuesto pago de un rescate de 4 millones de dólares, Zapatero se limitó a contestar: "El Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer dentro de la legalidad, en este caso cooperando con el armador".

Creo que me moriré sin comprender el funcionamiento de este pajolero mundo, sobre todo en lo que se refiere a "eso" denominado política. Desde que el "Alakrana" fue secuestrado el pasado 2 de Octubre, todos sabíamos que la única opción viable era el pago de un substancioso rescate. Hoy, después de semanas de declaraciones de todo bicho viviente, el señor presidente del Gobierno -en rueda de prensa conjunta con el presidente húngaro- ha anunciado lo que esperábamos desde hace más o menos veinticuatro horas: que el barco había sido liberado. Lo que no ha explicado es lo que todos sabemos, o, mejor dicho, intuimos: qué es lo que ha sucedido desde que el barco fue apresado. No es necesario ser Sherlock Holmes para poder deducir la sucesión de acontecimientos: descartada la intervención militar por sus desastrosas consecuencias para el buque, los tripulantes y los políticos, los abogados de los secuestradores, siguiendo al pie de la letra sus instrucciones, inician el contacto con armadores y Gobierno; luego viene el correspondiente tira y afloja sobre la cantidad a pagar, y, finalmente, en qué número de cuenta de qué Banco de (con toda probabilidad) qué paraíso fiscal. Una vez confirmada la operación bancaria, con todas las garantías para los piratas, el barco es "liberado" Lo que no entiendo, entre otras muchas cosas y como he dicho al principio, es por qué carajo no nos lo explican tal como ha ocurrido y con toda sencillez. ¡Pero si lo sabía hasta el gato...! Desde luego, claro que han hecho ustedes todo lo que se podía hacer -lo único-, pero, por favor, nada de triunfalismos...


Última nómina de Francisco Franco


Un buen amigo me ha enviado este interesante documento: la última nómina del general Francisco Franco Bahamonde. Creo que por su enorme valor histórico, merece un lugar preferente en este blog. No se lee muy bien, pero sí lo suficiente. (Como siempre, ampliar con el botón izquierdo)

Cenar fuera de casa

CENAR FUERA DE CASA


Eso de que la familia se vaya de vacaciones y te deje solo en casa tiene enormes ventajas —según algunos—, pero también serios inconvenientes. Las aparentes ventajas han originado la urbanística y ya mítica leyenda de los "Rodríguez" que, a mi juicio, presenta cierta similitud con la de Don Juan, en el sentido de que hay en ambas más contenido de fantasía que de realidad. Desde mi punto de vista y de acuerdo con mi experiencia personal, claro está. Porque soy uno de esos tipos para los que siempre ha resultado más difícil ligar que para sir Edmund Hillary conquistar la cima del Everest. Puedo jactarme, con toda justicia, de que este cuerpo serrano y sabrosón ha puesto al borde de la locura a muchas mujeres... incapaces de soportarme un segundo más. Cada uno es como es, qué caramba, y Dios en la de todos. Los inconvenientes, en cambio, son obvios: uno tiene que aliñarse, como buenamente puede, su comida; hacer la cama, recoger la habitación y cuidar el canario y los gatos; limpiar primorosamente el menaje y los ceniceros; regar las plantas y hasta dar un toquecillo de plancha a alguna camisa rebelde. Y todo ello ha de hacerse con el máximo esmero, porque si no, a la vuelta, te tachan de inútil, de astroso y de adán, y te espetan lindezas como eso de "no se te puede dejar solo" ó "¿qué sería de vosotros sin las pobres mujeres?" Después de estos breves comentarios, que considero imprescindibles para que el lector se aproxime con espíritu benevolente a mi estado de ánimo en aquellas fechas, pasemos al meollo del asunto.
Aquella lluviosa noche norteña de finales de setiembre había cenado en casa de mis padrinos. Nos teníamos mucho cariño y, sabiendo que yo estaba libre de cualquier compromiso, insistieron para que pasásemos juntos una velada que resultó, como estaba previsto, en extremo agradable. Por lo general, mis refacciones nocturnas son bastante ligeras, pero mi tía —excelente cocinera— nos agasajó con un yantar digno de un jeque, así que me sentía como el lobo del cuento, aquél al que llenaron el vientre de piedras después de extraerle los cabritillos que acababa de engullir. Había dejado el coche en el garaje —para hacer ejercicio, ya se sabe— y ahora me veía obligado a caminar rumbo a mi apartamento a las tres de la madrugada y bajo una fría lluvia, que producía un triste repiqueteo al golpear sobre el solitario asfalto. Me abroché bien la gabardina, subiéndome el cuello para protegerme lo mejor posible, y eché a andar con paso rápido. Nunca me han gustado las gorras ni los sombreros, y el agua, al empaparme la cabeza y escurrirse entre mis cabellos, contribuyó a despabilarme, eliminando la somnolencia que se apoderase de mí tras la copiosa cena y los cigarros y copas de la prolongada sobremesa.
Caminé por las calles de la ciudad. Los semáforos intermitentes herían el húmedo pavimento con sus luces, produciéndole hematomas de ida y vuelta.
Soy bastante despistado, la verdad. Más de una vez mis amigos han tenido que saltarme prácticamente encima para que les reconociera. No me fijo en detalles cuando voy a lo mío, lo admito. Sin embargo, al pasar por delante del edificio que albergaba nuestra sociedad recreativo-gastronómica miré inconscientemente hacia el primer piso. El local debía encontrarse vacío a aquellas horas, pero algunos socios sospechábamos que ciertos elementos particularmente desaprensivos organizaban formidables juergas nocturnas, abusando de la confianza depositada en ellos y desprestigiando a la entidad, que en modo alguno había sido concebida para semejantes fines. Por eso miré... ¡Rayos! ¿Qué era aquello? Me detuve, observando con mayor atención. Creía haber visto un resplandor dentro del piso, como si alguien estuviera usando una linterna para alumbrarse... ¡Era cierto! ¡Allí estaba de nuevo la misteriosa lucecita…! No había duda: en el local se movía gente que quería pasar desapercibida, ya que las luces del inmueble permanecían apagadas.
Yo, la verdad, estaba calado hasta los huesos —¡maldita nochecita!— y tenía ganas de irme a dormir, pero me indignó el hecho de que unos señores hicieran de su capa un sayo impunemente y cometiesen toda clase de tropelías amparándose en la nocturnidad y el anonimato, a costa del presupuesto social y saltándose a la torera cualquier norma de convivencia. Decidí subir y echarles a la calle a bofetadas, si fuera necesario. Aquellos tipejos no se iban a reír más de nosotros, que pagábamos religiosamente las cuotas y respetábamos los estatutos, ¡carajo!
Crucé la calle a paso ligero y penetré en el oscuro portal. Sacudí la gabardina, y el agua que llevaba encima, al escurrir, formó un pequeño embalse en el que mis pies eran dos islas negras, paralelas y alargadas. Los saqué del agua y ascendí por la escalera, sintiendo cómo el ramalazo de furia crecía en mi interior hasta casi iluminar en rojo paredes, escalones y pasamanos. Por supuesto, yo también tenía llave, así que abrí la puerta sigilosamente y me sumergí en las profundidades de la casi impenetrable oscuridad, donde quedé convertido en una sombra más entre las sombras.
Cerré, con igual cuidado. ¿Dónde estarían aquellos tiparracos? Eché un vistazo a mi alrededor, sin observar nada anormal. Bueno, ni anormal ni normal, porque no distinguía cosa alguna a medio palmo de mis narices. De pronto, percibí debajo de una de las puertas, a mi derecha, un haz de luz. Me acerqué de puntillas, teniendo muy buena suerte de que el suelo, de antigua tarima, no crujiese.
Aunque no soy mayordomo, sé utilizar bastante bien orificios, rendijas y observatorios similares. Así que pegué mi ojo al de la cerradura, como está mandado... Inicialmente no aprecié síntomas de orgías ni actividades por el estilo. Desde el improvisado mirador controlaba los movimientos de la persona que estaba dentro. También podía ver la totalidad del mobiliario —que ya conocía— consistente en una mesa de despacho, un armario-biblioteca, un sillón y cuatro sillas forradas en piel. Lo habitual, vamos... Sin embargo, me sorprendió comprobar que el misterioso noctámbulo era nuestra secretaria, una chica muy mona, sencilla y servicial que en aquellos momentos debiera encontrarse durmiendo plácidamente o bailando en una discoteca, pero no, desde luego, en la oficina de la sociedad y con las luces apagadas.
¿Qué hacía allí?
Estaba a punto de incorporarme para abrir la puerta y preguntárselo directamente, cuando efectuó una serie de extrañas maniobras que me pusieron en guardia contra lo inesperado y desconocido.
Oprimió una especie de telemando que yo no había visto antes, y la superficie de la mesa se deslizó en sentido longitudinal, dejando al descubierto una base metálica perforada por multitud de pequeños orificios. En ambos extremos del rectángulo, justo en la parte central, dos agujeros más grandes —de unos diez centímetros de diámetro— sirvieron para que la muchacha fijara verticalmente una especie de mástiles de un metro de altura, que quedaron paralelos apuntando al techo de la sala. Ambos postes estaban agujereados también, pero únicamente en las semisuperficies enfrentadas. Finalizado el extraño montaje, la secretaria abrió el armario y algo, que a primera vista me pareció una emisora de radio de gran tamaño, apareció dentro del mueble. Multitud de interruptores, esferas y marcadores luminosos incrementaron mi ya desmesurado interés. Desde luego, no era una emisora corriente. Después de varios años practicando la radioafición, con indicativo oficial EA2AQQ, estaba bien seguro de ello. Mi estupefacción se disparó. ¿Qué diantre se traía entre manos aquel bombón? ¿Sería una espía comunista? ¡Pero si ya no quedaban comunistas! Aquel pensamiento me hizo sonreír, pero la sonrisa se borró bruscamente de mis labios. En la oscuridad del pasillo, chorreando agua, mi curiosidad alcanzaba niveles máximos.
Abandoné, por el momento, la idea de entrar. No tenía nada claro qué iba a suceder allí, pero una vocecilla interior me avisaba de que "aquello" era algo mucho más sofisticado que una vulgar agencia de espionaje. Por eso seguí con el ojo pegado a la cerradura. La secretaria tomó asiento ante el aparato y comenzó a hablar, mientras manipulaba con eficiente celeridad diferentes elementos que supuse de control, aunque maldita la idea que tenía yo sobre su utilidad. Lo mismo que cualquier persona de cultura media soy capaz de distinguir los idiomas de uso habitual, como inglés, francés, alemán, ruso... Pero aquella muchacha normal y corriente, que acababa de convertirse para mí en una desconocida y enigmática mujer, no hablaba ninguno de ellos. ¡Seguro que no!
Al finalizar cada frase, dos lucecitas destellaban frente a ella. Tomaba notas en un cuaderno, y volvía a hablar. Esto se repitió varias veces. De improviso, se encendió una luz verde a su izquierda, en el cuadro de mandos de la "emisora".
¡Y a partir de ese momento fui testigo directo del espectáculo más interesante y sobrecogedor que ojos humanos contemplaran jamás!
Levantándose del lugar que ocupaba frente al emisor-receptor, la secretaria oprimió un invisible —para mí— resorte de la mesa, y un panel de mandos, de unos veinte centímetros de lado, surgió del interior del mueble. Manejó con habilidad profesional los instrumentos de control y, mientras un suave zumbido inundaba el silencio, la luz de la habitación se hizo mucho más tenue. La chica siguió manipulando los diferentes elementos, con rapidez y seguridad, mientras yo vigilaba todos sus movimientos, dudando entre interrumpir sus actividades por la brava o llamar a la Policía. ¡Entonces comenzó el número fuerte de la función!
De los dos postes metálicos y de la base comenzaron a surgir velozmente millares de partículas luminosas, que se iban agrupando en un punto equidistante de los tres emisores. Enseguida desaparecía la luz y quedaba visible una masa, que crecía a ojos vista, alimentada por los corpúsculos que seguían llegando sin interrupción desde los puntos radiantes. ¡Hasta que apareció ante mis ojos desorbitados, perfecta, exacta, sin ningún defecto, una cabeza humana! Después se formaron el cuello y los hombros, y la figura de un ser semejante a un hombre fue creciendo poco a poco sobre la plataforma metálica.
¡Y lo comprendí todo!
Actué como impulsado por un muelle. Salí disparado hacia el cuadro de fusibles del piso, y cuando los tuve a mi alcance tiré de ellos con toda el alma arrancándolos por completo. En el mismo momento, un alarido infrahumano, terrorífico, indescriptible, que puso cubitos de hielo en mi sangre, resonó en la quietud de la noche. Me sobrepuse y busqué en el bar la potente linterna de que disponíamos para casos de emergencia, localizándola sin dificultad. Con ella en la mano, penetré en la sala.
La chica estaba arrodillada en el suelo ante lo que constituía la mitad de un hombre; ante un hombre inacabado, que no tenía antebrazos, manos ni piernas. Del final de su tronco, donde debiera haber estado la cintura, brotaba abundantemente la sangre. ¡Parecía haber sido cortado en dos por la guadaña de un segador que, además, se hubiera llevado como recuerdo la mitad inferior!
Lo primero que se me ocurrió, después de la dantesca visión, fue agarrar una silla y destrozar los extraños aparatos. Me cargué el equipo enterito. No quería que aquella escena pudiera repetirse. Después volví a colocar los fusibles, y la luz se rehizo. Regresé a la sala, donde nuestra secretaria, ya erguida, contemplaba mi obra con desesperación. El semicadáver —lo que es muerto, muerto, lo estaba por completo, claro—, en el suelo, había dejado de sangrar. Su rostro presentaba una expresión de dolor infinito que me dio lástima. Me senté sobre una de las sillas, aún nervioso. —Supongo que decir lo siento sobra, Ana, pero era mi deber —le dije, intentando mantenerme sereno. Me miró en silencio y continué, procurando expresar una tranquilidad que estaba lejos de sentir—: ¿Quieres explicármelo todo, por favor?
—Pregunta —respondió, con despectiva frialdad.
No me hice de rogar.
—No eres terrestre, ¿verdad?
—No. Procedo de un planeta que ni tan siquiera conocéis, a muchos años-luz de la Tierra.
Pese a que lo había sospechado desde el principio, la confirmación me dejó de piedra berroqueña. ¡No era para menos! Que vinieran ahora los de la NASA a contarme lo de la dificultad de que exista vida inteligente en el cosmos, o los del Proyecto SETI a decirme que no habían captado señales de radio procedentes del espacio exterior. ¡Toma castaña, Saldaña...!
—Esta pregunta te parecerá ridícula, por lo menos a mí me lo parece, porque es la que siempre se plantea en las películas y novelas de ciencia-ficción, pero en estos instantes no cabe otra: ¿Qué pretendíais? ¿Invadirnos, quizá?
—En cierto modo, así es. De acuerdo con vuestra mentalidad primitiva sí, desde luego. Pero el fin último de nuestra acción no es la eliminación de la raza humana. Nosotros, los habitantes de Gork, hemos puesto en marcha un plan que nos conducirá indefectiblemente a tomar el control de todas vuestras actividades, infiltrándonos en los más altos estamentos económicos, políticos y sociales, para evitar que vuestra locura colectiva os conduzca al desastre, desastre que podría extenderse a toda esta zona de la galaxia.
—Pero, ¿no te das cuenta de que esos fines, y aun los medios utilizados, atentan contra los más elementales derechos de libertad de cualquier ser inteligente? ¿De qué nos serviría vuestro control? El conocimiento es fruto único de la experiencia y hasta del error. El Hombre nunca admitiría, ni de grado ni por fuerza, esa intolerable intromisión.
—¡Bah! —su despectiva exclamación no me hizo mella.
—Estos aparatos servían para teletransportar a tus congéneres desde tu planeta a la Tierra...
—Sí. Es una de las diferentes opciones que utilizamos en nuestros viajes interestelares. Los cuerpos son desintegrados en nuestra base de Gork y, convertidos en átomos libres, enviados en pocos minutos a través del hiperespacio hasta la estación receptora, situada en cualquier lugar del universo, que los reagrupa nuevamente para conformar el cuerpo original con absoluta precisión. Tú, al cortar la energía eléctrica, has impedido la recepción de los átomos, dejando el cuerpo de Kakthol —señaló a su ex compañero— incompleto pero vivo. Imagina su sufrimiento hasta morir, seccionado por la mitad, con una parte de su cuerpo aquí y la otra flotando por siempre en el espacio interestelar. ¡Estarás satisfecho...!
—Lamento la muerte de ese individuo, pero no me arrepiento de lo hecho. Los hombres sabemos mucho de invasiones, porque nuestra Historia está repleta de ellas. Y si algo tenemos claro, es que no nos agradan. Podemos negociar, colaborar, parlamentar y dialogar, pero dejarnos invadir sin pelear... ¡jamás! Y menos por una raza que se cree superior a nosotros. He salvado muchas vidas, Ana, de ambos bandos, porque el Hombre no es un muñeco con el que cualquiera pueda jugar a su antojo. Sus recursos de abnegación y entrega en los momentos difíciles están muy por encima de tu pobre filosofía salvadora, y la confrontación habría resultado inevitable y sangrienta, tenlo por seguro. Por mi parte, he cumplido con mi deber y estoy tranquilo.
—Creo que lo comprendo —respondió la chica—. Yo, en tu lugar, habría hecho lo mismo.
—Agradezco tu comprensión —dije. Estaba seguro de que me odiaba infinitamente, pero en aquellos momentos sus sentimientos me importaban un comino y proseguí el interrogatorio—: ¿Cuántos agentes de tu mundo operan ya en la Tierra?
—Nunca te lo diré. Quizás, hasta tus mismos amigos sean de los nuestros. Tendría gracia, ¿eh? —¿Cuánto tiempo lleváis entre nosotros?
—No esperes más información. Jamás tendrás la seguridad absoluta de que tus jefes, tus gobernantes o tus amigos no son gorkianos infiltrados, y deberás permanecer constantemente alerta porque en cualquier lugar, en cualquier momento, Gork acabará contigo estés donde estés. No me tengo por hombre malo, pero estaba decidido a hacerle hablar como fuera. Me quité la gabardina y la americana, y arremangándome la camisa le dije:
—¡Vale!; pues me alegro; pues muy bien, pero si no me cuentas todo lo que sabes con pelos y señales, tú sí que las vas a pasar moradas, niña…
—¡Ni lo sueñes…! Has ganado esta baza, pero no dudes de que la partida continúa. y nada ni nadie podrá informarte de cuándo se jugará la siguiente mano. No puedo saber si nuestro plan obtendrá el éxito que merece; ignoro si nuestros agentes conseguirán apoderarse de tu planeta, pero sí estoy segura de que a mí nada podrás hacerme.
—¿No? Ahora lo verás —repuse, dirigiéndome amenazador hacia ella. Estaba dispuesto a darle tortazos hasta en el carné de identidad. La seguridad de mi querido planeta —que parecía ir superando, poco a poco, las amenazas de la energía atómica, del agujero en la capa de ozono, del cambio climatológico, de la contaminación y de la política de democracia y libertad global dictada por Washington— estaba en juego. No di dos pasos. Se llevó las manos al pecho y, rasgando su blusa, agarró con fuerza un aparato que colgaba de una cadena enroscada a su precioso cuello. Un deslumbrante fogonazo me cegó durante varios segundos. Cuando abrí los ojos, Ana había desaparecido. ¿Adónde fue? ¿Volverán? ¿Estamos preparados para enfrentarnos a un enemigo, imprevisible por desconocido, que nos acecha desde las profundidades estelares? ¿Es, realmente, esa amenaza un indescriptible peligro, o la posibilidad cierta de romper nuestras propias cadenas?
¡Puf!
Me dirigí al teléfono, descolgué y llamé a la Policía.
Un muerto, aunque sea extraterrestre, no se puede esconder así como así.
Instantes después pude oír el aullido de las sirenas que se aproximaban. ¡A ver cómo les explicaba yo a éstos tamaña historia…! Con razón nunca me ha gustado cenar fuera de casa. Bajé las escaleras a todo gas y me hundí en las tinieblas del cercano y solitario parque.
Eran las cuatro menos diez de la madrugada y tenía mucho sueño. Bostecé. Seguía lloviendo a raudales.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Para refrescar bebidas rápidamente


He aquí otro curioso mail que acabo de recibir. No he puesto en práctica el procedimiento, pero sin duda lo haré en un futuro próximo. En estos momentos, veo el consejo muy adecuado para los que vivís en el hemisferio sur. Yo creo que funcionará...



TRUCO PARA ENFRIAR UNA BEBIDA AL INSTANTE

Acabas de llegar del supermercado y te apetece tomarte una lata de refresco (léase cerveza) bien fresquita, pero acabas de comprarlas y están calientes. ¿Dónde y cómo las enfriamos? ¿Podemos hacer algo? ¿Hay alguna forma de acelerar el proceso? ¿Podemos engañar a la Madre Naturaleza para que trabaje para nosotros?
SÍ, PODEMOS.
Si metemos la lata en el congelador tardaríamos entre 20 y 30 minutos, pero si, en lugar de meterla sola, la introducimos dentro de un recipiente con agua y hielo, el tiempo se reduce a 3-5 minutos, salvo que pongas sal en el agua: 2 minutos.
Hecha la prueba en la nevera: Tazón con agua, sal, y dos cubitos de hielo 5 minutillos: la lata pasó de temperatura ambiente (18º C), a tener hielo flotando. Esta técnica (la del hielo, el agua y la sal) se suele usar en los hoteles para enfriar y mantener frío el champaña. Explicación: La mezcla baja rápidamente de temperatura, sin llegar a congelarse, gracias a la sal. Ésta, para disolverse, necesita energía, y tendrá que tomarla absorbiendo el calor del agua. A la vez, el hielo se derretirá, puesto que el contacto con la sal disminuye su temperatura de solidificación, y para perder la estructura sólida también necesita energía, por lo que la tomará del agua enfriándola aún más. Por supuesto, el contacto con el exterior dificulta nuestro objetivo (el aire caliente aporta energía), pero en una nevera el proceso no tendrá freno. De modo que podéis considerar al congelador como un Super Boost. Ya nunca volverás a tener las bebidas calientes antes de una fiesta

Consejo antivirus


De vez en cuando -muy de vez en cuando, hay que reconocerlo-, nos llegan mails interesantes. Éste que he recibido hoy merece la pena, creo yo. Por eso lo posteo, ya que considero que puede sernos de utilidad. De nada.





UN BUEN CONSEJO A TENER EN CUENTA PARA PROTEGERNOS DE LOS VIRUS INFORMÁTICOS.

CÓMO PROTEGER TU LIBRETA DE DIRECCIONES:

Este truco es realmente ingenioso por su simplicidad.
Como sabéis, cuando un virus gusano se mete en tu ordenador se dirige directamente a tu Libro de direcciones de e-mail, y se reenvía a sí mismo a todas las direcciones que allí encuentra, infectando así a todos tus contactos y amigos. Este truco no evitará que el virus se meta en tu ordenador, pero evitará que use tu agenda de contactos para desparramarse más allá, y te alertará del hecho de que el gusano se ha metido en tu PC.

He aquí lo que hay que hacer:


Abre tu agenda de contactos y haz click en "nuevo contacto", como si estuvieras agregando un nuevo contacto. En la ventana donde escribirías el nombre de tu amigo, escribe AAAA. Lo mismo en el espacio titulado apodo/nombre para mostrar.
Crea una dirección de e-mail falsa como: aaaaaa@aaaaaaaa.com

Ahora, he aquí lo que has hecho y por qué funciona:


El nombre AAAA se ubicará como la entrada n° 1 de tu agenda. Aquí será donde el gusano comenzará en su esfuerzo por autoenviarse a todos los contactos de tu agenda. Pero cuando trata de enviarse a AAAA, será imposible que se entregue, por la falsa dirección que tu has entrado. Si el primer intento falla (cosa que sucederá por la falsa dirección), el gusano no continúa y tus amigos no se infectarán. Aquí la segunda ventaja de este método: si un e-mail no puede ser entregado, será notificado en tu bandeja de entrada casi de inmediato. Por lo tanto, si alguna vez recibes un aviso que dice que un mensaje tuyo a AAAA no pudo ser entregado, sabrás con certeza que tienes un virus gusano en tu sistema. Puedes entonces tomar los pasos convenientes para deshacerte de él. Si todos los amigos que tienes hacen esto, entonces no necesitarás preocuparte más por abrir los e-mails de tus amigos.